londres mola mucho, pero vivir allí es un infierno

¿Hasta qué punto podemos seguir viviendo en ciudades donde la calidad de vida es simplemente terrible? Comenzamos una nueva serie en i-D donde buscamos nuevas oportunidades y nuevas historias en lugares que todavía están por descubrir. El primero de...

por i-D Staff
|
26 Junio 2015, 7:45am

Síguenos en Facebook para estar al día de todas las noticias de moda y cultura joven

Antes de nada, quiero decir que ésta es una historia muy personal: nací en Londres y viví allí durante mis primeros 30 años de vida. Crecí en la zona de Lambeth, iba a ver partidos del Arsenal con mi abuela, estudié en tres universidades distintas de la ciudad y casi toda mi familia y amigos todavía viven allí. Hasta 2011 había vivido allí, pero en ese año me planté y me dije: "Que le jodan a Londres: nuestra relación ha terminado y, desde luego, la culpa no ha sido mía".

Cuando le conté a mi familia y amigos que me iba de la ciudad, casi todos me hicieron la misma pregunta: "¿Cuándo piensas volver?". Lo curioso es que nunca dije que lo fuera hacer, y, a la pregunta, siempre respondía con un severo "nunca". Entonces venía la siguiente cuestión: "¿De verdad te imaginas poder vivir en otro lugar?". Para los que no estén familiarizados con los londinenses, aquí va una verdad: somos extremadamente arrogantes respecto a lo que mola nuestra ciudad, y no podemos concebir un lugar en el mundo que se acerque a ella -en ningún sentido-.

Entonces, ¿qué hizo que me desencantara con Londres? Simplemente me di cuenta de que la ciudad no podía -ni iba a poder- ofrecerme aquello a lo que aspiro en mi vida. Y lo cierto es que no creo que me esté pasando: pensaba en tener una pequeña casita con un jardín, tener suficiente dinero para disfrutar de una jubilación digna, tener acceso a zonas verdes libres de contaminación y, en definitiva, tener una existencia tranquila y en paz. ¿En serio alguien cree que esto es pedir demasiado?

Fotografía Karim Sadli. Estilismo Hannes Hetta

Vivir en Londres se ha convertido en algo ridículo. Es la ciudad con el coste de vida más elevado en el mundo desarrollado, pero al mismo tiempo hay tanta contaminación que solo el hecho de respirar el aire de sus calles es malo para la salud (en este sentido está a la cola de la Unión Europea). Es como si alguien te recomendara un restaurante buenísimo, carísimo y encantador, pero cuya comida pone enfermos a todos sus clientes. ¿Es el sitio donde te gustaría comer?

Vale. Londres tiene museos, teatros, restaurantes, bares, clubs y una edición semanal de la revistaTime Out con de cosas que hacer. Pero eso también ocurre en otros lugares. Ahora vivo en Cupar, en Escocia. Es una ciudad mucho más pequeña y no tiene lugares que visitar famosos en el resto del mundo, pero estamos a tiro de piedra de Edimburgo, una ciudad con gente más joven y mucho más atractiva. Allí hay museos, teatros, restaurantes, bares y otras mil cosas; además, estamos en Escocia, un país con unos paisajes increíblemente bonitos.

Vivir en Cupar ha hecho posible que mi pareja y yo tengamos una hipoteca razonable para un bungalow de tres habitaciones con jardín y garaje. A pesar de tener trabajos cualificados a jornada completa, en Londres nos haría falta esperar más de 10 años de ahorros para aspirar a algo así. Mientras tanto, estaríamos viviendo en un apartamento de un dormitorio situado en la zona 4 y pagando como mínimo 1.200 libras. Sin incluir los recibos de agua, luz y gas, claro. Y el abono mensual para el transporte público nos costaría 150 libras mensuales más.

A todo esto, el actual alcalde de Londres cree que pagar 2.800 libras por un apartamento es algo 'asequible'. ¿En serio? Buena broma.

Fotografía Letty Schmiterlow. Estilismo Julia Sarr-Jamois

Lo peor de todo es que no solo el precio de los alquileres es prohibitivo. Hace poco me cobraron nueve libras por dos pintas de cerveza y me sentí literalmente timado. Luego recordé que estaba en Londres y que el juego del timo es la norma allí. Según la empresa del metro de Londres todo funciona siete días a la semana, pero no es más que una falacia: durante los festivos y los fines de semana no dejas de encontrarte con cierres de servicio entre estaciones. Justo los pocos días en los que tienes algo de tiempo para disfrutar de tu "vida", qué casualidad.

Bueno, pero puedes coger el coche. Solo que tienes que pagar por mantenerlo y utilizarlo, además de invertir 20 céntimos en aparcamiento cada cinco minutos. Otra opción es quedarte en casa, abrir el Photoshop y aparentar que has estado en los lugares más emblemáticos de la ciudad pasándolo en grande. Luego compartes tu experiencia con tus amigos (sobre todo con los que no viven en Londres) para que se mueran de envidia y piensen en todas las que cosas que podrían hacer si vivieran en esa gran y maravillosa ciudad.

Resumiendo: empezar desde cero en Londres es prácticamente imposible. A no ser que tengas el apoyo económico de tu familia o que estés ganando mucho más que la media (hablo de una cifra anual de seis dígitos), tus estándares de vida tendrán que ser muy diferentes a los míos si realmente te interesa quedarte en la ciudad. Fruto de esta situación, se está convirtiendo en una ciudad muy parecida a Washington DC, un lugar con grandes diferencias entre ricos y pobres y donde los ricos van a labrarse una carrera profesional de éxito. Una vez conseguida se mudan a otro lugar. ¿Por qué? Exacto: es demasiado cara (incluso para ellos).

Fotografía Karim Sadli. Estilismo Hannes Hetta

Londres se ha vendido al mejor postor. Esto, unido a la agresiva gentrificación de la ciudad está haciendo que su alma y encanto se estén perdiendo. Puede que esto que vaya a decir sea un cliché, pero han pasado cuatro años desde que me fui y, sinceramente, la última vez que volví por allí estaba irreconocible. Ya no parece la capital del Reino Unido, sino una capital federal carente de alma.

En estos momentos, la única cosa que no puedo hacer es ir a ver un partido del Arsenal sin coger un avión. Pero bueno, si viviera allí seguramente no podría permitirme pagar la entrada de un partido. En cualquier caso, no me gustaría finalizar este artículo con una reflexión negativa, así que aquí va un mensaje para la ciudad que me vio nacer: "Cupar me trata mejor de lo que tú nunca lo hiciste y gracias a ello ahora soy una persona mucho más feliz".

Recuerda: hay vida más allá de las grandes ciudades.

Recomendados


Texto Sami Mikhail
Fotografía Adrian Scottow