eduard grau: "en españa hay miedo al talento"

A los 27 años diseñó la fotografía de 'A Single Man', el drama homosexual de Tom Ford . A los 28, rodó a un hombre atrapado en un ataúd. Y a los 33 ha resucitado a las sufragistas de principios del siglo XX. Hoy en i-D hablamos con Eduard Grau, el...

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24 marzo 2016, 9:05am

Historias de guerra, de amor, de hacerse mayor, de morir, de encontrarse a uno mismo, de suerte y azar. El porfolio del barcelonés Eduard Grau repasa a través de la imagen los temas más trascendentales de la literatura universal. Quizás por eso me imaginaba que nuestro encuentro, como entrevistador y entrevistado, iba a estar cargado de titulares filosóficos. Pero qué va. 

A este director de fotografía le cuesta expresarse tanto que habla de forma desordenada, casi sin acabar muchas de sus frases. Al parecer, lo único que le interesa es dejar de lado la vanidad y ponerse detrás de las cámaras. "Yo lo que quiero hacer son buenas pelis que aporten algo a la gente. Todo lo demás es secundario".

¿Qué te traes entre manos?
Ahora mismo estoy en Los Ángeles porque mañana empiezo a rodar anuncios, uno detrás de otro. Sin parar.

¿No te cansas de estar siempre viajando?
Bueno, hay épocas, supongo. Hay épocas en las que me da bastante palo, pero en general me gusta mucho. Me encanta moverme, cambiar de aires, que me lleven a sitios nuevos, conocer gente diferente. Y ahora puedo hacerlo con total libertad, porque aún no tengo familia. He conocido medio mundo gracias a mi trabajo, así que no me puedo quejar.

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Fotograma de 'A Single Man'

¿Te has sentido solo estando en la otra punta del mundo?
Hubo un tiempo en el que me sentía más solo. ¿Sabes lo qué pasa? Que al final te acostumbras a echar de menos todo el rato. Aunque esté en Barcelona, yo siempre echo de menos a la gente de Los Ángeles, de Londres o de Nueva York. Y no tienes más remedio que aceptarlo. Debes entender que tu vida consiste en eso, en echar de menos a alguien, pero también en verle muy a menudo. 

Por ejemplo, ahora que tengo pareja, intento viajar con ella, hacer planes juntos o quedarme en su ciudad durante un tiempo. Eso sí, también te digo que me aburro si estoy demasiados días en un mismo sitio.

Intuyo que estarás un poco harto de que te pregunten por A Single Man, pero me veo obligado a hacerlo. ¿Qué aprendiste de Tom Ford?
Muchas cosas, la verdad. Tom Ford es un crack. Es un tío con un sentido de la belleza extraordinario, con una gran preocupación por lo bonito, por lo estético, por la atención al detalle. Y muchas veces lo suyo se vuelve obsesión, pero esa misma obsesión -que en ocasiones puede resultar un poco incómoda o pesada- es lo que hace que él sea quién es y que haga todas las cosas de manera tan increíble. Al final creo que el mundo se divide entre los que hacen bien su trabajo y los que no. Y Tom Ford no todo, pero casi todo lo que toca lo convierte en una maravilla.

Fotograma de 'A Single Man'

En una entrevista que leí en Internet decías que no te gustaron ciertas cosas de esa película.
Sí, pero nada importante. Simplemente él quería hacer el etalonaje, que es como si dijéramos el photoshop de las pelis. El problema es que es un proceso bastante más difícil, y creo que en algunas cosas Tom Ford tuvo una gran visión y lo hizo muy bien, pero en otras, estando junto a él y ayudándole de cerca, todo hubiera salido mejor. Es decir, el resultado hubiera quedado exactamente en la misma línea que él quería, pero un poquito más cuidado. Y a mí eso fue lo que me molestó; no estar ahí para poder ayudarle.

¿Qué cambió en ti después de A Single Man?
Bueno, empecé a vestir mejor (risas). No es que ahora vista muy bien, pero sí que me preocupo más, o por lo menos lo intento. Durante el rodaje, Tom me enseñó que si eres el que te encargas de la imagen de las películas, tu imagen personal también es importante. Pero además de eso, A Single Man me cambió la vida. Me permitió rodar muchos proyectos en diferentes partes del mundo.

Fotograma del fashion film de Dries Van Notten

Poco después proyectaste el universo que Nick Knight construyó en el famoso Born This Way de Lady Gaga. ¿Qué debe tener un videoclip, un fashion film o un anuncio para que sea memorable?
¡Hostias! Es muy difícil. La verdad es que en la sociedad en la que vivimos, con la cantidad de inputs que tenemos cada día, cuesta mucho marcar las memorias de la gente. Es un misterio, pero es justo ahí donde reside lo bonito de nuestra profesión. Nunca sabes lo que está bien, lo que está mal, lo que va a funcionar, lo que va a gustar a la gente, lo que va a hacer dinero o lo que va a hundir carreras. Siempre está todo muy al límite. Y ese factor de la suerte -del componente sorpresa, de estar en el momento adecuado en el sitio adecuado con el proyecto adecuado- es lo que más nos fascina a todos, porque no sabemos cómo afrontarlo.

¿En qué piensas cuando ves tus trabajos?
En muchas cosas. A mí me gusta que todo lo que haga sea diferente, lo que pasa es que eso también hace que mi estilo sea menos identificable que el de otros. Pero me da igual. Me encanta ir cambiando, adaptándome, ser un poco impredecible y sobre todo atarme a los personajes de la historia que cuento. Y en eso estoy. En hacer pelis que me gusten por dentro, en esencia y formalmente, e intentar no repetir. No quiero hacer la misma película una y otra vez.

Fotograma de 'Suite Française'

¿Por qué crees que en España se nos coarta la creatividad a medida que crecemos?
Sinceramente, no lo sé. Supongo -y espero- que nuestra educación evolucione hacia otro lado y que se impulse mucho más la creatividad. Yo siempre he tenido la sensación de que el mundo es un sitio al que hemos venido a jugar. Y los que juegan -aquellos que saben utilizar los elementos de su alrededor para pasárselo bien trabajando y creando cosas- son a los que les va bien en la vida. 

Por eso necesitamos a esta gente, a innovadores, a valientes que impulsen la creación. Pero también te digo que ni todos estamos hechos para crear, ni que el mundo podría digerir que todos estuviéramos creando. Es necesario un equilibrio, un punto medio.

¿Se puede llegar alto en España sin ser un enchufado o un pelota?
(Risas). ¡Claro que sí! La verdad es que nuestro país siempre se ha caracterizado por cortar las alas a mucha gente y por seguir el miedo en vez de la pasión. Sin ir más lejos, mírame a mí. Yo no encontraba ningún trabajo cuando tenía 27 años y, de repente, desde la otra punta del mundo, me ofrecieron la peli de Tom Ford. Es muy fuerte. 

Tuvo que venir un tío de Estados Unidos a darme un curro enorme, que ni yo podía soñar, y en cambio en España no eran capaces de darme un videoclip o un corto. Lo cuento más que nada como una anécdota de cómo somos. De que el talento y la novedad nos dan miedo. Siempre queremos ir hacia lo seguro, y eso impide que las cosas cambien. Pero es una actitud española, no tiene más. Es como la corrupción o la vaguería; forman parte de nuestra idiosincrasia.

edugrau.com

Fotograma de 'A Single Man'

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Texto Pablo Gandía