cómo jessie andrews pasó de estrella de cine para adultos a empresaria de éxito

Con varios negocios a sus espaldas y fans como Kaia Gerber y Bella Hadid, la joven de 27 años sabe bien en qué consiste el concepto de 'rebranding'.

por J.L. Sirisuk; fotografías de Daniel Sachon
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21 Octubre 2019, 9:15am

"La gente cambia constantemente. Encuentro eso algo mucho más interesante que cualquier otra cosa", comenta Jessie Andrews, quien a sus 27 años es la fundadora y directora ejecutiva de Bagatiba —una empresa de joyería de producción responsable— junto con otras tres marcas, que cuentan con productos que van desde trajes de baño hasta productos para el cuidado de la piel. Su viaje hacia el mundo empresarial ha sido poco convencional, y demuestra que no existe un camino adecuado a la hora de hacer realidad tus sueños: la última vez que en i-D hablamos con ella, en un vídeo, Jessie se encontraba en la fase final de su carrera en el cine para adultos y lanzando reflexiones sobre el autoestima y la imagen corporal. En su paso de estrella porno a emprendedora, Andrews ha demostrado que domina el arte del 'rebranding', tanto personal como profesionalmente.

Esta solicitada profesional de la industria creativa es la prueba de que el pasado de un individuo no define el futuro del mismo. "Hay mucho estigma en todo; en temas como la edad, la raza, el sexo, siempre habrá estigma, así que cuanto más rápido lo superes, lo olvides o no te importe, más fácil será todo lo demás. Aprendí a lidiar con eso desde el principio", dice. Tras abandonar el instituto en Florida, solo tres semanas antes de la graduación, se mudó a Los Ángeles y, en un año, se convirtió en una de las pocas actrices de cine adulto en llegar a la cultura de masas. Mientras aparecía en portadas de revistas y pinchaba en fiestas, Jessie —en silencio y a modo de 'hobby'— diseñaba alta joyería incluso antes de cumplir los 21 años. Ahora, sus diseños los llevan 'celebrities' como Kaia Gerber y Kim Kardashian.

"Todas estas cosas de la A a la Z que tienen que ver con el mundo de los negocios, ya sea producción, ajustes o cumplimiento de pedidos, las he aprendido a hacer por mí cuenta", explica. El 'rebranding' va mucho más allá de un simple cambio de logotipo: requiere la visión y la fuerza suficientes para recuperarse de la adversidad y crear algo auténtico. En i-D hemos hablado con Andrews sobre su poco convencional viaje hacia el éxito personal, luchando contra los estereotipos y desafiando la norma.

Jessie Andrews

Sé que eres de Miami. Llévame al inicio de todo: ¿Qué fue lo que estimuló tu creatividad?
Me crié en Miami con cuatro hermanas mayores. Yo era la más joven y mi padre me trataba como el niño que nunca tuvo. Nunca me importó la moda: en lugar de jugar con Barbies, yo jugaba con dinosaurios y mi padre solía llevarme a trabajar con él. Era muy parecida a un hijo, así que de pequeña no tenía ese lado femenino; el único [lado] que veía era el de mis hermanas. Mi madre trabajaba por las noches —es responsable de comunicación de la policía— y no la tenía cerca durante el día tanto como mis hermanas o mi padre. Siempre estaba practicando deporte: voleibol, baloncesto. Me encantaba dibujar; era una de esas niñas que era buena en todo, pero que no era buena en nada. Nunca sobresalí en una cosa y eso me ayudó a aprender muchas cosas diferentes. Aprendí a dibujar en AutoCAD, arquitectura, diseño, y también di clases de historia del arte. Estaba familiarizada con el diseño y la estructuración de las cosas, y cuando trabajaba con mi padre —que es un hombre hábil— aprendí a desarmar las cosas y a volver a armarlas.

Y entonces te mudaste a Los Ángeles cuando todavía eras una adolescente: ¿qué te llevó a tomar la decisión de irte al otro lado del país?
Yo era independiente a una edad muy temprana. Trabajo y he aprendido mucho sobre el valor del dinero desde muy pequeña, así que siempre he tenido que currarme lo que tengo. Mi familia era de clase media y mis padres estaban divorciados. Si quería un móvil o un coche, tenía que trabajar para conseguirlo. Aprendí a valorar el dinero muy pronto, así que tenía claro que el dinero era sinónimo de libertad. El dinero no lo es todo en el mundo: hay amor, familia y todas estas cosas, pero sabía que cuanto más trabajara y cuanto más dinero tuviera, más libertad tendría. Cuando empecé a trabajar, hacía lo que realmente quería. A los 17 años, ya había ganado el suficiente dinero como para vivir sola y nadie me dijo qué tenía que hacer, así que me mudé y no acabé mis estudios en el instituto. Me echaron de la escuela cuando tenía 18 años porque comencé a hacer porno, así que me echaron cuando solo me quedaban un par de meses para graduarme. Después de 10 o 15 rodajes, me di cuenta de que Miami no era el lugar adecuado para lo que estaba haciendo y que podía ganar más dinero en otros sitios. Se me presentó esta oportunidad de ganar más dinero y de tener más libertad y viajar por el mundo. Nunca pensé que me iría a Los Ángeles; me abrió la mente. Me mudé allí a los 19 años y empecé a rodar mucho.

Jessie Andrews

¿Seguiste trabajando en la industria del cine para adultos en Los Ángeles?
Trabajé en películas para adultos desde los 19 hasta, probablemente, los 23 años. En 2012, gané varios premios por una película que hice —gané muchos premios a la Mejor estrella emergente—. A menudo, solía dar un paso atrás y mirar la industria desde fuera; ¿qué tiene esto que ofrecerme y en qué momento me voy a perder? Siempre me mantuve alejada de las drogas y de las fiestas. Después de ganar aquellos premios, pensé: "No hay nada más que pueda hacer realmente en esta industria". Justo antes de eso, me había metido en el mundo de la joyería. Cuando vivía en el centro, paseaba por el distrito de la joyería sin saber nada sobre el mundo del lujo, así que la joyería fue mi introducción a la industria.

La mayoría de las personas sueña con poner en marcha sus fantasías. ¿Puede hablarme de algunos de los desafíos a los que te enfrentaste cuando empezaste a construir tu primera marca?
Siendo honesta, no sabía nada de moda. No sabía nada de marcas. Aprendí desde abajo y hacia arriba. No conocía a nadie que tuviese una marca. Todavía no existía este estigma de Internet: comencé Bagatiba en 2012 cuando no teníamos Instagram. Todavía estaba en Tumblr y Twitter; esa primera imagen de las redes sociales todavía no había llegado realmente y no le tenía miedo a nada más que a cosas como hacer porno, hacer esto, hacer lo otro. Cuando comencé con Bagatiba, diseñaba cosas que me gustaban como consumidora. No temía que a la gente no le gustaran. Tampoco tenía Bagatiba adjunta a mi nombre por razones de estigma. Tenía miedo de que, desde el principio, no importa el trabajo que había escogido hacer en el futuro; mi nombre siempre acarrearía ese estigma, me gustara o no. Ahora estoy muy bien con respecto a ello, no me importa, pero para que los demás se sintiesen bien con ello, creo que tenía que separarlo al principio. No tenía un libro de normas. Entonces no tenía miedo y no sabía qué hacer, así que aprendía constantemente. Durante ocho años, he estado aprendiendo constantemente cómo estructurar una marca de principio a fin. No tengo que reportar a nadie y nadie puede decirme cómo administrar mi propio negocio. El hecho de depender de mi propia marca hace que me preocupe más. Necesito esto para seguir adelante.

Jessie Andrews

Has mencionado un estigma al que te has tenido que enfrentar. ¿Cómo has luchado contra él y has conseguido presentarte como la propietaria de una marca creativa?
Es como que escondí Bagatiba. Tú miras las marcas ahora y dices: "Cómo mola esta marca, ¿quién está detrás de esto?". Es un estigma con el que los 'bloggers' y los diseñadores tendrán que lidiar también. Y es lo mismo con lo que yo he lidiado: nunca quise utilizar mi nombre ni el de nadie más. Y es por eso por lo que no se han visto mis joyas llevadas por famosas hasta hace dos años. No quería que nadie más tuviera el control de la marca. Quiero que la gente juzgue únicamente las cosas que hago por el diseño y la calidad, en lugar de porque las hago yo, porque te van a gustar o no. A veces hago eso con las marcas. Me digo: "Oh, no me gusta nada esa 'bloguera', no me gusta mucho su estilo, así que no me gusta lo que hace". Sin embargo, si me muestran la pieza aislada, sí podría gustarme. Tuve que lidiar con ese estigma desde el principio y sabía que nunca sería capaz de separar el porno de mi nombre. Aprendí a lidiar con eso desde el principio y no me molesta; los comentarios nunca me han molestado. Pero yo, como mujer de negocios, necesitaba mantenerlo separado durante un tiempo. Hasta hace dos años, no le dije a nadie que Bagatiba u otras marcas eran mías. Las dejé que viviesen por sí solas.

Más allá de los distintos desafíos a los que te enfrentas, ¿qué es lo que te mantiene activa?
Como te he dicho, el dinero es libertad, ¿no? Es libertad para crear y crecer y tener fondos para trabajar en nuevas ideas que tengo: el dinero y la libertad están financiando la creatividad, y creo que eso para lo que viven todos; para ser creativo y hacer lo que quieras. Habrá tantos capítulos de mi vida en los que quizás ya ni siquiera me dedique a la marca y solo haga fotografía u obras de caridad. Quién sabe a dónde te llevará la vida, pero mientras sigas interesado en ello, todo se hará más fácil. Solo tienes que explorar la pasión que elijas y anhelar lo nuevo y los emocionante, y aprender de ella. No debes quedarte estancado.

Jessie Andrews

Créditos

Fotografía y dirección Daniel Sachon
Moda 18.01 London
Maquillaje Grace Ellington con productos MAC
Peluquería Joe Burwin con productos EVO
Asistente de fotografía Abby Deakin

Este artículo apareció originalmente en i-D US.

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