por qué todos deberíamos protestar para liberar a cyntoia brown

Desde Rihanna hasta Kim Kardashian West se han pronunciado ante esta tremenda injusticia.

por Dominique Sisley; traducido por Eva Cañada
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30 Noviembre 2017, 9:02am

Este artículo fue publicado originalmente en i-D UK.

Si sigues a alguna celebrity importante en las redes sociales, lo más probable es que ya estés familiarizado con el caso de Cyntoia Brown. El nombre de esta mujer de 29 años de edad, que actualmente cumple cadena perpetua por asesinato en primer grado, lleva un par de semanas circulando en las cuenta de algunas de las figuras más destacadas de la música y la moda. Rihanna, Kim K y Cara Delevingne se encuentran entre las miles de personas que están alzando la voz y compartiendo su historia.

Esta repentina tormenta en las redes sociales tiene todo el sentido del mundo, si tenemos en cuenta que la historia de Brown es bastante impactante. En 2006 fue condenada a cumplir cadena perpetua en la Prisión de Mujeres de Tennessee tras ser declarada culpable de asesinar con 16 años al agente inmobiliario de 43 años de edad Johnny Mitchell Allen con la pistola de este.

Según la acusación, la "peligrosa" Brown cometió el acto para robar el dinero de Allen y su camioneta. El jurado condenó a la adolescente a toda una vida tras las rejas, sin posibilidad de obtener libertad provisional hasta que cumpla los 69. Lo que pasa, por supuesto, es que esta no es toda la historia.

Hasta aquel punto de su vida, Brown había estado trabajando como prostituta tras sufrir abusos sexuales y ser obligada a prostituirse cuando solo era una niña. En la noche de la muerte de Allen, su chulo ―conocido como "Kutthroat"― le había ordenado que saliera a las calles y le consiguiera más dinero. “Dijo que le estaba fallando", dijo Brown al juez durante su declaración. "Que estaba empezando a convertirme en una vaga y que tenía que salir a la calle, ponerme las pilas y conseguir algo de dinero”.

“Kim Kardashian incluso afirmó que llamaría a sus abogados para averiguar que podría hacerse para 'arreglarlo'".

Brown acabó conociendo a Allen, un hombre 27 años mayor que ella, cuando la recogió para tener sexo a cambio de dinero. Allen, que era un antiguo francotirador militar, presuntamente la llevó a su casa y empezó a mostrarle su colección de armas antes de agarrarla de forma agresiva por la entrepierna. “Empecé a sentir escalofríos recorriendo mi espina dorsal", recordó Brown durante el juicio. Ella afirmó que le disparó en defensa propia cuando le vio darse la vuelta "para coger una pistola". Aunque técnicamente era una niña en aquel momento, el tribunal decidió juzgarla como una adulta.

En los 13 años que han transcurrido desde entonces, la historia de Brown no deja de aparecer y recibir publicidad de forma esporádica. Se han escrito varios artículos y en 2011 se hizo un documental titulado Me Facing Life, Cyntoia’s Story (Enfrentándome a la vida. La historia de Cyntoia). Todo esto ha ayudado a despertar cierta conciencia, pero esta siempre ha acabado desapareciendo sin tener efecto real alguno sobre su condena. Y ahora, por motivos que no están del todo claros, su historia ha vuelto a acaparar los titulares.

Todo empezó con un tuit de Kim Kardashian. “El sistema ha fracasado", escribió la estrella de los realities a sus 57 millones de seguidores, junto con una foto de Brown. Rihanna rápidamente siguió sus pasos. “¿En algún momento hemos cambiado la definición de #JUSTICIA??", escribió la cantante. “Algo va terriblemente mal cuando el sistema respalda a los violadores y la víctima es encerrada de por vida. A todos los responsables de la sentencia de esta niña os digo que espero por Dios que no tengáis hijos, porque esta podría ser vuestra hija, siendo castigada por haber castigado a su agresor".

Ambos posts recibieron cientos de miles de likes y fueron compartidos por sus seguidores. El hashtag #SaveCyntoiaBrown (Salvar a Cyntoia Brown) se convirtió en trending topic y los medios de noticias empezaron a centrar su atención, una vez más, en la injusticia del caso de Brown. Kim incluso afirmó que llamaría a sus abogados para averiguar que podría hacerse para "arreglarlo".

“Ahora que se ha captado nuestra atención, debemos seguir siendo proactivos e impedir que su caso vuelva a sumirse en la sombra del olvido”.

El aluvión de interés por parte de personalidades destacadas ha llegado hasta Brown, que al parecer se ha mostrado muy complacida con la noticia. "Apreciamos enormemente que un número tan increíble de celebrities se una a nuestro llamamiento", dijo su abogado Charles Bone al New York Times el pasado martes. “Está muy emocionada por el hecho de que tanta gente se preocupe por ella”.

Obviamente, este tipo de publicidad es algo fantástico, especialmente si consideramos lo fácil que resulta que un caso como este quede enterrado bajo la interminable montaña de noticias que llegan cada día y nunca más se vuelva a oír hablar de él. De hecho, ya estamos empezando a ver resultados: desde que se compartió a principios de la semana pasada, una petición dirigida al Presidente exigiendo el indulto de Brown ha reunido (en el momento de escribir este artículo) casi 300.000 firmas. Pero, ¿será esto suficiente? ¿Y qué sucederá cuando, inevitablemente, otra causa social que esté más de moda acapare nuestra atención?

Este tipo de activismo de hashtag que estamos viviendo en estos tiempos divide a mucha gente. En el mejor de los casos, es capaz de recaudar millones para causas benéficas (como en el caso del #icebucketchallenge, el reto del cubo de hielo) y despertar movimientos de justicia social increíbles a nivel mundial (como en el caso de #BlackLivesMatter).

También puede revocar condenas penales, como en el caso de Meriam Ibrahim, que fue apartada del corredor de la muerte debido a las protestas y la indignación internacionales, y también en el caso de Brendan Dassey, de Fabricando un asesino, que fue exculpado cuando su historia empezó a compartirse en las redes sociales. Pero en el peor de los casos, puede poner en evidencia nuestra limitada capacidad de atención y revelar lo vana y superficial que es nuestra capacidad de señalar con el dedo desde nuestra supuesta rectitud (¿alguien se acuerda de #Kony2012? ¿Qué pasó ahí?).

“Para que se reconsiderara el caso habría que convencer a la junta de libertad condicional de Tennessee y al Gobernador estatal Bill Haslam, lo que significa que la gente debe escribirle personalmente”.

Por este motivo, es fácil mostrarse cínicos con respecto a cuánto tiempo se mantendrá nuestra atención enfocada hacia Brown y con respecto a si este revuelo mediático tendrá algún tipo de impacto real en su sentencia. De modo que, ahora que se ha captado nuestra atención, debemos seguir siendo proactivos e impedir que su caso vuelva a sumirse en la sombra del olvido.

Merece la pena destacar que, desde que ingresó en prisión, Brown ha estado estudiando para licenciarse a través del programa penitenciario de la Universidad de Lipscomb y se ha convertido en mentora de otras internas. También se la ha descrito como una "presa modelo" que anima a quienes la rodean a ofrecer "la mejor versión de sí mismas". Para que se reconsiderara el caso habría que convencer a la junta de libertad condicional de Tennessee y al Gobernador estatal Bill Haslam, lo que significa que, además de firmar la petición (que ya ha superado el número de firmas necesarias para llegar a su despacho), la gente debe escribirle personalmente.

Bone, que lleva los últimos siete años representando a Brown de forma altruista, continúa luchando porque se reabra el juicio y manteniéndose ―a pesar de las probabilidades― optimista con respecto a su futuro: “Esperamos que o bien el tribunal, o la asamblea legislativa, o en última instancia el gobernador consideren el caso de forma favorable y reduzcan su condena tanto como sea posible”.

Puedes firmar la petición para liberar a Cyntoia Brown aquí, o escribir al Gobernador Bill Haslam personalmente aquí.

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