así es la vida en las ciudades más desgraciadas de europa

La fotógrafa de 24 años Clémentine Schneidermann retrata desfiles de carnaval y celebraciones en los lugares menos festivos.

por i-D Staff
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22 Diciembre 2015, 12:15pm

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Clémentine Schneidermann vive actualmente en los valles del sur de Gales, donde el cierre de las minas de carbón de la región ha dejado a muchos de sus habitantes sin trabajo y la zona afectada por todos los otros síntomas atribuibles a las consecuencias de la era post-industrial.

Pero, ¿qué es lo que hace una parisina creativa de 24 años en los valles galeses? Tras acabar su máster en fotografía documental en la Universidad del sur de Gales el año pasado, Clémentine recibió el encargo de fotografiar a los residentes de Blaenau Gwent, un condado que cuenta con el mayor nivel de pobreza infantil en Gales, durante una residencia de tres meses.

La intención del proyecto, organizado por la organización no lucrativa Arts & Minds, era destacar la regeneración de la zona. "No es fácil", dice Clémentine y añade: "No puedes entrar ahí con una cámara sin más; tienes que ir conociendo a los residentes poco a poco. Se trata de una comunidad muy cerrada y a la gente no le gusta que la retraten".

La única foto que había publicado de la serie hasta el momento es un retrato de un hombre de pelo gris que pertenecía a la anterior comunidad minera de Winchestown. Como todas sus otras fotos, está bañada de una suave luz que hace que sus sujetos parezcan más optimistas. En ella se perciben las casas adosadas de la pequeña ciudad y la incertidumbre de uno de sus habitantes mientras mira hacia el cielo cegado por el sol.

Clémentine busca lugares cargados de desencanto para hacer su trabajo. En su aclamada serie I Called Her Lisa-Marie, que fue construyendo a lo largo de tres años, contempla los miles de fans de Elvis que se reúnen cada septiembre en Porthcawl, una ciudad costera de Gales que permanece sombría durante el resto del año.

También documentó el legado imperecedero del cantante en Memphis y para Jour de Fêtes, una especie de proyecto paralelo en curso, fotografió festivales y carnavales en algunos de los lugares más desolados de Europa y más allá.

"La primera vez que me dediqué a esta serie fue en Suiza cuando tenía 19 años. Fue en medio de la nada en los Alpes. Había unas 5.000 reunidas para un festival y el material era muy rico. Cuando era más joven, solía escribir historias e inventar la vida de la gente; fue así como empecé a sentir una fascinación por estas pequeñas ciudades", confiesa.

Empezó a viajar más -a Bavaria, España, el norte de Inglaterra...- y nos cuenta: "Es algo muy espontáneo: voy con mi cámara de formato medio y no necesito nada más".

Aunque no suele trabajar en su propio país, sí que sacó algunas unas fotos en Dunkirk. "Se supone que es una de las ciudades más feas de Francia y es muy decadente, pero también tiene el carnaval más alucinante", dice. Retrató a chicas con pecas con el pintalabios corrido y el mismo peinado y a mujeres con collares de hawaiana que contrastan de forma cómica con el gris de Dunkirk.

"La melancolía y el humor me funcionan muy bien", reflexiona Clémentine, pero su cámara nunca se centra en lo verdaderamente miserable. El título de su serie de festivales, según explica, está inspirado en la comedia de Jacques Tati, Día de fiesta.

"En estas ciudades con mala reputación quiero encontrar algo que nos dé una visión distinta de ellas", asegura. "Me inspiré en Tati porque a él le gusta lo absurdo. Esa película la hizo en 1949 y trata sobre gente que se reúne después de la guerra, así que están tristes, pero también están de celebración".

clementineschneider.com

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Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Clémentine Schneidermann

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