Para Bernhard Willhelm, la libertad es de los tontos

Hablamos con el diseñador sobre su reciente exposición en el MOCA de Los Ángeles: 'When Fashion Shows Danger Then Fashion Is The Danger'.

por Stuart Brumfitt
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02 Marzo 2015, 7:20am

En 1999 Bernhard Willhelm presentó su primera colección de moda en París y desde entonces no ha dejado de moverse entre el caos y la diversidad creando colecciones de lo más coloridas, experimentales y con mucho humor. Asegura que "la libertad es para los tontos" y -como él dice- el bufón de la corte es el único que le puede decir la verdad al rey. Wilhelm y su colaboradora Jutta Kraus han abandonado su atelier en París para trasladarse a un estudio al lado de las colinas de Hollywood. Los Ángeles está en su mejor época para la moda: Tom Ford la ha escogido para presentar su colección femenina y Hedi Slimane es otro de los que ha optado por trasladar su estudio al paraíso californiano. Tras algo más de un año en Los Ángeles, Willhelm ha decidido presentar una exposición en el MOCA -el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles- sobre moda que incluye vídeo, fotografía y todo tipo de objetos. Se trata de una reflexión sobre el futuro del capitalismo y la moda: una respuesta a la uniformidad de la moda del siglo XXI a la vez que una previsión sobre cómo será la moda en el siglo XXII.

En la exposición hay desde ropa, vídeos, fotografía hasta objetos diversos, ¿verdad?
Mostramos una nueva colección. No tiene nada que ver con nada que hayas visto en el pasado: es una colección que mira hacia adelante. El título, When Fashion Shows The Danger Then Fashion Is The Danger -algo así como "Cuando la moda muestra el peligro, se vuelve peligrosa"- habla del consumismo generado en torno a la moda, el arte y la sexualidad. Este trabajo es como un experimento de estampados de la forma más abstracta posible y no está basada en ningún tipo de historia: son todo formas, maniquíes con ropa, películas e imágenes. En la tienda del museo podréis encontrar una selección de ropa de Lycra, accesorios, camisetas e incluso palas fetichistas para azotar: una selección de lo más kinky del mundo de Bernhard Willhelm.

Por tanto, lo que te cuestionas es la uniformidad del consumismo actual y no el consumismo en sí.
¡Exacto! Y especialmente en América. Como europeo, me asombra ver cómo los americanos están entrenados para saber cómo y qué consumir desde una edad tan temprana. Por ejemplo, el tipo de muñeca americana está diseñada para que la puedas customizar a tu gusto pero, de base, todas parecen Nicole Kidman en Las mujeres perfectas. Hay ciertos elementos de la cultura americana que me asustan un poco y que los niños de 5 o 10 años ya tienen más que asimilados. En Los Ángeles hay un montón de homosexuales que se supone que deberían ser diferentes al resto pero son seguramente los gays más mainstream que he visto en mi vida y nadie se cuestiona por qué.

Está claro que la falta de creatividad de la sociedad de consumo es algo que te molesta.
Por supuesto. No paro de preguntarme por qué todo el mundo quiere lo mismo, como camisetas de Abercrombie & Fitch y cafés de Starbucks. A la gente le encanta someterse a la conformidad. También encuentro interesante cómo Christian Dior sacó algo como el 'New Look' en los 40 (que es un estilo se remonta al siglo XVIII) y volvió a encorsetar, objetivar y someter a las mujeres a merced del hombre. Y -sobre todo- cómo las mujeres adoptaron ese rol sin oponer ningún tipo de resistencia. Si nos fijamos en el despligue de glamour hollywoodiense de las alfombras rojas -en eventos como, por ejemplo, los Oscars-, todavía vemos a mujeres que optan por ese tipo de estética. Hay dos tipos claros de mujer en esta industria: las que son fuertes y trabajadoras y las que solo quieren parecer muñecas.

En una de las fotos promocionales de tu expo en el MOCA demuestras esta falta de conformidad por tu parte llevando unos calzoncillos de látex azul.
¡No soy el único gay de la ciudad! Ahora me encanta el látex. Creo que está bien explorar nuestro lado femenino -como Bruce Jenner- y que los diseñadores mostremos un lado distinto de nosotros mismos explotando nuestra propia imagen. En los últimos 10 años, no considero que nadie se haya arriesgado demasiado. Me gusta tu idea sobre la libertad que nos da hacer el tonto. En alguna ocasión has dicho que solo el bufón de corte es el que le puede decir la verdad al rey.

La belleza significa verdad, pero la verdad también puede ser desagradable y si te la tomas con humor te acercas a la visión de Bernhard Willhelm. El mundo necesita humor y ahora más que nunca. Todavía conservo mi oficina en París pero todo lo que ha pasado con Charlie Hebdo demuestra esa falta de sentido del humor basada en una serie de malentendidos. No podemos matar a la gente por tener una opinión distinta a la nuestra.

¿Qué edad tenías cuando decidiste que esta sería tu forma de expresarte?
Diría que desde el principio -o puede que desde la universidad- he tenido la necesidad de cuestionarme la sexualidad y de experimentar. Pero también debemos tener en cuenta que el trabajo es una parte esencial en nuestras vidas: empezamos nuestros jornadas a las 9 o a las 10 y trabajamos hasta las 7, las 8 o incluso las 9 de la noche. Parece que todo es diversión, pero hay muchísimo esfuerzo detrás.

Helmut Lang es otro de los diseñadores que han apostado por pasarse al mundo del arte. ¿Sientes algún tipo de conexión con él?
Sin Helmut Lang no existirían ni Céline ni Raf Simons. Lo hizo muy bien en su día: vendió su empresa y ahora tiene una fundación, no tiene que trabajar y está muy bien posicionado económicamente. He oído de gente que trabaja en diferentes firmas de moda que siempre hay una prenda de Helmut Lang por ahí con el objetivo de sacar una nueva copia.

¿Pero qué opinas de su forma de entender el arte?
Tanto Hedi [Slimane] como él forman parte de una comunidad artística determinada. No quiero juzgar su obra. Está bien… ¿sabes a lo que me refiero?

Has añadido un '3000' a tu nombre. ¿Es simplemente una forma de hacer de tu nombre algo futurista o tiene algún tipo de relación con Andre 3000?
Soy un gran fan de Andre 3000 y me encantaría vestirle para los Oscars.

When Fashion Shows The Danger Then Fashion Is The Danger, Bernhard Willhelm y Jutta Kraus. 3000. Del 7 de febrero al 17 de Mayo. MOCA Pacific Design Center, Los Ángeles

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Texto Stuart Brumfitt
Retrato Daniel Trese
Fotografía Josh Paul Thomas 

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