entrevista, vídeo y fotografías exclusivas con justin bieber: el ídolo adolescente se hace mayor

¿Ídolo o gamberro adolescente? En los últimos años se ha dicho mucho de Justin Bieber. Navegar por las turbias aguas del final de la adolescencia y pasar por el vértigo del primer amor y el consiguiente desengaño, casi acabó en auto sabotaje para el...

por i-D Staff y Paul Flynn
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11 Noviembre 2015, 5:35pm

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Una tarde durante el cálido verano de Los Ángeles, Justin Bieber se escapó solo al cine. "En ese momento estaba en una fiesta", dice, recostado sobre un diván, rascándose la barbilla como si estuviera en la consulta del terapeuta. "Estaba jugando a póker y había un montón de jaleo. Pensé: 'Tengo que salir de aquí' y justo en la esquina estaban pasando la peli Straight Outta Compton, así que me dije: 'Voy a verla yo solo'".

La cajera se sobresaltó cuando se dio cuenta de que era Justin Bieber el que estaba comprando la entrada. "Creo que estaba un poco nerviosa; estaba flipando". Bieber se dio cuenta de que había tomado la decisión correcta; no solo por el control que había mostrado al dejar la fiesta antes de que ella le dejara a él, sino también por la elección de la película. "Es muy buena".

Después, el argumento de esta película basada en hechos reales le tocó la fibra. Puede que la controversia que despertaban los éxitos de N.W.A fuera muy diferente a la que solía crear la joven estrella del pop, pero su historia de ingenuos chavales de clase obrera manipulados por carismáticos directivos en el negocio de la música es algo que ha experimentado de primera mano. "Así es como es la industria en realidad", dice.

La duda que ronda la mente de Bieber ahora mismo, mientras se prepara para el lanzamiento de su primer disco de pop adulto, es la de si puede o no tener un momento como el del Dr. Dre, que consiguió lanzar su trabajo más allá del público que le había seguido y hacer que su progresión fuera meteórica.

Al igual que Beyoncé, Bieber firmó su primer gran contrato en el negocio de la música a los 13 años, con el que logró huir de forma efectiva de un sistema escolar que ni a él ni a ella les gustaba demasiado. Aunque vuelve a su casa en Stratford (Canadá) cada Navidad ("Incluso en los momentos más demenciales: no he faltado ni un año"), Bieber pronto se dio cuenta de que la vida en una pequeña ciudad no era para él.

"En realidad el lugar mola bastante. Pero no puedo decir que lo eche mucho de menos porque no siento que pertenezca a él. Todo el mundo tiene su rutina y hace lo mismo cada día, va al mismo bar y ve a la misma gente. Yo no puedo hacer eso, mi imaginación y mi creatividad son demasiado grandes".

Nos reunimos en una de las majestuosas antesalas de la suite en el piso más alto del hotel Dorchester, donde se rumorea que se casó Tom Ford. Conocido por sus anteriores rabietas de adolescente, en un primer momento Bieber es extremadamente educado, como tratando de compensar la reputación de niño mimado que se ha ganado.

Cuando se relaja un poco se suelta en la conversación, y parece darse cuenta de que no todo el mundo espera que se disculpe por haberle roto el corazón a una estrella de Disney, haberse fumado unos porros en Ámsterdam, haber tenido un percance con Orlando Bloom en Ibiza o haberse acostado con unas cuantas modelos de Victoria's Secret.

Físicamente es poca cosa, con poco más que ofrecer que un mechón de pelo teñido sobre su frente y una carita lo suficientemente mona como para mantener vivas las esperanzas, sueños y sexualidades emergentes de toda una generación.

Tiene 21 años y se refiere frecuentemente a esta época de cambios. Ha estado siempre en buenas manos. Con los años, Justin se ha convertido en uno de los líderes de las marcas juveniles. Su manáger, Scooter Braun, lo ha acompañado en este viaje, a menudo ayudándole a retomar el tumbo cuando ha nadado en aguas turbulentas.

De hecho, justo tres semanas después de haber mantenido esta conversación, uno se pregunta qué clase de conversaciones conciliatorias habrán compartido cuando Bieber fue pillado desnudo en una terraza en Bora Bora y, durante medio día, el debate sobre las dimensiones de su pene se convirtió en el tema recurrente de Internet. En este sentido, Braun ha jugado una inteligente estrategia con Bieber, dejándole que escape lo suficiente de su control como para que luego desee volver por su propio pie.

Sorprendentemente, tras seis años de carrera y con un nombre reconocido en todo el planeta, ésta es la primera vez en la que Justin ha conseguido su primer número uno en la lista de singles norteamericana con What Do You Mean? Han conseguido establecer una relación perfecta, como la que Quincy y Michael o Timberlake y Timbaland tuvieron antes que ellos. "No necesito mucho de un mánager, ¿no?", dice, antes de volver a pensarlo.

"Bueno, es verdad que lo necesité más cuando pasé por esa... fase. Él hizo que todas las locuras parecieran algo menos malo de lo que realmente fueron. Ya sabes, esa es la realidad. Estaba dolido, no lo estaba pasando bien". Se estaba convirtiendo en un hombre.

"Sí, todos cometemos errores y tomamos decisiones estúpidas".

¿Son estúpidas? ¿O simplemente humanas?

"Sí, lo entiendo".

Te podrías arrepentir por esas cosas durante toda la vida.

"Sí, pero ahora no me arrepiento; simplemente lo veo como una experiencia aleccionadora".

Guiado por su mánager, esperó su momento. "Scooter es probablemente una de las personas más inteligentes que he conocido", dice. "Es muy, muy, muy estratégico. Está siempre pendiente y siempre pensando en conseguir más y más hitos. Está claro que me mantiene motivado, porque el artista siempre quiere relajarse. Los artistas solemos pensar: 'Ya tengo mi dinero, ahora quiero descansar'. Pero él encuentra la forma de hacer que me emocione por lo que realmente quiero hacer".

Si quiere abrirse camino en el mercado adulto, tendrá que renegociar el paso de Bieber como modelo a seguir. Sabe que si quiere jugar a ser adulto tiene que comportarse como tal para que le tomen en serio. "La realidad es que todos somos humanos; las personas se equivocan y las personas han de afrontar retos y problemas. Todo eso me hizo parecer más humano ante el mundo".

Una coincidencia biológica ayudó a suavizar la transición musical, ya que su voz bajó a un registro más acertado para sus canciones. Como si de un astuto director de empresa se tratase, Bieber nunca pasa por alto una posible ampliación de su público. "Creo que ahora es más fácil llegar a la gente. Cuando tenía esa voz de niño era difícil que la gente sintiera que había una conexión. Ahora los chicos me pueden escuchar y decir: 'Sí, me gusta la nueva canción de Bieber'".

Justin, vestido de Vetements y Hood By Air, ha despertado interés y se ha convertido en una figura simbólica para los chicos modernos de su generación. Y lo ha hecho de forma sincera, porque lo cierto es que la silueta de esta temporada dentro de la endemia del health goth le va como anillo al dedo. Tiene esa habilidad para llevar una sudadera negra con capucha, jeans y zapatillas de bota como si estuviera llevando varias prendas de Rick Owens, aunque en realidad nadie sabe muy bien dónde está el límite entre ese ese estilo el de las marcas de lujo.

Este año, Bieber ha acaparado titulares durante medio año, primero con la emocionante colaboración Where Are Ü Now -con sus productores preferidos, Skrillex y Diplo- y, más recientemente, viviendo ese momento especial al llegar al número uno con su propio hit: What Do You Mean?, una canción cuya letra tiene un regusto al romanticismo lleno de altibajos del Wanna Be Startin' Something de Michael. Con Where Are Ü Now consiguió su primer contenido en vídeo para The New York Times.

Habrá más apariciones de este tipo en otros medios en cuanto comience a sentirse más cómodo presentando su trabajo en el lenguaje apropiado para un potencial nuevo público. Con la afortunada producción ejecutiva de Kanye West y Rick Rubin, su disco de pop adulto llegará con el mensaje claro, comprensible y subliminal de que ahora todos estamos invitados a su fiesta. Al igual que sus predecesoras inmediatas, Miley y Taylor, Justin Bieber está a un paso de que los principales intelectuales de Pitchfork le premien con una crítica positiva.

Bieber no viene de una familia de estrellas. No había nadie en Stratford que pudiera tomar como guía para seguir su joven ambición. En cambio, de niño estaba obsesionado con Tupac Shakur y Eminem, y todavía se sabe sus letras de memoria. Y desde los años y durante cuatro años consecutivos se tiñó el pelo de color rubio platino cada verano.

"Lo hacía durante la temporada de fútbol, y era algo que hacía como simple rutina. De hecho, un par de amigos lo hacían conmigo. '¿Lo hizo Slim Shady? Entonces ahora podemos hacerlo'. Puedo enseñarte una foto". Encuentra una en su iPhone. "Mira esto: soy yo de niño con el pelo rubio platino". Levanta la vista y me mira a los ojos. "Resulta gracioso buscar mi nombre en Google". No se refiere a que resulte divertido, pero al menos confirma el viejo dicho. "Los rubios se divierten más", dice.

Como una analogía de lo lejos que le ha llevado su prodigioso talento musical, señala que cuando logró hacer la campaña de ropa interior para Calvin Klein este año junto con Lara Stone, él y su padre Jack bromearon sobre su fichaje. "Te voy a contar una historia", dice, sentándose. "Resulta que mi padre, cuando era más joven, solía ir de bares y decirle a la gente que era modelo de Calvin Klein. Y que ahora que yo soy uno de ellos me dice: 'Justin, estás loco". Al parecer, a veces incluso su padre convencía a la gente. "Mi padre estaba muy cachas por aquel entonces, tenía un cuerpo increíble".

De todos los jóvenes donjuanes del pop que han surgido en esta década, Bieber es el más consciente de su marca. "Simplemente estar a lado de Mark Wahlberg es una pasada, porque es una leyenda. ¿Y yo soy el nuevo rostro de Calvin?". Omite los años de Travis Fimmel y Jamie Dornan. "Nunca me lo hubiera imaginado". Afirma que, con la suficiente disciplina, puede ponerse en forma en tan solo dos semanas.

Bieber es consciente de lo inocente que era cuando entró en la industria; una inocencia con la que tuvo que acabar en algún momento si quería sobrevivir en ese terreno. "Hay muchos que no lo logran", dice hablando de estrellas adolescentes como él. Sus primeras reuniones se realizaron con mucha ansiedad y sin pensarlo mucho. "Hay muchas personas diciéndote que si haces esto y firmas aquí, todo saldrá bien y no tendrás que preocuparte por nada. Y eres joven y piensas: 'Está bien, confío en vosotros, estáis siendo amables conmigo y sonréis, creo que sois buenas personas'. Simplemente no conoces cuáles son sus otras intenciones".

La música pop es como una amante infiel. "Como estrella del pop, la gente quiere controlarte y quiere hacerlo a su manera. Al recordar esa época pienso: '¿En qué estaba pensando al tomar en serio la opinión de esa persona?'. No tenían ni idea de lo que estaba haciendo". Porque, al fin y al cabo, la única persona que sabe cómo debería comportarse Justin Bieber y cómo debería sonar un disco de Justin Bieber, "soy yo, ¿no?".

2015 es su año de transición. "A la gente le interesa mucho la transición del niño a hombre", señala. "Fue difícil porque tuve que mantenerme firme. Pensaba: 'Tengo que luchar, tengo que luchar contra lo que dices, incluso si vas a dejar de apoyar mi proyecto. Prefiero no tener éxito a permitir que me arrebates esto'. Finalmente, insistí durante mucho tiempo y fui coherente ('O es así o no hay trato, me dejas hacer esto o nada') y al final me dejaron hacer lo que quería hacer".

El despliegue público de Justin Bieber coincidió con el fin de su primera relación seria, con la ex actriz de Disney Selena Gomez. Es posible que fuera demasiado joven para empezar una relación seria. "Creo que sí. Creo que con esa relación puse muchas cosas de mí en juego, porque estaba muy distante con todos los demás. Era como que todo el mundo me adoraba pero no sabían nada mis sentimientos. Así que cuando encontré ese amor, pensé: 'Guau, quiero aferrarme a esto', y simplemente lo di todo, porque en realidad es difícil controlarse. Pensaba: 'Este amor me hace sentir muy bien'".

Al igual que pasó con un sinfín de adolescentes antes que a él, su primer amor fue algo muy fuerte. "Es algo mágico", dice. "No hay nada parecido. Eso era lo que sentía y no quería dejarlo escapar. Cuando las cosas se ponían difíciles, pensaba: 'Quiero aferrarme a esto'. Así que estábamos juntos, nos separábamos, nos juntábamos de nuevo, nos separábamos otra vez". Una gran filón para las revistas del corazón que resulta menos interesante cuando tú eres el protagonista.

"Estábamos tratando de descubrir cómo mantener una relación, cómo ser nosotros mismos, quiénes éramos... Mientras tanto, la gente nos juzgaba a través de los medios de comunicación. Creo que eso también me volvió loco". Para una marca adolescente de éxito mundial con problemas de sensibilidad y el hábito de buscarse a sí mismo en Google, todo indicaba que habría problemas. "Porque entonces, la confianza y todas esas otras cosas empiezan a jugar con tu mente. Estás de gira, y hay tías guapas en la gira, y empiezas a meterte en problemas".

Cuando las consecuencias públicas de Justin y Selena estaban en su punto álgido, entrevisté a una serie de amigas y compañeras de Bieber, el contrapunto femenino conocedor de la marca en esta historia: Kendall Jenner, Gigi Hadid y Hailey Baldwin. Cuando surgió el nombre de Bieber, quedó claro que todas comparten un cariño especial y fraternal hacia él: "Ellas son, literalmente, las chicas más encantadoras".

"Tienen los mejores corazones, se preocupan por mí de la misma manera que yo me preocupo por ellas. Cuando la gente se mete con ellas, salgo a defenderlas, y cuando me pasa a mí ellas me defienden". Baldwin explicó que Justin volvería siendo mejor que nunca. "Hailey, ¿no es simplemente la mejor del mundo?".

Estas florecientes estrellas juveniles vienen de familias de la generación de los realities. Ellas también han vivido una fama intensa y ven una delgada división entre el valor monetario de sus personajes públicos y su vida privada. Quizás en medio de este grupo de amigas influyentes Justin encontró una forma de moverse en el terreno pantanoso hacia su ascensión al tener algunos modelos a seguir de los que pudiera aprender. "Me ayudó, aunque durante todo este tiempo supe que no iba a dejarlo. Sabía que no iba a abandonar mi carrera. En el fondo algo me decía que iba a volver, y siempre me apoyé en la gente que apoyaba el tipo de trabajo que quería hacer".

Scooter Braun le dio a su estrella el espacio que necesitaba para crecer hacia su edad adulta. "Simplemente me conozco demasiado bien como para que me digas qué hacer y qué decir y qué ser, voy a mantenerme firme con eso. Fue duro porque estaba luchando contra la gente, no estaba siguiendo la naturaleza humana que siempre trata de amar a la gente. Pero no era feliz, porque no quiero pelear con nadie, así que en ese momento estaba intentando calmar mi dolor con otras cosas".

Bieber dice que aprendió mucho sobre sí mismo mientras estaba colocado. "Claro tío, consigues descifrar qué quieres ser y quién no quieres ser, tienes un montón de preguntas y empiezas a responderlas". Una vez más, Braun demostró ser una gran ayuda durante la primera fase de Bieber con la marihuana.

"Sinceramente, solo se trata de la percepción. Hay gente que no cree que sea bueno, y si no creen que es bueno entonces no quiero incomodar a nadie, así que no se lo voy a restregar por la cara. Nunca me verás fumar, porque ese no soy yo, es algo que hago sin más, pero no muestra quién soy ni la imagen que quiero mostrarle al mundo. Por ejemplo ¿quién es Snoop Dogg? Es el tipo que fuma mucha marihuana, esa casi se ha convertido en su identidad, pero yo no quiero que mi identidad sea otra cosa que lo que soy yo y cómo mi música me está retratando".

Fue un becario de las oficinas de Scooter Braun en Beverly Hills el que le planteó a Bieber la idea de participar en el programa Comedy Central Roast a principios de este año. "Al principio no estaba del todo seguro", dice, todavía dudando de si fue lo correcto. "Cuanto más lo pensaba, más me decía: '¿Sabes qué? No tengo miedo de reírme de mí mismo'". El programa resultó ser todo un éxito.

Tener que repasar el catálogo de sus apariciones más sonadas en tabloides, exageradas al máximo para lograr un efecto cómico, demostró que Bieber estaba ahora al otro lado de sus "tiempos oscuros", además de situarle sobre el mismo escenario que otros populares, inteligentes y divertidos miembros de la élite de las celebrities estadounidenses como Will Ferrell, Shaquille O'Neal, Martha Stewart, Kevin Hart o Snoop Dogg. Todos ellos se alinearon en un increíble episodio, plenamente conscientes de que con su aparición estaban mostrando un apoyo tácito a Justin Bieber.

Para Bieber, la experiencia le otorgó unas risas y un episodio en el que tuvo que sufrir para luego recoger la recompensa. Resultó doloroso. "Por supuesto. En cuanto alguien decía algo, pensaba: 'Oh, mierda'". Pero afrontó todo el programa con un traje azul oscuro y el agradable toque de seriedad de una corbata negra y el pelo peinado hacia atrás, como si fuera un delincuente reincidente que se presenta ante al comité de libertad condicional. "Fue una forma genial de que la gente entendiera que ya lo superé y que forma parte del pasado. Podemos reírnos y no volver a pensar en ello nunca más". Bieber es un hombre religioso dedicado que ve a Dios en todo, y la penitencia le sentó bien.

Una vez que la industria del entretenimiento te ha abierto los brazos, la élite musical está prácticamente a la vuelta de la esquina. Bieber ya contaba con buenas referencias por su colaboración con Drake y Nicki Minaj, y siempre está alerta para decidir con quién trabajar y con quién no. "Sé por dónde va la gente y nunca le preguntaría a alguien que creyera que no iba a trabajar conmigo. Tengo una buena intuición para saber a quién se lo puedo pedir. Por lo general, suelen aceptar".

Cuando hizo Where Are Ü Now con Skrillex y Diplo, Bieber dice que una fuerza superior le alcanzó. "Estoy convencido de que fue Dios. No podría haber pedido un mejor comienzo para todas estas cosas. Y luego, ¿la dirección que tomó? Eso fue Dios, sin duda alguna. Porque nunca sabes cuándo tendrás un hit".

Conoció a Diplo en sus inicios, "cuando estaba haciendo mi primer álbum, pero su sonido era un poco demasiado adulto y no tenía sentido para lo que estaba haciendo en aquel entonces". Su nuevo disco lo empezó hace tres años. "Estaba en otra situación y mi música lo reflejaba. Cuando pasas por una época oscura, cantas sobre cosas oscuras. No sé si lo publicaré algún día, seguramente lo haga más adelante, pero quería volver con algo de esperanza".

Las sesiones comenzaron en serio en la mansión de Malibú de Rick Rubin con un grupo en directo a principios de este año. El material de Rubin era en su mayoría poco original, pero Bieber pasó por un productivo período de liberación personal durante la semana y media que estuvo con el gurú. "Meditamos juntos, rezamos juntos, intimamos muy rápidamente".

Todo el material que desde entonces ha finalizado con otros colaboradores se lo ha enviado a Rick para que le dé una última revisión y le ponga el broche de oro antes de lanzarlo. Le gusta la actitud que le ha hecho adoptar Rubin. "Hace que la gente se sienta valorada en su presencia, lo que realmente es una cualidad especial. Estoy trabajando en eso ahora mismo. Cuando estoy en cualquier situación, quiero hacer que la persona se sienta valorada y conectar de verdad con ella. Ha sido difícil porque hay muchas personas que siempre andan buscando algo, pero estoy mejorando mucho". Dice que ahora puede identificar a las personas que llegan al estudio solo por dinero. "No puede tratarse solamente de obtener tu porcentaje".

La participación de Kanye West le dio un empujón al disco. "Kanye es el mejor. Simplemente habla y habla y durante mucho tiempo, y lo mola todo. Incluso cuando lo que dice suena a locura, sé que lo que estoy escuchando es lo que siente porque siempre pone las cosas en una perspectiva muy diferente". Hace una pausa. "Te hace pensar. Conseguir su sello de aprobación me hizo sentir cómodo con el proyecto".

El día después de nuestra reunión, Bieber viajará a Grecia, donde se ha construido un estudio especialmente para que pueda darle los últimos toques al álbum mientras ve el mar. "Creo que acabaremos en unos cinco días".

Justin no se arrepiente del episodio del mono. "El mono fue un regalo de un amigo mío", dice. En las altas esferas del mundo de Justin Bieber, que regalen un mono tiene todo el sentido del mundo. Creo que eso fue lo que quiso decir cuando dijo que su imaginación era demasiado grande para una pequeña ciudad como Stratford.

"No fue algo extraño para mí. Obviamente, la gente pensó: '¿Por qué tiene un mono?'. Pero, si pudieras conseguir un mono, ¿no te gustaría tener un mono?"

Me mira esperando a que asienta, como diciendo: "¿No viste a Marcel en Friends? ¿No has oído hablar de Bubbles de Michael Jackson?" No podrías quererlo más.

"¡En serio! No hay que verlo como algo raro, mola mucho tener uno. ¡Es un mono!".

No hay que ver a Justin Bieber como algo raro. ¡Es un Bieber!

"En cuanto me dieron el mono, solo quería llevarlo a todas partes. Pensaba: 'No voy a ir a ningún sitio sin el mono'. Fui a Alemania y me dijeron: 'No tienes los documentos en regla. Llevé todos los documentos que pensé que necesitaría, pero al parecer no tenía los correctos, así que se llevaron a mi mono. En serio, entiendo por qué a Michael le gustaban los monos, no veo nada malo en tener uno; incluso puede que me busque otro". ¿Dónde está el mono ahora? "El mono está en un zoológico en Alemania, así que le están cuidando y está con otros monos. Seguro que es feliz".

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Texto Paul Flynn
Fotografía Alasdair McLellan
Peluquería Florido Basallo de 901 Salon con productos Tarte Cosmetics
Asistente de fotografía Lex Kembery, Matthew Healy, Simon Mackinlay
Producción Nina Qayyum de Art Partner
Retoque fotográfico Output

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