2014 ha sido el año de las Kardashian

Durante el último año, el sector Jenner del universo Kardashian ha entrado por la puerta grande en el ruedo de la moda. Razones hay muchas: los labios de Kylie, las aventuras de Kris en París y el oficioso nombramiento de Kendall como la nueva...

por Anders Christian Madsen y Adam Fletcher
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16 Diciembre 2014, 7:20am

Instagram @kyliejenner

Hay un capítulo genial de Keeping Up with the Kardashians en el que Kim empieza a vivir sus sueños de ser modelo (todos fallidos) a través de su hermana de 14 años, Kendall, y se la lleva de ruta por Nueva York para enseñarle los entresijos que se esconden detrás de la industria de la moda. Kendall, por supuesto, se empieza a agobiar en mitad de una clase de "desfile" y, sencillamente, se larga. La vida es muy dura. 

Por aquel entonces, mientras veíamos el capítulo, todos poníamos en duda que una Jenner (o una Kardashian, tanto monta monta tanto) consiguiera algún día alcanzar la cima de la Alta Costura, pero estábamos taaaan equivocados… 2014 no solo ha sido el año en el que una Kendall de 19 años ha conseguido llegar a la Meca, sino que se ha llevado a todo el clan Jenner desde California a las primeras filas de los desfiles parisinos.

Pero, ¿qué hemos aprendido realmente de esta inquieta familia durante los últimos 12 meses? Kendall nos ha enseñado que las leyes de la ciencia no siempre aciertan y ha demostrado que la estrella de un reality show también puede desfilar para las mejores firmas del mundo. Su (muy controvertido) éxito en la industria de la moda ha hecho saltar las alarmas en un sector cultural de lo más snob; un sector al que le gusta valorar a las personas por un estatus social ligado a lo que consideran una carrera profesional respetable. 

Puede que la fama de Kendall haya tenido algo que ver con su llegada a las pasarelas y puede que esté haciendo un trabajo en el que se te juzga más por tu aspecto que por tus habilidades intelectuales, pero no podemos negar que lo está haciendo genial. Es algo desconcertante que la chica con menos carisma de la familia haya sido la que ha traspasado los límites del dinero y que sea la prueba de que tanto las Jenners como las Kardashians pueden hacer más cosas que parlotear mientras comen ensalada César.

2014 ha sido el año en el que la marca Jenner se ha implantado en las maisons con más repercusión del mundo gracias a la apuesta de diseñadores como  Marc Jacobs, Giles y Riccardo Tisci para Givenchy, o a campañas como las de Karl Lagerfeld y Estée Lauder (cuya número de seguidores aumentó en 50.000 justo después de la noticia). También está claro que la marca Jenner no es del todo parecida a la Kardashian, a pesar de todo lo que ha pasado últimamente a ésta última: la portada de Vogue con Kim y Kanye, North West en la primera fila de todos los desfiles, el divorcio de Khloe y su nueva relación con el rapero French Montana, el sinfín de embarazos de Kourtney… A pesar de que la asociación de ambos apellidos es inevitable, el debut de Kendall reafirma que existen casos -como el que ocurrió en su día con Victoria Beckham- en los que a veces una niña mona puede llegar a ser toda una estrella de la moda.

No obstante, ambos apellidos se están revalorizando gracias al debut de Kendall. Durante la semana de las celebraciones previas a la boda de Kim, Valentino invitó a toda la familia al Chateau de Wideville, su castillo a las afueras de París, y las fotos que Kris, Kendall y Kylie se sacaron besándose causaron estragos en Instagram. Esa comida no fue filmada por el equipo de Keeping Up with the Kardashians y reafirmó el hecho de que el reality no es más que otro trabajo (en el que Kanye dejó claro que no quería participar cuando se casó con Kim) y que no refleja necesariamente sus vidas al completo. Mientras tanto, Kendall se dedicó a escribir una novela junto a su hermana pequeña, y decidió embarcarse en un tour promocional sin tener en cuenta cómo podría llegar a afectar a su carrera como modelo. Para Kylie, la sensación adolescente de 17 años, ha sido un asunto más de popularidad que de realización personal. 

Kylie, la benjamina del clan, llevó el pelo teñido de azul en la boda de Kim -ignorando las órdenes de su 'diplomática' hermana-. Una decisión que no pilló por sorpresa a nadie, pues a su extravagante estilo hay que sumar el considerable número de novios potenciales -como Jaden Smith y el rapero Tyga- que siguen el patrón de 'chico malo' que tanto atrae a las chicas como ella. Cada vez más a menudo la estamos viendo en más portadas de publicaciones de moda y apostamos que 2015 podría ser el año de gloria de Kylie -a no ser que su madre se lo impida, claro-. 

La madre de las criaturas, Kris Jenner, ha sido considerada durante muchos años como una de las más cínicas de la industria (del tipo que aprovecha el tirón del video porno de su hija para convertir a su familia en estrellas a nivel mundial), pero parece que el público se ha relajado y que ha comprendido que su único pecado es haber sido brillante en los negocios.

El primer paso de la matriarca en el mundo de la moda lo dio durante la entrevista que Hamish Bowles le hizo a Kim y a Kanye para su portada de abril de la edición americana de Vogue. Literalmente, el siempre incisivo Bowles escribió sobre Jenner: "¿Alguien necesita algo? Pregunta la glamourosa y siempre joven Kris sin dejar de pestañear como si fuese una mariposa"; también la definió como "una productora ejecutiva de lo más astuta". En ningún momento se podía llegar a imaginar tanta adulación, pero si de algo le ha servido esta experiencia es para potenciar su verdadero talento: hacer dinero. En Wildeville Valentino la llamó "mamá", y durante aquella desenfrenada semana de celebraciones no dejó de cubrirle las espaldas a Kim para que su hija brillara como tenía que brillar.

En i-D conocimos a la señora Jenner el pasado mes de septiembre en el backstage de Balmain, dirigiendo el photocall como una verdadera profesional y situando estratégicamente a Kim, Kendall, Kanye y Oliver Rousteing como parte de su día a día como manager. Un rol que queda eclipsado en el programa por su personaje de "cuarta hermana" y por su ansia de fama. Visto lo visto, estaría bien que 2015 fuese el año en el que, por fin, Kris obtenga el reconocimiento que se merece. En cuanto al resto de Jenners, no podemos olvidar a un maravilloso medallista olímpico cuya imagen podría competir en breve con la de las Jenner y las Kardashian. ¡Vamos Bruce, este es tu año!

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Texto Anders Christian Madsen

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