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¿deberíamos excluir a los blogueros de los desfiles de moda?

La Mercedes-Benz Fashion Week ha anunciado sus planes de empezar a hacer sus desfiles más íntimos para evitar la asistencia de blogueros. Pero la exclusividad no es necesariamente la respuesta a los problemas de la semana de la moda. i-D se une al...

por Anders Christian Madsen
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12 Febrero 2015, 4:05pm

Unknown Hipster

A los que no llevamos más de diez años en la industria nos resulta difícil precisar cuál fue la temporada exacta en las que las semanas de la moda del mundo se convirtieron en la locura circense de desesperación, fanáticos enloquecidos y despliegue publicitario que es hoy en día. Pero la generación más experimentada, 'la vieja guardia', como les llamamos cariñosamente, le ha visto las orejas al lobo. Es este choque ante lo nuevo lo que ha llevado a reacciones como la de la columna escrita por Suzy Menkes para la revista T Magazine. En ella, la crítica de moda más famosa del mundo apuntó que "el revuelo que causan los desfiles ahora parece tan importante como lo que ocurre dentro de ellos".

Miu Miu p/v 15

En una entrevista con The Wall Street Journal, la vicepresidenta senior y directora general de IMG, Catherine Bennett -encargada además de organizar las semanas de la moda Mercedes-Benz-, anunció que su compañía presentaría eventos más íntimos en los que iban a dejar fuera a todos aquellos que no fueran "personas realmente involucradas en el mundo de la moda", como blogueros, fotógrafos de streetstyle y otros curiosos que ocupan las butacas. A pesar de ser una gran noticia tanto para los periodistas con acceso al backstage como para los escenógrafos, la cuestión conlleva también algunos problemas inmediatos. ¿Se puede desinvitar sin más de un desfile a alguien que ha estado invitado durante años? ¿Afectará esto de algún modo a la multitud de gente sin invitación que se reúne fuera de los recintos? ¿Y qué pasa con los editores? Se supone que deben estar en los desfiles, pero según del que se trate será más o menos difícil conseguir invitación.

La moda es elitista. No se trata simplemente de un hecho, sino de un pilar sobre la base de una industria que necesita constantemente encumbrarse a todos los niveles para seguir siendo algo codiciado. Para una institución así de retrógrada, la llegada de los blogs y redes sociales ha supuesto su salvación y su muerte al mismo tiempo. Y aquí es donde el maravilloso plan de IMG podría necesitar un par de ajustes. Porque, ¿cómo esperan las casas de moda sacar provecho del poder de Internet si redujeran el aforo de sus desfiles y desinvitasen a los responsables de generar la (a menudo inmediata) cobertura online? Y esto no va solo por los blogueros, sino también por las revistas. Está muy bien eso de tener al quién es quién en las butacas de primera fila de tu desfile, pero en la mayoría de los casos son los que están en las butacas de detrás los que toman fotos, tuitean, publican en Instagram, filman, hacen las entrevistas en el backstage, recogen las instantáneas de las modelos y hacen el resto de cosas por las que cualquier responsable de RRPP saltaría de alegría.

Backstage Jeremy Scott

Si deshacerse de algunos de estos blogueros significa que los periódicos y revistas del mundo podrán volver otra vez a enviar a más de tres editores a un desfile, ello podría suponer la restauración del sistema a su viejo esplendor. Pero estamos seguros de que no caerá esa breva: si no se invita a los blogueros, ¿por qué tendría que recibir una invitación el asistente de un crítico de moda? ¿Y por qué tendría que acudir el equipo de moda de una revista y su equipo de redacción? Pueden escribir sus artículos a partir de las fotos y utilizar las declaraciones de algún diseñador, ¿no? Por mucho que a ambos partes de los medios de la moda (las de los blogueros y la de los periodistas) disfruten mofándose los unos de los otros, la triste verdad es que ambos son necesarios hasta que llegue una mayor revolución en la industria. Si los organizadores de los desfiles quieren de verdad cambiar las cosas, deberían pensar en otras cuestiones además del tamaño de los eventos y la asignación de sus butacas.

La exclusividad lleva al elitismo y el elitismo al fanatismo. Cuanto más íntimo sea tu desfile, más gente querrá asistir a él y mayor número de fotógrafos de streetstyle tendrás esperando a las puertas del recinto, obstaculizando a la gente que trata de llegar hasta su coche para no perderse el próximo desfile. La presentación de la moda debe mantener siempre su exclusividad pero, tal y como hemos aprendido repetidas veces de la historia, luchar contra la evolución nunca es la solución. 

Nasir Mazhar p/v 14

Hace una cuantas temporadas, Victoria Beckham organizó un evento para blogueros en París que resultó ser un gran éxito. La propia diseñadora fue la anfitriona y se encargó de recibir a los miembros de la esfera digital para que la entrevistaran e hicieran suficientes fotos para poder actualizar sus blogs e Instagrams durante al menos una década. Si fueran más los diseñadores que reconociesen que los tiempos modernos han llegado para quedarse y aceptaran expandir un poco su horizonte, quizás podríamos reservar los desfiles para un sector de la industria y organizar eventos diferentes del mismo calibre para el otro. Otra cuestión más delicada es la de los asistentes a desfiles de moda que no son ni periodistas ni blogueros. Aunque a todos nos gustaría poder disfrutar de una semana de la moda menos abarrotada, no debemos olvidar que entre esa gente se encuentran algunos de los futuros escritores y estilistas, que se están formando gracias a la experiencia recogida en los desfiles donde seguramente se hayan colado.

Cuando The Cut publicó un artículo sobre este debate, lo titularon con la siguiente pregunta: "¿Recobrará la semana de la moda su viejo esplendor si dejamos fuera de ella a los 'blogueros de moda'?" Quizás sí, pero debería importarnos menos el número de personas que asisten a los desfiles y más el tipo de cobertura que generan los allí presentes. ¿Y cuál sería la criba idea para invitarlesl? Allí deberían acudir los profesionales de los medios con formación y sensibilidad; profesionales que han estudiado la moda desde un punto de vista objetivo y no aquellos que simplemente se cuestionan si les gustaría verse retratados en una foto de streetstyle o no. Dicho esto, no podemos olvidar que la moda es un mundo eminentemente aspiracional: ¿Qué sería de ella sin su fielísima retahíla de seguidores?

@anderscmadsen

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Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Jason Evans
Estilismo Francesca Burns y Erika Kurihara
Total looks Alexander McQueen. Tocado, pendientes y anillos Pebble.

[The Piracy Issue, no. 292, octubre 2008]