10 películas tan malas que son buenas

Efectos especiales penosos, actuaciones ridículas, argumentos tan flojos que casi ni se sostienen... Es momento de celebrar algunas de las películas más ridículas y divertidas jamás creadas.

por Rob Hill
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17 Julio 2017, 7:20am

Este artículo fue publicado originalmente por i-D UK. 

En la práctica, "malo" es un término amplio que se aplica a películas que se definen por su gran cantidad de cutrerío, estupidez, exceso o incompetencia. Puede que determinados placeres culpables como De profesión: duro o Grease incluyan una narrativa coherente y carezcan de planos en los que se ve el micrófono de brazo, pero comparten numerosas características con los filmes genuinamente ineptos. Disfrutamos del atroz sentimentalismo, el argumento cursi y de las disparatadas circunstancias con ironía, siendo conscientes de que las carencias involuntarias de la película forman parte de su atractivo. Solo un paso más allá de esos favoritos del mainstream se encuentran películas tan malas que acaban siendo buenas. Su atractivo es similar, pero la suma de una profunda ineptitud añade a la ecuación poca credibilidad y regocijo ante la desgracia ajena. Sin embargo, la mayoría de películas malas son una experiencia penosa: son frustrantes, deprimentes y, lo peor de todo, aburridas.

Roger Ebert dijo en cierta ocasión: "Es difícil explicar la diversión que puede encontrarse en el tipo correcto de película mala". Y ahí está la clave: hay que encontrar el tipo correcto de película mala. Aquí te mostramos diez.

Delta Force 2 (1990)
Con un presupuesto razonable y cineastas experimentados al cargo, Delta Force 2 es una buena mala película de nivel básico. Es un auténtico ejemplo de porno moralista chovinista de los 80, en el que Chuck Norris declara la guerra a la droga. Muestra muy poco respeto hacia la soberanía nacional, el protocolo militar y la inteligencia del público. Divierte por su cuestionable ideología y estupidez ciega más que por su incompetente realización.

Things (1989)
Hablando de realización incompetente, Things es una película de terror canadiense con cero presupuesto sobre tres hombres atrapados en una cabaña con pequeños monstruos. Si Delta Force 2 es una puerta de entrada a las buenas películas malas para uso recreativo, entonces Things es de Clase A y debe tratarse con precaución.

Godzilla vs Mechagodzilla (1974)
Toho, el legendario estudio responsable de Godzilla, echó el resto para LA penúltima entrega de su serie original 'Shōwa' de películas kaijū. En un intento de captar la atención de un público joven que estaba entretenido viendo a James Bond y películas sobre exploración espacial, crearon a los invasores alienígenas malvados que se reúnen en una base subterránea bebiendo coñac. El argumento es de locos y los disfraces de los monstruos tan cutres como siempre.

The Alien Factor (1978)
El cine ha cambiado mucho desde los días de gloria de creadores cutres como Ed Wood. No suelo escribir sobre las buenas películas malas de la década de 1950 porque incluso la mejor puede hacer que el público se parta de risa, ya que ahora la gente no tiene el contexto para juzgarlas de forma justa. Pero parte de su atractivo se transmitió con éxito desde la época de los autocines hasta el boom del VHS gracias al guionista y director Don Dohler. Su película de debut incluye todos los elementos de la lista, desde una bestia ridícula hasta unos efectos especiales penosos, una interpretación horrorosa de los actores y toneladas de encanto.

Bruce Linito: Agente 003 y 1/2 (1981)
Protagonizada por el experto en artes marciales filipino de 83 cm de altura Weng Weng, esta tumultuosa parodia de Bond está bendecida por uno de los doblajes más grotescos jamás realizados para ridiculizar una película en idioma extranjero. Sin embargo, Weng es el principal atractivo del filme. Su hechizante carisma es único y el horrendo desprecio que muestra la película por la seguridad de los especialistas resulta extrañamente fascinante.

Creatures from the Abyss aka Plankton (1994)
Cualquier listado de las 10 mejores buenas películas malas debe incluir alguna chapuza italiana. Creatures from the Abyss no es uno de los ejemplos de más alto perfil, pero es uno de los más divertidos. Muestra a un grupo de jóvenes que descubren un barco de investigación abandonado donde acaban luchando contra unos peces radiactivos, mutantes, voladores e híbridos de humano. Ambos bandos pierden.

After Last Season (2009)
Cuando en 2009 se estrenó el tráiler de After Last Season en YouTube, la gente creyó que se trataba de una broma de Spike Jonze. La película que siguió hizo muy poco por desmentir esa suposición. Como especie no tenemos un punto de referencia para algo así, de modo que negar su legitimidad parece un mecanismo lógico de defensa. El argumento es incomprensible, el guion aparentemente dispuesto a mantenerlo a distancia por razones de seguridad, pero tiene algo que ver con fantasmas, asesinatos y unas "instalaciones de investigación" (un almacén decorado con papel de impresora) donde se producen microchips que, cuando se implantan en el cerebro, provocan que quien los recibe experimente imágenes generadas por ordenador de mediados de los 90. Algunos creen que es una obra maestra vanguardista.

Raw Force aka Kung Fu Cannibals (1982)
Tanto si una película mala te golpea en las costillas por su cutrez como si te da un puñetazo en la cabeza por su ineptitud, lo peor que puede ser es aburrida. Raw Force incluye ninjas zombis, pirañas devoradoras de hombres, chicas expertas en kung-fu, traficantes nazis de jade y monjes caníbales sobrenaturales. Puedes ignorar el argumento que los une a todos (los directores sin duda lo hicieron) y simplemente disfrutar de la imparable absurdez del conjunto.

The Room (2003)
Si no conoces The Room, probablemente estás a punto de hacerlo. La creación de "el Ciudadano Kane de las películas malas" es el tema central de una película protagonizada por James Franco, Seth Rogen, Brian Cranston y un ramillete de otras estrellas de primera fila ansiosas por mostrar que han pillado el chiste. La mayoría de buenas películas malas quieren ser Rambo, Star Wars u otro ejemplo de filmes que han definido su género. The Room quiere ser Un tranvía llamado deseo y Tommy Wiseau, el hombre tras la película, merece reconocimiento por ello. Su estrafalaria interpretación del protagonista se ha convertido en objeto de leyenda, su ambición y su fortaleza en ejemplo para cineastas de todo el mundo y el fruto de su trabajo se encuentra entre las películas más gratas y amenas de lo que llevamos de milenio.

Double Down (2005)
En contra de la creencia popular, su creador es más fantasioso que narcisista. Para conocer al autor debes dirigirte a Nevada, hábitat natural del elusivo Neil Breen. En Double Down, su primer trabajo como guionista, director, productor y protagonista, interpreta a Aaron Brand, el mejor hacker, asesino, bioquímico, agente secreto, científico informático, médico mágico, criminólogo y piloto de combate del mundo (el estereotipo de Mary Sue se encuentra enterrado en un patio trasero de Las Vegas). Sabemos todo esto porque Breen/Brand nos lo explica con voz en off. Sin parar. No es tanto una película como un flujo de imaginería absurda acompañada de un listado sociopático de todas las cosas que él cree que molaría saber hacer bien.

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Texto Rob Hill
Traducción Eva Cañada

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