la artista que explora la sexualidad femenina

Molly Matalon tiene 23 años y está cambiando la manera en cómo vemos a las mujeres.

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may. 27 2015, 11:35am

Sus imágenes nacen en el estudio de su madre o en las calles de los suburbios del sur de Florida, y con ellas la fotógrafa Molly Matalon crea composiciones perfectas retratando sin filtros a sus modelos. Después de graduarse en la New York School of Visual Arts -donde estuvo tutelada por Molly Kathy Ryan, la directora de fotografía de la revista de The New York Times- dejó su casa de Brooklyn para trasladarse a San Francisco, donde actualmente trabaja explorando un nuevo tipo de intimidad junto a su mejor amigo y colega Damien Maloney. Antes de comenzar su proyecto colaborativo Olive Juice, nos reunimos con Molly para hablar sobre su propia concepción del cuerpo y sobre por qué lo selfies son tan importantes.

Háblanos de ti.
Crecí en el sur de Florida, entre Boca Raton y Delray Beach. Es un lugar lleno de gente mayor, así que solía escaparme a conciertos de punk y hardcore en Pompano o Miami. Busqué amigos en la escena hardcore, pero es un mundo demasiado masculinizado así que siempre me sentí fuera de lugar. Hacía fotos de los grupos de música que luego incluían en sus perfiles de MySpace, y así fue como empecé en la fotografía. 

¿En serio?
La gente siempre cuenta historias como: "Empecé en la fotografía porque mi abuelo me regaló esta increíble cámara vintage". ¡Venga, eso no es cierto! Boca Raton es una ciudad de playa, pero estaba tan acomplejada con mi cuerpo que nunca iba. Así que me pasaba las tardes en el centro comercial,  en MySpace o en conciertos de punk. Si te paras a pensar, el MySpace era como el Tumblr de la época. 

En i-D cubrimos tu exposición colectiva en la Galería Combustión Espontánea de Madrid y has colaborado con Mike y Claire en algunos proyectos. ¿Qué importancia tiene la creación de una comunidad creativa para ti?
En mi infancia no tuve muchos amigos, pero cuando me mudé a Nueva York y fui a la escuela descubrí un montón de gente que estaba interesada en las mismas cosas que yo. Cuando desarrollo mi trabajo en una comunidad creativa hay una colaboración entre nosotros, sabemos lo que el otro busca y somos sinceros.

Hablando de cercanía, cuéntanos más sobre tu serie de imágenes Mom.
Parece haber una edad en la que las mujeres dejan de ser fotografiadas, tal vez porque dejamos de verlas atractivas. Son ese tipo de cosas las que intento explorar a través de mi trabajo: cómo se desarrolla la feminidad en diferentes edades y lugares y qué elementos compartimos como mujeres. Es interesante mirar a tu madre desde una perspectiva crítica y no emocionalmente. No estoy interesada en hacer ese tipo de fotos de 'familia feliz', no tengo esa relación emocional con mi madre. Ella es maquilladora artística y ha salido con gente muy excéntrica por el mundo en el que se mueve. La personalidad que ves en las fotos es realmente ella. Al usarla como modelo la conocí mejor y reconstruimos nuestra relación.

¿De qué manera ese proyecto impulsó tu carrera artística?
A raíz de esa serie comencé a trabajar en el estudio para otro proyecto: Babygirl. Después de explorar la sexualidad y la feminidad a través de mi madre, comencé a hacerme preguntas como: "¿Cuáles son mis experiencias con el sexo y mi cuerpo?". "¿Cómo me veo como mujer?". No soy una chica delgada ni atractiva; en muchas de las relaciones que tuve con hombres intentaba descubrir qué era lo que les atraía de mí. Con Babygirl intento explorar la sexualización y lo que significa para las personas, así como la forma en que vemos a los demás a través de un punto de vista sexual. 

Fuiste fotografiada en el trabajo Yearbook de Ryan McGinley. Tus amigos y colegas te fotografían en muchas ocasiones, ¿te has sentido vulnerable frente a la cámara?
Me gusta ser fotografiada. Con el tiempo, me he vuelto un tanto ególatra y narcisista, pero lo cierto es que creo que es algo bueno. A lo largo de la historia, a mujeres como yo no se les ha dado mucha importancia. Es algo así como "¿Cómo te atreves con lo mayor que eres a tener esa confianza ante la cámara? ¡Mírate!". Me gusta coger esa idea y transformarla. 

Hace poco te pronunciaste en Tumblr sobre el libro de selfies de Kim Kardashian. Como mujer y fotógrafa, ¿qué piensas acerca de él? ¿Está esta moda destruyendo la fotografía de autorretrato?
Alguien en otra entrevista me preguntó si creía que mis fotografías eran una representación exacta de la persona. No creo que los retratos puedan llegar nunca a ser un reflejo exacto de mis modelos, es más bien mi propia representación sobre ellos. No son ellos, soy yo. Y por eso los autorretratos son tan importantes, somos nosotros diciendo: "Éste soy yo, no la versión de mí hecha por otra persona". No creo que Kim hubiese pensado en ese libro la primera vez que publicó un selfie, y tampoco pienso que esté intentando decir algo más que: "Soy una mujer y así es como me veo". Pero eso también es importante. 

¿En qué trabajas ahora mismo?
Ahora mismo me estoy centrando en las personas que están a mi alrededor. Trabajo en un proyecto llamado Olive Juice con mi mejor amigo Damien. Tenemos una relación muy estrecha -que no es sexual- así que hemos estado viajando juntos, fotografiándonos mutuamente y tratando de averiguar lo que puede significar esa intimidad. 

mollymatalon.com

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Texto Emily Manning
Fotografía Molly Matalon