fiorucci me volvió fuerte: hablamos con la leyenda de la moda italiana

Nos sentamos con el diseñador que revolucionó la moda italiana con su provocativa actitud y activismo, y quien ha impulsado una alternativa pop a la exclusiva moda de la Via Monte Napoleone de Milán desde los años sesenta.

por Eloisa Reverie Vezzosi
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10 Junio 2015, 11:20pm

Cuando, en marzo de 2003, se anunció el cierre de la tienda principal de Fiorucci en la Galleria Passarella de Milán, parecía que una época estaba llegando a su fin. Elio Fiorucci había desaparecido y había sido reemplazado por el coloso del fast fashion H&M. Algunos conocen a Elio Fiorucci por sus ángeles, algunos otros por su Love Therapy, por sus posturas animales o por sus provocaciones, por sus mujeres de pechos desnudos y pantalones candentes, por haber liberado a la moda de Milán de la Alta Costura. Algunos lo ven como un amigo de los más grandes artistas pop, otros como un cool hunter antes de las redes sociales, como un innovador y como un creador de tendencias. "Él es el maestro de todos nosotros", dijo Vivienne Westwood.

Él llevó el Swinging London de los años sesenta a Milán, y la moda italiana a Nueva York, le presentó a Terry Jones a Madonna, quien la puso en la portada, y ayudó a formar la identidad visual del disco queer del underground de Nueva York. Elio Fiorucci hizo historia.

¿De dónde viene tu creatividad?
Ciertamente mi historia artística comenzó en mi infancia. Nada está escrito en la vida, ¿o tal vez todo está escrito? Creo que ya tenemos un guión y luego tenemos que tomar nuestras propias decisiones, impulsos y opciones.

Nací el 10 de junio de 1935, en un periodo de mala suerte para la raza humana, ya que unos años después se desataría la Segunda Guerra Mundial. Después de un bombardeo en Milán, mis padres y yo huimos de la ciudad. Temíamos que el mundo se acabaría. Le debo todo a la sensatez de mi familia. Nos fuimos a vivir con una tía en el campo cerca del lago de Como, allí encontré un cielo en la tierra. En aquel entonces, los maestros de escuela eran muy estrictos y no me gustó esa actitud en lo absoluto. A diferencia de mi hermano, me encantaba la naturaleza, los animales, y pasé la mayor parte de mi tiempo viviendo en mi imaginación, creando mis propias historias. Todo me sorprendía. Veía las cosas más simples con pasión, de la forma que lo hacen los niños. Desde niño era claro para mí que todos somos animales y que el ciclo de la vida se aplica a todos los miembros de la misma manera. Decidí pensar por mí mismo, rechazando cualquier ayuda externa, y cuestionaba los misterios de la vida. Las religiones no pueden ofrecerte una solución, pero pueden guiarte, pero mi familia no creía en nada. En el campo me encontré con mi semilla creativa.

A los 17 años comenzaste a trabajar en el negocio familiar. ¿Cómo recuerdas el comienzo de tu carrera?
En Milán, mis padres tenían una tienda de zapatos. Éramos cinco hermanos, todos "chicos buenos", excepto yo. Todos ellos eran aficionados a estudiar, iban bien en la escuela, y mi padre estaba loco por los clásicos. Me enamoré de La Odisea, y del viaje de Odiseo y del lugar que descubrió. Me encantaba explorar, todo estaba en movimiento, y me llevaba a otra parte. Por eso me convertí en un viajero. Pronto comprendí que cada situación es diferente y que en el mundo hay muchas culturas, religiones, pueblos y rostros diferentes. Esto siempre me ha fascinado e inspirado. Cuando era joven me decidí a ir y explorar Londres.

Paseando por Carnaby Street, en el Kensington Market, encontré a Barbara Hulanicki y a su tienda, lo cual tomé como mi primera y verdadera inspiración. Descubrí mercados en los que los jóvenes de todo el mundo traían objetos que habían encontrado, usaban un sencillo puesto como tienda. ¡Ellos más o menos anticiparon nuestra tienda ideal contemporánea! El trabajo del "comerciante" es uno de los más interesantes en el mundo.

Cuando era un estudiante, me escapaba de la escuela cada que podía para ayudar en nuestra tienda. Mi padre trató de hacerme entender todo el esfuerzo que le tomó para disuadirme de entrar en el negocio, pero el trabajo me encantaba. Me gustaron los colores, las caras sonrientes de la gente, mirar alrededor y ver lo que estaba sucediendo en las calles. La calle de Milán fue mi escuela, donde aprendí todo.

Tu marca nació de un par de zapatos que inventaste, de los cuales los editores de Amica se enamoraron. En 1967 abrió tu tienda en San Babila y en 1974 en Turín, con un espacio dedicado al performance y un restaurante. ¿Cómo era Milán en esos días?
Cuando murió mi padre me hice cargo de la empresa y comencé a abrir tiendas, se convirtieron en un éxito considerable. Me gustaba mucho mi trabajo porque tenía que estar en movimiento todo el tiempo, tuve que seguir investigando para crear nuevas colecciones.

Amaba estar rodeado de personas y hablar con ellas -era una persona tímida y callada de nacimiento, pero desde que empecé a trabajar en la tienda de la familia experimenté un cambio, ya que otras personas me sonreían y me hablaban. Cuando niño, basé mis relaciones con los demás en la bondad, que fue lo que mi padre me enseñó. Quería que la gente encontrara lo que venía a buscar, que estuviera contenta y que gastara poco para llevarse exactamente lo que quería. Porque al final lo mejor en el mundo es ser amado.

La mayor necesidad del ser humano es ser amado. Atesoré todas estas experiencias y las usé en mi trabajo. El 31 de mayo de 1967, abrí la primera tienda en Milán, diseñada por Amalia Del Ponte y modelada en Biba en Londres. Quería cambiar la moda, incluir en vez de excluir. Pronto ganó reputación como una buena tienda, donde puedes encontrar gente amable y atenta para ayudarte. Los clientes se convirtieron en nuestros amigos. Cuando creé mi tienda, siempre me acordé de la bondad. Los pedidos se recibían en la puerta, agradeciéndote tu entrada y despidiéndote con un "Venga a vernos pronto, ha sido un placer".

Quería continuar demostrándole a la gente que los amaba, así que en 1970 creé el logotipo con las dos angelitos en una imagen victoriana adaptado por Italo Lupi.

Fiorucci pronto se convirtió en una marca industrial con una distribución mundial. Solías juntar a tus buscadores de talento en tus oficinas en San Donato -eran los viajeros con la tarea de descubrir los objetos que se venderían en la tienda. ¿Cómo se tomaban las decisiones?
Yo tomaba las decisiones, junto con mi hermana. En un momento determinado, todo lo que nos atraía parecía también agradarle a la gente, no sé por qué. Nunca nos equivocábamos. Todos íbamos por el mundo buscando las cosas ocultas. Luego se volvió un trabajo. Con la tienda, muchos chicos iban por todo el mundo hablando de nosotros, y luego regresaban a Italia con cosas nuevas de América, Japón, América del Sur...

Recuerdo un viaje a México con mi esposa. Allí fue la primera vez que vi camisas con motivos florales. Nuestra novedad residió en el hecho de cambiar el contexto de las cosas. Pero ya eran hermosas por sí solas. 

En 1975 abriste tu primera tienda en Londres, en Kings Road, y en 1976 abriste Fiorucci en la calle 59 en Nueva York. ¿Cómo describirías ese mundo?
Después de Londres, y muchos otros países, me decidí a abrir mi tienda en Nueva York. Mi gran amiga, Anita Paltrinieri, me habló de un hermoso espacio en la calle 59. Así que le llamé a Sottsass, a Branzi y a Mirabelli para que fueran a ver el espacio y el diseño de la tienda. Después de estar abierta durante unos días, Andy Warhol llegó a la tienda porque era curioso y le fascinaba la novedad. De hecho, escribió en sus memorias: "Fuimos a Fiorucci, es un lugar divertido. Eso es todo lo que siempre quise, todo plástico…" Nos hicimos amigos. Cuando en 1977 se abrió el Studio 54, yo estuve encargado de organizar la apertura del restaurante -al que asistirían esa primera noche personas como Bianca Jagger, Margaux Hemingway, Grace Jones, y el propio Andy. Lo recuerdo como un hombre amable y sencillo, ¡y también un genio! Mi todavía amiga Mary Pole me dijo que él ¡estaba más impresionado conmigo que yo de él!

Tú fuiste quien llevó los jeans a Italia. ¿Cuándo te diste cuenta de que serían un éxito?
Los jeans cambiaron el mundo. Un día estaba manejando con mi esposa en Ibiza y entre las cabañas dispersas vimos a algunas chicas hermosas, topless y usando jeans, saltar al agua: sus pantalones completamente pegados a ellas, mostrando unas piernas y unos traseros tan lindos. No eran solo mujeres, sino estatuas en color azul índigo.

Se convirtió en una de mis obsesiones: la idea de que las mujeres no debían usar jeans hechos para hombres, sino que deberían tener los suyos propios. Así que una vez que regresé a Milán me compré un rollo de mezclilla, una tela que se contrae y es elástica. Se convirtió en nuestro mayor éxito. Todas las mujeres hacían fila para comprar nuestros jeans, querían mostrar sus piernas al mismo tiempo que las mantenían cubiertas. La belleza femenina debe preservarse. La naturaleza es consciencia y la consciencia del erotismo es una de las mejores cosas en la vida. El sexo, el afecto, el enamoramiento y la adoración son las cosas importantes.

Ese modelo de jeans evolucionó, cortamos algunos modelos para mostrar un poco en la parte de atrás, para algunos otros modelos utilizamos imitación de cuero porque siempre he luchado por los derechos de los animales, y luego hicimos overoles como los que salieron en Flash Dance.

Eres famoso por tus anuncios provocativos. En 1974 lanzaste bikinis, monokinis y tangas en Italia. Algunas personas trataron de cubrir y censurar los carteles y las calcomanías. En 1995, Roger Corona lanzó una campaña aún más impresionante: por primera vez una mujer posó desnuda, usando solamente esposas de piel. ¿Cuál es tu opinión sobre la relación entre un cuerpo desnudo y la vulgaridad?
La vulgaridad no se mide en centímetros de tela. Nacemos desnudos, toda la vestimenta es hipocresía. Un hombre en un esmoquin puede ser vulgar. Una mujer desnuda es una criatura de Dios. Todavía me acuerdo de cuando la policía irrumpió en mi oficina para llevarse las calcomanías para la campaña del monokini. En mi vida siempre he tratado de liberar al cuerpo desnudo de la vulgaridad.

¿Qué consejo le darías a los jóvenes?
Que sean ellos mismos. Cualquiera que sea el camino, solo sé fiel a ti mismo.

Credits


Texto Eloisa Reverie Vezzosi
Imágenes cortesía de Elio Fiorucci

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