¿cómo es realmente una 'chica triste'?

De las cholas de Los Ángeles a las adolescentes en Tumblr, analizamos cómo la tristeza se ha convertido en un modo de vida.

por Alice Hines
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06 Octubre 2015, 8:35am

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Si has escuchado el término 'Sad Girl' [o 'chica triste' en español] hace poco, probablemente ha sido en referencia a Lana Del Rey, la reina de la melancolía pop que ha inspirado millones de selfies bajo el lema #PrettyWhenYouCry [es decir, "estás guapa cuando lloras"]. Aunque también puede que lo hayas encontrado en Tumblr, donde últimamente la angustia adolescente se manifiesta en forma de trencitas con las puntas de colores y moratones desenfocados. 

En realidad, si lo piensas, las Sad Girls están por todas partes; desde las reflexiones de cuentas en Twitter como @SoSadToday, en los selfies de la artista Audrey Wollen (que creó la "Sad Girl Theory") y en Etsy, donde puedes comprar collares, pins, chalecos y bolsas de tela en varios colores pastel.

Como todas las tendencias en Internet, 'Sad Girl' se ha convertido en una marca y un artículo de reflexión antes de pasar a ser un movimiento cultural consciente, pero no es como el 'health goth', sino que el término describe a personas reales con características identificables. 

Las Sad Girls son chicas jóvenes, probablemente de los países occidentales más pudientes, que pasan mucho tiempo online y encarnan una paradoja particular: el deseo de expresar sus más profundos sentimientos a través de una estética que muchos consideran una fórmula compuesta a base de cuerpos delgados y pálidos y tatuajes en cursiva.

Hace 20 años, la última vez que el término "Sad Girl" circuló entre el léxico de la cultura pop, evocaba a una comunidad muy diferente, que probablemente lucía tatuajes hechos en la prisión y flequillos cardados en lugar de trenzas de colores. En la película Mi Vida Loca de 1994, la Sad Girl es una chola de Los Ángeles a quien sus compañeras de pandilla le tatúan su apodo en los nudillos antes de integrarla.

Al principio, la sad girl (su nombre real es Mona) cree que el apodo no va con ella, pero luego, cuando su amante la deja embarazada a ella y a su amiga antes de que le asesinen durante un trapicheo de drogas fallido, empieza a aceptarlo. Su estilo también resume su apodo: tres tatuajes de lágrimas adornan su pómulo, y en cada escena lleva los labios pintados de color púrpura oscuro.

El barrio del Echo Park de 1994 no podría ser más distinto a Tumblr en 2015, sin embargo, los vestigios del estilo original de las sad girls se mantienen. En un momento de su videoclip/cortometraje de 2013, Tropico, Lana Del Rey interpreta a una stripper de Los Ángeles con un novio mafioso que lleva pendientes en forma de aldaba y tatuajes -temporales- de lágrimas en la mejilla.

Sad Girls Y Qué, un colectivo de arte feminista con sede en Tijuana, lo considera una apropiación. "Es una rubia heredera que se ha apropiado de todos estos símbolos de una cultura que no es la suya para generar dinero. Es claramente ofensivo", confesaron en una entrevista para la revista Wonderland.

El colectivo, que ha sacado su nombre de Mi Vida Loca, considera que "el arquetipo de sad girl no debe separarse de sus orígenes dentro de una sociedad machista y católica que oprime a las mujeres con mecanismos específicos" según dijeron en otra entrevista a VICE. Al reclamar este arquetipo, el colectivo Sad Girls Y Qué se opone a una repetición particular del patriarcado y no se limitan solo a rebloguear fotografías de moratones.

Lana Del Rey en 'Tropico'.

Curiosamente, gran parte de las imágenes de Sad Girls Y Qué encajan perfectamente con el espíritu de la época de las sad girls en general. En la web del grupo, los dibujos de Sailor Moon, las pulseras de amuletos color rosa y las chicas delgadas y pálidas con el cuerpo cubierto de purpurina abundan al igual que hashtags como #palegrunge y #pastelgoth. La diferencia es que estos hashtags han suscitado críticas porque sus imágenes rara vez muestran colores de piel oscuros, como señala la escritora Rosemary Kirton.

Esto no significa que solo la gente blanca sea la que publica y rebloguea o incluso que los usuarios sean racistas de forma consciente, sino que más bien manifiesta un deseo colectivo de recortar su propia estética para adaptarla a los limitados -y por lo tanto excluyentes- ideales de belleza.

Como escribió la fundadora de la página web Sad Girls Guide en un manifiesto acerca de su proyecto, cuando entró en depresión mientras estudiaba en el extranjero, encontró consuelo en la gente de Internet que compartía sus gustos: "[La sad girl] escucha mejor música que tú y puede pasar el tiempo sola viendo cine francés de los años 70 o programas de televisión de los 90".

¿Puede una emoción como la tristeza -peligrosamente cerca del territorio sensible de la enfermedad mental- expresarse a través de algo tan frívolo como los gustos? Mucha gente cree que no. "Como una de las sad girls que menos usa Tumblr y que se encuentra constantemente en una espiral de ataques de pánico sin razón alguna, no puedo decir que realmente entienda esta idealización repentina", confiesa molesta una lectora. "Mi tristeza no se manifiesta como un magnífico sentido del estilo y una obsesión con el cine francés", bromea otra.

Imagen cortesía de Dolls Kill

Canalizar la depresión hacia la belleza a través de la práctica creativa no es nada nuevo. Es un viejo mecanismo de defensa que las redes sociales simplemente han hecho accesible. Mientras, muchas de las más famosas obras literarias hacen de la tristeza algo estético, desde Romeo y Julieta hasta la poesía de Emily Dickinson y Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides. 

En la novela de 1993, unas hermanas adolescentes de los suburbios americanos deciden suicidarse en grupo; un espectáculo que resulta a la vez trágico y atractivo para sus jóvenes vecinos que narran la historia.En muchos sentidos, el libro (y su adaptación al cine de Sofia Coppola) es un texto proto-sad girl, escrito además décadas antes de que los móviles convirtieran el voyeurismo en algo ineludible.

Ahora bien, ¿por qué Eugenides y Coppola pueden explorar el lado artístico del suicidio mientras que las adolescentes en Internet que lo hacen son tachadas de superficiales y narcisistas? Tal vez porque sus libros y películas son de mayor calidad que el blog de cualquier niña de 16 años, aunque también porque los intereses artísticos de una chica adolescente -desde las novelas epistolares del siglo XVIII hasta los blogs- nunca se han tomado tan en serio como debieran.

Obra de Audrey Wollen

O, como dice Audrey Wollen, las adolescentes han sido durante mucho tiempo "silenciadas, oprimidas y maltratadas" por los sistemas de poder. Para ella, el movimiento Sad Girl es una manera de protestar por ello y nos confiesa que la tristeza femenina debería considerarse como una resistencia aunque actúe de forma pasiva a través de la internalización en lugar de la externalización; a través de la violencia contra sus cuerpos en lugar de contra el espacio público y a través del llanto en lugar de los gritos.

En su serie, Wollen posó en varios selfies desnuda que simulan pinturas históricas famosas originalmente hechas por hombres y nos aseguró que "podemos utilizar los productos de opresión como herramienta para desmantelarlo todo".

Desde esta perspectiva, las sad girls existen desde mucho antes que Molly Soda, Fiona Apple, Mi Vida Loca y Emily Dickinson y seguirán existiendo durante mucho más tiempo. "No hay un punto de origen, no hay una época previa al ser niña y, ciertamente, no hay una época previa a la tristeza", asegura Wollen. Como si fuera una imagen reciclada de Tumblr, la sad girl fluye y cambia constantemente, pero no creemos que eso sea algo tan malo.

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Texto Alice Hines
Imagen de Ultraviolence (2014)

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