iris apfel, la 'it-girl' de 93 años que reniega de 'lo bello'

Nos adentramos en la casa de la 'estrella geriátrica de la moda' para que nos cuente el verdadero secreto para vivir como ella.

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20 Julio 2015, 12:31pm

Photography Kathy Lo

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Durante la entrevista que le hicimos a Iris Apfel en su apartamento del Upper East Side de Manhattan, el telefono no paró de sonar ni un segundo.

"Maldita sea", murmura y se disculpa segundos antes de atender una de las llamadas. En el rato que estuvimos en su casa, lo cogió cuatro veces y lo ignoró una quinta mientras se llevaba a la boca una cucharada de sopa y añado: "normalmente, las cosas son muy tranquilas por aquí".

"Cuando hablamos de moda, no me gustan las reglas. Puede que estén bien para los demás, pero yo no las necesito", señala Apfel. Su estilo es una combinación de la joyería antigua y la ropa vintage acumulada de sus años viajando y visitando mercados, bazares y tiendas con telas únicas de todo el mundo.

Los ingeniosos looks de Iris Apfel son obras de arte en las que nunca puede faltar sus características gafas redondas de pasta: "La gente me suele preguntar que por qué llevo unas gafas tan grandes y siempre respondo lo mismo: '¡Para verte mejor!' Siempre les dejo sin palabras".

En los últimos 10 años, Iris ha sido la protagonista de una exposición en el Metropolitan Museum of Art's Costume Institute, ha colaborado en una línea de maquillaje con M.A.C, ha diseñado una línea de ropa y accesorios para el portal Home Shopping Network, ha sido la imagen de firmas como Kate Spade y Alexis Bittar (junto a Tavi Gevinson) y acaba de protagonizar Iris, un documental sobre su vida realizado por el fallecido Albert Maysles.

Después de cuatro años de rodaje, Iris refleja mucho más que la elegancia que desprende la estrella geriátrica de la moda: "Me daba miedo que se me viera como una fashionista sin cerebro, pero lo bueno es que el resultado ha resultado ser muy distinto".

Es cierto que Iris se sienta en primera fila en los desfiles de moda y que se codea con personajes de la élite de la industria como Jenna Lyons y Dries Van Noten, pero, sin embargo, el film nos muestra la verdadera cara de una mujer que siempre está cubierta de plumas.

"No había ni guión ni línea argumental. No tenía ni idea idea de cómo iba a ser el resultado: lo hice todo a ciegas", explica Apfel sobre el realismo del cine de Maysles.

Apfel es una gran admiradora de la moda y una de las favoritas de la alfombra roja, pero también es una esposa cariñosa y una amiga fiel. Se preocupa tanto por su salud como por la de su querido marido; mantiene una fascinación infantil por los animales de peluche, lleva décadas plantándole cara al género con sus estilismos (fue de las primeras mujeres en llevar pantalones vaqueros) y "no se considera una persona muy bonita".

No obstante, a este icono de la cultura neoyorquina le cuesta entender su creciente popularidad. "La gente se ha obsesionado conmigo ahora, pero no soy muy diferente a cómo era hace 70 años. Según ellos, ahora soy cool", confiesa.

Cuando le pregunté si aún se siente como una persona anónima después del estreno del documental me respondió: "Sí, todavía hay muchas cosas que guardo en privado."

Seguramente alguien quien guarda su vida privada con tanto recelo nunca permitiría que un grupo de cineastas le siguiera a todas partes durante cuatro años, pero Apfel no es un como los demás: su divergencia respecto a las normas sociales y su desinterés por ser famosa nos ha cautivado y confiesa que prefiere vivir su vida alejada de las expectativas de la gente: "No quiero ser una rebelde y no quiero ofender a nadie, pero definitivamente no voy a vivir cómo me exige la sociedad".

"¿De qué estás orgullosa? De haber durado tanto", confiesa Iris.

Iris no hace la cosas a cambio de "me gusta" -como el resto de la sociedad-. Después de responder a otra llamada, se arremanga la bata blanca de algodón que lleva puesta y nos enseña dos brazaletes negros que lleva en cada una de sus muñecas y no cuenta entre risas que "se siente desnuda sin ellos".

De repente, mientras se frota suavemente los brazos, la 'it-girl' nos confiesa: "Oh, se me ha olvidado decirte que ¡voy a escribir otro libro! Son solo reflexiones, ensayos, citas, fotografías y esbozos, pero no se por qué ¡siempre se me olvida decírselo a la gente!".

Estamos seguros de que el teléfono no dejará de sonar en mucho tiempo y de que Apfel seguirá con su particular estilo de vida, sin importarle lo que piensen los demás y sin dejarse llevar por la fama. Su vida es extraordinaria y, definitivamente, ha llenado nuestras vidas de color.

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Texto Clarke Rudick
Fotografía Kathy Lo