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una lección sobre la verdadera lucha lgbt: hablamos con dan nicoletta

“La verdadera solución es enseñar al cien por cien quién y cómo somos ante la adversidad y no doblegarnos ante las peticiones de modificaciones de personalidad”.

por Manu Palmer
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04 Julio 2017, 8:25am

Cuando Dan Nicoletta (Nueva York, 1954) habla, es inevitable quedarse embobado. El fotógrafo estadounidense lleva retratando al colectivo LGBT desde hace cuarenta años por lo que, cuando uno charla con él, siente que está entablando conversación con una de las voces más interesantes y experimentadas de la comunidad. No es para menos, puesto que fue íntimo amigo de Harvey Milk, el primer cargo público abiertamente homosexual en Estados Unidos que fue brutalmente asesinado.

Tras cuatro décadas de incesante trabajo fotográfico donde ha retratado a políticos, artistas como Divine o Grace Jones o simplemente gente anónima mostrándose tal y como realmente es, el artista ha editado recientemente un libro con sus principales trabajos y lanzó, en colaboración con Levi's, 40 años de lucha LGTBQ: una pequeña muestra de sus cincuenta fotos más importantes en el Colegio de Arquitectos de Madrid con motivo del World Pride. "La Asociación de Empleados Gais y Lesbianas de Levi's patrocinó mi primera exposición en solitario en San Francisco en 1996", afirma Nicoletta agradeciendo a la marca no sin antes asegurar que contar con colaboraciones así "es esencial para el movimiento".

Si no me equivoco, es su primera exposición que tiene lugar en Europa. ¿Cómo se siente al mostrar sus fotos en pleno World Pride?
Es maravilloso, sobre todo tras la publicación de mi libro. Tenía curiosidad por ver si mi trabajo tenía buena recepción en otro país con otra identidad distinta al mío, y hasta ahora ha sido fantástico.

¿Tiene alguna fotografía favorita?
Soy bastante ambulante en ese aspecto. Mi favorita de hoy no es mi favorita de mañana y tiendo a ser espontáneo, pero hoy voy a elegir una especialmente para ti. Creo que voy a escoger la vista aérea sobre San Francisco desde el helicóptero con el triángulo rosa en la ladera de la montaña.

Se trata de una instalación que hacen en San Francisco cada Orgullo. Todos los años colocan este enorme triángulo rosa de forma que cualquiera en la ciudad lo pueda ver. Me parece una imagen bastante épica, ya que es la apropiación del símbolo de cómo los nazis identificaban a los homosexuales. Es un recuerdo de nuestra propia historia, de cómo fuimos perseguidos. Retratarlo me pareció una idea genial, pero era incapaz de encontrar un punto donde poder fotografiarlo. Ese año le dije a mi pareja: 'Creo que no voy a fotografiar el Orgullo este año y voy a alquilar un helicóptero', y me dijo: '¡Es una locura!'. Y lo fue, fue bastante arriesgado y no creo que lo vuelva a hacer. Me monté en el helicóptero y en cuanto llegamos a la ladera, la niebla se disipó y tomé la foto.

¿Cómo conoció a Harvey Milk?
Todo empezó cuando estaba en la universidad. Encontré una tienda de fotos en San Francisco donde poder revelar mis negativos y Harvey, que trabajaba allí, fue muy agradable así que pensé: "Este es un buen local, vendré más a menudo". Pronto me convertí en fan y en amigo suyo. Muchos fotógrafos se acercaban a la tienda y hablaban de política y, cuando tenía 19 [años], me ofrecieron trabajar con ellos. Estuve allí tres años. Fui muy afortunado porque no llevaba mucho en la ciudad y había tenido todo tipo de trabajos: repartidor, marroquinero… Este último trabajo estaba bien porque podías fumar todos los porros que quisieras mientras cumplieras con tus obligaciones laborales.

¿Cómo sobrevivió San Francisco tras su muerte?
Fue algo traumático y creo que a día de hoy seguimos sufriendo una gran pérdida. Para mí, era un amigo por lo que si mi barómetro personal puede equipararse al de San Francisco, creo que nunca olvidaremos a Harvey. Impulsó nuestro movimiento de maneras muy significativas y, de repente, nos lo arrebataron. ¿Cómo se puede uno recuperar de algo así? Creo que mi generación nunca lo hará. Su muerte fue un efecto llamada para que el colectivo se involucrarse en política. Siendo sincero, Harvey no esperaría que en una ciudad como San Francisco hubiera a día de hoy 250 personas LGTB en el gobierno local. Queríamos que el colectivo creciera, pero no esperábamos que fuera tan rápido.

Trump, May, Le Pen… ¿Necesitamos a otro Harvey Milk en política al que realmente le importe el colectivo LGTB?
Cuando la gente me hace esa pregunta es bastante incómodo para mí porque ya tenemos varios cientos de ellos en los gobiernos locales que se preocupan por el bienestar del colectivo. Tenemos que respetar a esa gente que no tiene tanta destreza con los medios como Harvey. Obviamente necesitamos un líder grande y fuerte, pero al mismo tiempo creo que ya los tenemos y que muchas veces vemos a Harvey como una especie de figura mítica. "Despertó" al público porque era un orador muy cautivador y hablaba de una forma tan apasionada que hacía que confiaras en él. Quizás ahí esté la clave: necesitamos ser más activos políticamente hablando para la gente que aún no está "despierta".

Lleva retratando al colectivo desde los 70. ¿Cómo cree que hemos evolucionado?
Estoy tremendamente orgulloso de nuestros avances, siendo el matrimonio igualitario el más importante de todos. Ahora podemos avanzar hacia nuestra próxima batalla, puesto que tenemos muchos conflictos en el horizonte. Para mí, el siguiente paso sería luchar por los derechos de las personas transgénero o luchar contra la persecución hacia personas LGBT en otros países. Tenemos una larga lista de conflictos y como personas concienciadas que somos estamos preparados para crear un mundo más seguro.

Hace poco hubo una pequeña polémica en los colectivos LGTB españoles porque algunas voces decían que la gente desnuda o en tacones distrae del mensaje de normalización que se debería dar, mientras que otros solo creen que esa opinión es derivada de una actitud patriarcal. ¿Cuál es su opinión? ¿Cómo debería ser el Orgullo?
Ya aprendimos esta lección en el San Francisco de los setenta y estoy encantado de compartir contigo lo que descubrimos. Por aquel entonces, la derecha conservadora nos atacaba constantemente, revocando leyes de protección y antidiscriminación hacia la comunidad. Cuando eso ya se estaba convirtiendo en un problema crucial, mucha gente del colectivo decía: "¿Podríais dejar de llamar tanto la atención? Nos están atacando". Y la gente que no estaba de acuerdo decía: "No estás entendiendo el problema. No deberíamos modificar quién y cómo somos basándote en las ideas de otras personas". 

La razón por la que caló el mensaje de rebajar el tono entre la comunidad fue porque la gente que estaba en nuestra contra usó material propagandístico para conseguir el propósito que querían. Llegamos a un punto en el que pensamos: "Bueno, quizás no llamar tanto la atención puede ayudar temporalmente, pero al final estamos sacrificando una gran parte de nuestra personalidad". La verdadera solución a ese problema fue enseñar al cien por cien quién y cómo somos ante la adversidad y no doblegarnos ante las peticiones de modificaciones de personalidad. Esto fue algo mucho más efectivo y fue el antídoto ante esos ataques. Es una lección que aprendimos hace cuarenta años y es una razón por la cual el colectivo debería ser más consciente de su propia historia. No saquemos otra vez ese tema, es agua pasada.

Entiendo que cambios tan rápidos pongan nerviosos a algunas personas y ante eso hay una reacción por defecto que se basa en pensar: "Oh, deberíamos ser más aceptables". Pero, ¿a quién? Tenemos que ser aceptables a nosotros mismos en primer lugar. Esas personas deberían echar la vista atrás, entender qué fue realmente Stonewall y que la identidad de este hecho es lo que empezó el movimiento.

¿Se ha perdido el activismo en la marcha del Orgullo LGBT?
Poca gente sabe que la cantidad de activistas que hay en el corazón de nuestro movimiento es muy pequeña. No le contamos al mundo este secreto porque queremos que sigan pensando que hay miles entre nosotros, pero siempre ha habido solo un 30% de personas que realmente han hecho el trabajo duro. Aun así, está bien que el otro 70% evolucione y tenga su rito de transición con el tiempo. Ese 30%, que estamos en las trincheras, les apoyamos porque hasta que no tengan ese rito de transición hacia el activismo, no estarán preparados. Me gustaría ver más gente involucrada, pero creo que parte de nuestro trabajo es enseñar al resto que se ha pagado un precio por esta celebración.

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Texto Manu Palmer
Fotografía Dan Nicoletta. Imágenes cortesía de Levi's

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