no todos los gays quieren ser "normales"

Puede que David Hockney crea que la bohemia ha desaparecido, pero a lo mejor es que no está buscando en el lugar adecuado.

por Stuart Brumfitt
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19 Mayo 2015, 9:50pm

La razón que por la que decidí escribir una carta a BUTT Magazine a principios de los 2000 es el rechazo que siento por la heteronormatividad en todos los sentidos: un grito de socorro para que mi homosexualidad me salvara de convertirme en una persona convencional, suburbana y "NORMAL". Por suerte, nunca llegué a enviar esa carta. No es que no esté de acuerdo con lo que escribí en ella, pero me siento avergonzado por mi intransigencia. Estaba en la universidad, en plena época de auto-reconocimiento y esperaba cambiar a cada gay con el que me encontrase.

En una entrevista para The Guardian la semana pasada, el artista de 77 años David Hockney habló sobre la muerte de la bohemia y confiesó que le horroriza que los hombres gays "quieran ser normales y que quieran encajar". Esto me ha hecho pensar de nuevo en el tema. Nunca sabremos cómo o de dónde se ha sacado Hockney su propio concepto del homosexual moderno (esperamos que no de los reality shows o gracias a series como Cucumber como la gran mayoría), pero lo que sí que es cierto es que parece que no se ha parado a pensar en el espíritu queer que se respira en el ambiente.

"Los bohemios estaban en contra de la sociedad suburbana y ahora es la que ha tomado el control... La bohemia ha desaparecido", asegura mientras lleva puesto un par de Sketchers (que es lo más deprimente que ha hecho nunca… O puede que lo más guay). Hockney insiste en que nunca ha barajado la idea de casarse o de tener hijos con un hombre y se sincera hablando sobre su relación con su ex novio Peter Schlessinger. Según él, cuando quedaban a cenar actuaban "como un par de viejas solteronas".

Al igual que a Hockney, a mí también me horroriza esa cierta domesticidad suburbana dominante, pero al mismo tiempo trato de conocer a gente lo más diversa posible. Algo que dudo mucho que el artista se plantee -ya que no está de acuerdo ni siquiera con las leyes anti-tabaco ni con las advertencias de sanidad-. Aunque puede que al pintor de Bradford le alegre saber que los más bohemios, los más extraordinarios, los que se tiran a la piscina y los que se cuestionan los roles de género todavía viven en la comunidad gay.

Fotografía Todd Cole

Está -por ejemplo- Arca, el productor musical venezolano que ha trabajado con Kanye y con Björk. Hace poco le contaba a la revista Fader que le gusta "operar abierto a la ciencia y a la superstición para crear un nuevo tipo de magia". También admitió que le encanta que le den "cortocircuitos en el cerebro" para ampliar su perspectiva y que tiene un alter-ego súper marica llamado "Xen". Al igual que Arca, el diseñador Ed Marler también se siente muy cómodo en la línea que separa lo masculino de lo femenino y anima a todo el mundo a que se intercambie la ropa sin importar su género o su sexualidad. "No veo dónde está la diferencia", nos contaba en una entrevista. El estilo maximalista de Marler está directamente vinculado a la teatralidad típica de la moda británica que todos conocemos de otros creativos como Westwood o Galliano. También nos recuerda a los ropa que llevan las concursantes de "Miss Mundo Alternativo" en el documental de Hockney, A Bigger Splash.

El mismo tipo de concurso en el que participan chicos como Jacob Mallinson-Bird (transformados en una drag queen llamada Dinah Lux). Mallinson-Bird es estudiante de máster en la universidad de Oxford, ha desfilado para Jean Paul Gaultier y Raf Simons y hasta ha dado una charla TED sobre el conflicto del universo drag con la heteronormatividad y la industria de los modelos.

Y no podemos olvidarnos de Frank Ocean. El cantante lanzó su primer álbum Channel Orange en 2012 y lo cierto es que es el mejor ejemplo contemporáneo de la seducción californiana y la búsqueda personal que retrataba Hockney en sus pinturas a lo largo de los 60 y los 70. Frank nunca se ha considerado 'gay' del todo, pero ha admitido que ha estado enamorado de un hombre y... ¿Es que acaso hay algo más bohemio que ignorar las etiquetas? Así que ahí lo tienes, Hockney: todavía hay mucha gente que sigue tu legado y deberías invitarles a todos a tomar una taza de té para que recuperes la fe en las personas extraordinarias.

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Texto Stuart Brumfitt

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