Publicidad

¿existe una verdadera cultura de club en españa?

Analizamos en qué momento se encuentra la oferta del ocio nocturno en nuestro país con la ayuda de testimonios de algunos nombres clave de la escena.

por Alberto Sisí
|
21 Noviembre 2016, 9:40am

Fotograma de 'Eden', de Mia Hansen-Løve

La noche es el territorio donde nos liberamos y mostramos todas nuestras caras. Gracias a eso, establecemos conexiones únicas con la ciudad, con la música, con nuestros amigos y hasta con personas que ni siquiera conocemos (aún). De la mano de #AbsolutNights, exploraremos diferentes formas de vivir la noche.

Según cuenta la RAE, un club nocturno es un lugar de esparcimiento donde se bebe y se baila y en el que suelen ofrecerse espectáculos musicales, habitualmente de noche. Según la versión algo más gamberra de Urban Dictionary, es un lugar donde se dan relaciones sociales, donde se escucha música puntera y donde se anima al respetable a beber y a bailar. Nosotros, la verdad, nos quedamos con la segunda opción, que es menos casposa y menos seria.

El primer contacto con los clubes llegó en mi adolescencia y a través del cine. 24 Hour Party People contaba cómo era la escena de Manchester a finales de los 80 y principios de los 90 con la llegada del club Hacienda. Por otro lado, Party Monster contaba cómo era la vida de los "club kids" de Nueva York, adictos a las drogas con receta pero con unos looks espectaculares, y Paris is Burning hablaba del movimiento nocturno queer de mediados de los 80, en el que se iniciaron corrientes como el voguing. Todas son películas que ponían los dientes largos y que han configurado el germen de mi búsqueda por la ciudad de una oferta nocturna y musical similar.

Ni que decir tiene que, en Madrid, los clubes más divertidos eran aquellos en los que no había dress code y en donde la gente se relajaba sin mirar por encima del hombro. Ahora, muchos años después, ese concepto de club prácticamente ha desaparecido, aunque siempre haya intentos por reinstaurarlos. Las verdaderas opciones interesantes son itinerantes, cambian de aspecto según la semana, llaman a invitados que te sorprenden y su periodicidad tampoco se puede saber a ciencia cierta.

Imagen vía @glitterboxibiza

Edu Reolid (Eder Crocket cuando se pone detrás de los platos) es la cabeza pensante detrás de Discoteca junto a Fernando Galán. El club se mueve por Madrid con propuestas tan interesantes como la de Sacha Mambo —a quien trajeron en junio para descubrirnos quién estaba detrás del resurgir de la música disco— o más recientemente a Dj Alfredo, uno de los responsables de los sonidos de Space Ibiza, a quien bailamos en octubre casi como homenaje póstumo al club recientemente cerrado. 

"Ahora mismo, parece que la escena de clubes está remontando en Madrid y hay algunos locales decentes donde poder escuchar y bailar música de calidad", nos cuenta Edu, que tiene claro por qué se aventuró a promover un club como Discoteca: "Por una parte influyó la falta de un espacio donde poder escuchar estilos musicales como, por ejemplo, el Italo Disco. Por otro lado, siempre hemos querido dar la oportunidad de ser escuchados a muchos artistas de la capital y, desde hace un tiempo, apostar por internacionales como Beppe Loda o Sacha Mambo".

Según Reolid, la noche como cultura es una de esas peticiones que se llevan haciendo años a los gobiernos y que parte de la educación: "La enseñanza en los colegios y los medios de comunicación son muy importantes e influyen en el desarrollo de las inquietudes musicales". Quizá eso haría más sencillo ampliar licencias y liberar de trabas a los empresarios que se enfrentan a problemas de aforo y multas continuadas por detalles difíciles de concretar, según admite el propio DJ.

Para Edu, son cuatro los pilares que conforman un buen club: "Un sonido cuidado, un espacio ambientado, buena programación y un trato respetuoso con el cliente". Todo esto nos sitúa, en sus propias palabras, "por debajo de algunos países como Alemania, Holanda y Reino Unido, pero en un buen lugar ya que, a pesar de nuestras quejas, tampoco lo estamos haciendo tan mal".

Imagen vía @nuriarenye7

Aitor Guezuraga es el responsable de Fémur, otro de los clubes míticos de música electrónica de la capital. Comenzó su andadura hace cinco años en la sala Specka, en los bajos de AZCA, y echa el cierre este 25 de noviembre con una fiesta que hará las delicias de sus parroquianos habituales. Para Aitor, la situación en los clubs ha mejorado "con un montón de iniciativas interesantes" y añade: "Actualmente, creo que en ocasiones la oferta supera a la demanda, aunque veníamos de unos momentos muy pobres tanto cualitativos como cuantitativos. Habrá que ver qué nos depara el futuro".

Para el promotor, la única motivación que lo llevó a abrir Fémur fue "hacer algo completamente diferente a lo que por entonces existía en Madrid; un concepto de club que recogiera diferentes sensibilidades e influencias que entonces no se veían cristalizadas en ningún otro lugar". También reconoce que, dada la historia reciente de España, todavía hace falta "respeto, apertura mental y conocimiento" para forjar una escena de club como debiera.

"Lo más importante a la hora de montar un club es que la propuesta artística sea coherente, firme y en continua evolución; nada peor que quedarse viviendo de los réditos de un tiempo glorioso" nos cuenta Aitor, que nos recomienda cualquier sesión en Specka, la sala Moog de Barcelona, Golden Pudel en Hamburgo o el Robert Johnson en Fráncfort.

Si hacemos caso a lo que cuentan los periódicos, los jóvenes cada vez vuelven antes a casa adaptando ese modelo casi europeo nocturno que da por terminada la noche hacia las tres de la mañana. De ser así, la escena de clubes tendrá que ponerse las pilas para ofrecer algo que haga dejarse horas de sueño y dinero a las nuevas generaciones. Sea como fuere, mientras haya gente con ganas de contar una historia a través de la música, seguirá habiendo clubes nocturnos.

Recomendados


Texto Alberto Sisí Sánchez

Tagged:
ABSOLUT
fiesta
Cultura
Cultura Club