Dimitrios Kambouris vía Getty Images.

los teléfonos con tapa han vuelto (y no solo por nostalgia 'dosmilera')

Investigamos por qué los teléfonos 'no inteligentes' podrían serlo más de lo que pensábamos.

por Hannah Ongley; traducido por Eva Cañada
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22 septiembre 2017, 11:11am

Dimitrios Kambouris vía Getty Images.

La semana pasada se produjeron dos de los lanzamientos más esperados del año: la autobiografía de Hillary Clinton sobre su carrera electoral y el iPhone 8 de Apple. Probablemente podrás adivinar cuál de los dos casi reventó internet. Una pista: no fue el relato del evento con mayores consecuencias de la historia moderna de Norteamérica.

Tan pronto como se anunció la llegada del nuevo iPhone el pasado día 13, comenzaron a surgir artículos de opinión acerca del aparato, en los que se hablaba de todo, desde su desorbitado precio hasta la muerte del botón de inicio, pasando por la espeluznante función de desbloqueo mediante reconocimiento facial. Ojalá tuvieras un aparato cuya pantalla pudieras cerrar con un melodramático gesto de exasperación, ¿verdad?

Pues resulta que no tienes que rebuscar en eBay para encontrar uno, porque los teléfonos con tapa están entre nosotros. Anna Wintour, defensora de este aparato desde hace tiempo, llevó una versión de 12 € a Wimbledon y a la Semana de la Moda de Nueva York. Incluso la vanguardista reina de los memes, Rihanna, ha sido vista charlando usando un teléfono negro con tapa de T-Mobile. El mes pasado, Amandla Stenberg anunció que había intercambiado su smartphone por un teléfono "no inteligente".

"Me deshice de mi iPhone, algo fundamental para conservar mi salud mental", explicó Amandla. "Ahora tengo un teléfono con tapa que solo uso para hablar con otras personas y escuchar su auténtica voz... Veo a mucha gente de mi edad que se siente realmente infeliz o está experimentando una desconexión de la realidad porque basan gran parte de su existencia en internet y en sus interacciones con personas que quizá ni siquiera conocen. Eso crea unas expectativas completamente irreales sobre cómo pensamos que deberían ser nuestras vidas".

Aunque existe cierta ironía en utilizar un iPhone para repasar Instagrams de las estrellas de The Simple Life vestidas de Juicy y con deslumbrantes Motorolas, no solo se trata de nostalgia. Amandla solo tenía seis años cuando el Motorola Razr era el rey supremo. La fatiga del smartphone es algo real y nos está haciendo replantearnos nuestros hábitos de consumo de redes sociales.

El año pasado, Lena Dunham y Jaden Smith lideraron un enorme éxodo hacia las experiencias en la vida real que a muchos de nosotros nos hizo cuestionarnos si estábamos demasiado conectados. Jaden ha regresado a Twitter, informando al mundo de su experiencia cercana a la muerte relacionada con unas tortitas de limón con ricotta, pero también está viviendo el momento. "Bebiendo té mientras escucho Starry Room", tuiteó el pasado 11 de septiembre.

El hecho de que la adicción a los smartphones pueda estar afectando negativamente a nuestra salud mental no es solo una corazonada. En un reciente informe titulado #StatusOfMind (Estado de la mente), la Real Sociedad Británica de Salud Pública señaló a Instagram como la aplicación más perjudicial para la salud mental, lo que no sorprendió prácticamente a nadie que haya visto una foto con filtro Valencia de un bol de açai incrustado en el hueco entre los muslos de alguna muchacha.

La mitad de las 1.500 personas entrevistadas de entre 14 y 24 años, dijeron que Instagram y Facebook incrementaban su sensación de ansiedad. El 70 por ciento afirmó que Instagram le había hecho sentirse peor acerca de su imagen corporal. Pero el 91 por ciento de nosotros utilizamos ahora nuestros smartphones principalmente para esas mismas aplicaciones.

"Ver a los amigos constantemente de vacaciones o disfrutando de salidas nocturnas puede hacer que la gente joven sienta que se está perdiendo algo mientas los demás disfrutan de la vida", concluyeron los investigadores del estudio. "Estas sensaciones pueden fomentar una actitud de comparación y desesperación en la gente joven. Los individuos pueden ver fotografías o vídeos con un montón de Photoshop, muy editados o preparados y compararlas con sus vidas aparentemente insustanciales". Selena Gomez, la persona con más seguidores en Instagram, se ha sincerado acerca de los efectos de las redes sociales en su salud mental.

Los teléfonos con tapa, sin embargo, no impiden que tengas acceso constante a Facebook. Simplemente impiden que las incesantes notificaciones incendien tu bolsillo. Y en la mayoría de casos, también tu almohada, ya que según la Revisión de la Investigación sobre la Generación Millennial, el 80 por ciento de nosotros dormimos con nuestros teléfonos.

Para la novelista residente en NYC Georgia Clark —que escribe en un portátil y sigue estando en Twitter— llevar un teléfono con tapa es una forma de levantar barreras sin salirse completamente de la red. Quiero decir, que de algún modo tenemos que llamar a nuestros senadores.

"También hay inconvenientes", afirma Georgia. "No puedo chatear en grupo ni hacer fotos y si me envías una foto en un mensaje en mi pantalla aparece un pequeño símbolo giratorio que no desaparece durante días. Lo que básicamente significa '¡Socorro! He recibido algo del futuro y no sé qué hacer'. Si alguien llega tarde a una cita conmigo, me veo obligada a permanecer sentada sola con mis pensamientos. Eso es lo que más me gusta del teléfono con tapa".

Además, continúa, "Todo el mundo siempre quiere tocarlo en las fiestas". Mientras que el motivo de llevar un chaleco North Face o unos pantalones de color caqui es pasar desapercibido, el teléfono con tapa siempre ayuda a iniciar conversaciones. Esa es más o menos toda su finalidad.

La nostalgia por la década de 2000 claramente desempeña cierto papel en el resurgimiento del teléfono con tapa. El año pasado, más o menos cuando Apple desveló la devastadora noticia de que su próximo iPhone no incorporaría orificio de conexión para los auriculares, internet se llenó de información que afirmaba que Motorola iba a relanzar su icónico Razr V3.

De repente todo el mundo quería enviar mensajes de texto como si fuera 2004. "que os jodan a todos, dejo de lado mi iPhone para convertirme en la chica que soñaba ser en 2004 y os juro que voy a ponerme toxic de britney spears como tono de llamada", escribió la comentarista de YouTube Calibrary Cuff Paula Deen.

Otros fans del móvil con tapa simplemente anhelan el placer sensorial que proporcionaba el tap-tap-tap de un teclado T9. Debías pulsar varias veces el mismo número para conseguir escribir la letra deseada. Pero, a fin de cuentas, ¿no son nuestros mensajes mucho más significativos si nos cuesta más escribirlos?

3,5 millones de personas vieron el vídeo viral responsable del rumor sobre el Razr. Por desgracia, resultó que no era más que un anuncio que nos recordaba cómo Motorola había cambiado el mundo de los móviles. Pero Samsung mantuvo el sueño del teléfono con tapa a flote con el anuncio del Galaxy Folder 2 el verano pasado. "Se van a reír de ti todo el tiempo si te compras uno", escribió uno de los comentaristas.

Es cierto, políticos como Chuck Schumer y Bill de Blasio llevan tiempo usando arcaicos y poco molones teléfonos con tapa para promover una imagen populista. Pero en la era de las falsificaciones, lo analógico y el "hazlo tú mismo", ¿realmente le importa algo a la gente de menos de 40?

El símbolo de estatus en 2017 no es un Android o un iPhone, sino los amigos que recuerdan invitarte a su fiesta de cumpleaños en persona, o al menos comprueban mediante mensaje de texto por qué no hiciste clic en "aceptar" en Facebook. Los auténticos amigos se mantendrán en contacto.

"En medio de todo el caos que hay en el mundo ahora mismo es fundamental que la gente trabaje activamente para preservar su salud mental, de modo que seamos capaces de sanarnos y provocar un cambio", dijo Amandla acerca de por qué estamos ahora más dispuestos a desconectarnos. Puede que no sea un adiós para siempre, sino simplemente un "en seguida vuelvo".