¿es la nueva sabrina de netflix tan feminista como parece?

Kiernan Shipka resucita a Sabrina Spellman como una bruja fuerte, independiente y franca. Entonces, ¿por qué la serie sigue reduciéndola a escenas voyerísticas de su cuerpo?

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30 octubre 2018, 8:23pm

Sabrina Spellman es una mujer libre. En el remake de la serie realizado por Netflix, la mitad bruja mitad adolescente se muestra testaruda, valiente y bastante consciente. O, al menos, eso parece. Sin embargo, la realidad de la serie es un poco más turbia cuando hablamos de la política por la que ha sido alabada incluso antes de su estreno. La premisa de Las escalofriantes aventuras de Sabrina es la siguiente: empezamos con una Sabrina de 15 años que se acerca a su bautismo oscuro, la ceremonia especial en la que será incluida en la Iglesia de Satanás para finalmente poder heredar sus poderes mágicos. Pasará a ser joven para siempre y se convertirá en una poderosa bruja; todo lo que tiene que hacer para obtener ese poder es firmar con su nombre en el libro del Diablo y darle dominio sobre su alma. Comprensiblemente, nuestra bruja adolescente favorita le encuentra un pequeño problema a toda esta situación.

En los primeros episodios de la nueva versión de Netflix, que se estrenó el pasado fin de semana justo a tiempo para Halloween, vemos a Sabrina lidiando con la idea de dejar de lado su libre albedrío y entregándole el derecho de tomar decisiones sobre su cuerpo a un hombre, ya sea mítico o no. En una atmósfera política en la que vemos cómo cada vez se reducen más los derechos de las mujeres y de las personas trans y no binarias, esta trama se presenta especialmente profética. En una escena, cuando Sabrina es llevada a juicio por abandonar su bautismo oscuro (¡spoiler!, perdón), las preguntas hechas por quienes dirigen el juicio nos recuerdan a aquellas vistas en los recientes casos de acoso sexual, como el acusar a las víctimas, al burlarse de Sabrina por "cortejar al diablo" antes de arrepentirse "en el momento de la consumación".

"Ella es una bruja consciente", dice Kiernan Shipka acerca de su personaje en una entrevista con Variety. "Es una mujer fuerte e independiente, y se defiende, y hace lo que cree que es correcto".

Es cierto que esta Sabrina 2.0 de 2018 es un personaje fuerte e independiente, y Kiernan lo interpreta como tal, como una especie de Betty Cooper oscura con tintes de Buffy. También la vemos crear una asamblea de brujas para que sus amigos mortales luchen contra el racismo y el sexismo institucionalizados que sufren en su escuela. En una escena, Sabrina se venga de una pandilla de jugadores de fútbol homófobos que asaltan a su andrógina y 'genderqueer' amiga Suzie. Sin embargo, bajo la evidente consciencia con la que la serie se quiere relacionar, algunas de las decisiones que toman al retratar a Kiernan socavan el feminismo que se supone debe encarnar.

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Tiene sentido que, con el punto de vista con el que está enfocada Las escalofriantes aventuras de Sabrina en relación la autonomía del cuerpo femenino, la serie se centre también en el físico de Sabrina. Sin embargo, la decisión de que el personaje se desvista en los primeros episodios se percibe de forma un tanto incómoda y explotadora. Durante su bautismo oscuro, Sabrina entra al bosque con un vestido de novia en blanco virginal. Acto seguido, un personaje masculino adulto, el padre Blackwood, pide que sea desvestida por sus tías y se arrodille ante él enfundada en un camisón de seda blanco.

En otros momentos, vemos varias tomas de Sabrina entrando y saliendo de un baño que incluyen un montón de 'side boobs' [la zona lateral del pecho] que parecen introducidas de forma un poco gratuita. Esto hace que, en algunos momentos, la serie sea incómoda de ver, especialmente cuando su narrativa está tan centrada en la edad de Sabrina (su próximo cumpleaños es el 16º, y se menciona en casi todas las escenas). De repente, el personaje pasa de ser una hechicera adolescente y renegada a una bruja tipo "Lolita".

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Riverdale

El verdadero problema de Las escalofriantes aventuras de Sabrina no es la inclusión de la desnudez adolescente, sino la forma en que se codifica cinemáticamente esa desnudez y esa sexualidad. Si comparas las escenas que he mencionado con las escenas de sexo de su serie hermana en Netflix, Riverdale, la diferencia es tremenda. Cuando las protagonistas femeninas de Riverdale, Betty o Veronica, aparecen en lencería (o con menos ropa) es porque así lo desean, y eso se refleja en la cinematografía de la serie, que a menudo las muestra caminando directamente a la cámara con un propósito en particular. Por otro lado, la desnudez de Sabrina parece estar indisolublemente unida a su propia ingenuidad y falta de elección, y la forma voyerista en que esta se muestra parece un poco pervertida.

La extraña disonancia entre la obsesión del programa por el cuerpo de Sabrina y el mensaje feminista que buscaba no ha pasado desapercibida en las redes sociales. "Bueno, hasta ahora Las escalofriantes aventuras de Sabrina me parece bastante buena, pero tengo un pequeño problema con el hecho de que se supone que debe tener 15 años y la están mostrando desnuda en el baño; eso es algo raro", escribía alguien de Twitter. "Estoy viendo la nueva serie de Sabrina y ya han mostrado el cuerpo de la chica parcialmente desnudo dos veces en el primer episodio", tuiteó otra persona.

Sin embargo, es cierto que por cada 'tuit' y comentario criticando la extraña decisión de mostrar su desnudez, hay diez más alabando la decisión de actualizar adecuadamente la serie y darnos a la heroína adolescente que necesitamos en 2018: una feminista interseccional sin miedo a cuestionar al patriarcado. También es verdad que, a medida que se desarrollan los 10 episodios de la primera temporada, cada vez vemos menos los pechos de Sabrina (afortunadamente) y más una descripción moderna de la brujería que —con nuestra obsesión cultural con todo lo relacionado a esto— ha llegado en el momento adecuado. ¿Es perfecta Sabrina? No. Pero, cuando lleguemos a la tercera o cuarta temporada, quizás nos encontramos con una Sabrina más adulta que podrá desnudarse según sus propios términos. El mundo necesita más heroínas feministas que denuncien la opresión cuando la vean (o, en su lugar, hechizar vilmente a sus opresores).

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.