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clara 3000: "no soy una chica dj: soy dj y punto"

Forma parte del equipo de la firma Vetements, es musa de Jacquemus y es la nueva representante de la escena techno en la capital francesa.

por VICE Staff
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26 Octubre 2015, 12:10pm

Es difícil no obsesionarse con Clara 3000. Esta joven modelo íntima de Jacquemus y representante de la vida nocturna en París ha resurgido y rejuvenecido la cultura club de la capital. Es una chica de ensueño, pero no se esfuerza para serlo. Su primer paso en el mundo de la música fue a los 17 años, escribiendo para la revista musical Trax, y su primera gran sesión vino poco después como telonera de Justice en una fiesta para menores de edad.

Con motivo del lanzamiento de Paris Go Zones, un vídeo que muestra la mezcla de talentos que se mueve por los 20 distritos de París, hablamos con Clara sobre su próximo EP, su relación con la moda, la juventud parisina y las raves.

¿Cómo empezaste en esto del techno?
Siempre fui a muchos conciertos, pero no me llamaba mucho la atención la música electrónica hasta que un día salí de fiesta con un amigo. Pensé que íbamos a un concierto, pero se trataba de una discoteca. Dentro encontré ese tipo de música que era muy diferente a lo que yo conocía: estaba lleno de energía y me enamoré de todo aquello. Me mudé a París e hice unas prácticas en una revista de música electrónica que me permitía salir, escuchar discos durante el día y conocer a los djs por la noche.

Me compré unos platos; aprendí a mezclar en mi habitación, una cosa llevó a la otra y, unos meses más tarde, estaba trabajando con Pedro Winter de la discográfica Ed Banger. Poco después, me llamó y me dijo: "Eres la nueva telonera de Justice". En ese momento, me volví loca y me empezaron a temblar las rodillas. Soy dj desde entonces.

¿Quién te enseñó?
Nadie. Simplemente me puse a observar a los demás y aprendí de lo que hacían.

Creciste en una industria dominada por los hombres, pero parece que cada vez aparecen más chicas que pinchan techno. ¿Cómo explicarías esa evolución de la escena?
Cuando era adolescente, hacía skate, jugaba al fútbol y me gustaba el baloncesto; ser chica nunca me impidió hacer cosas, aunque muchas chicas piensan que tienen que autocensurarse. En la mayoría de estas fiestas los protagonistas son chicos y, por esa razón, cuando hay una chica entre muchos djs la catalogan como si fuera algo "especial". Las cosas están cambiando, pero me gustaría que cambiaranun poco más rápido.

Me imagino que odias que te cataloguen como una 'chica dj' (o Djette en francés).
Dj, Djette... ¿En qué se diferencia? Me molesta mucho. Todo lo que hago lo hago por la música y nada más que por la música. Me molesta que me traten como si fuera una mascota o un florero. Cuando actúo, lo hago con mi instinto.

¿Sientes que te tratan como parte del "decorado"?
Una chica dj no debería ser algo tan exótico. En los festivales hay carteles con más de 100 músicos, pero muy pocos son chicas y eso me parece indignante. En la mayoría de las entrevistas me preguntan cómo voy vestida, pero no quieren hablar de mi música... Si quisiera hablar de ropa habría lanzado un blog de moda.

¿Crees que el género ha determinado tu carrera como dj?
Muchísimo. Durante mucho tiempo me sentía un poco autista, como si viviera en mi propia burbuja. En ese momento, la música que más me gustaba era la que hacían en el sello en el que trabajo ahora, Kill The DJ, que organizaba unas fiestas en París que se llamaban Pulp.

En estas fiestas se mezclaban personas de todo tipo: heterosexuales, gays, lesbianas... Me sentí muy cómoda en seguida. Eran fieles a su herencia negra y gay y eso fue una gran influencia para mí. Es más que una relación de trabajo la que tengo con este sello: todos forman parte de mi familia. Desde el principio, cuando iba a sus fiestas, me sentía libre de ser lo que quisiera ser.

Podrías trabajar fácilmente en Londres o en Berlín, donde la escena underground está en mejor forma. ¿Por qué te quedaste en París?
París no es una ciudad que necesariamente me inspire más que las otras, pero creo que durante los últimos dos años la cosa ha cambiado. La ciudad se está renovando y puedo notar una oleada de aire fresco.

Ahora mismo, las nuevas generaciones están haciendo cosas muy interesantes aquí . Viajo por todas partes gracias a mi trabajo y me gusta muchísimo, pero siempre me gusta volver a París. Tengo una relación de amor/odio con esta ciudad, pero también estoy muy conectada con ella. Durante mi juventud me sentía muy desarraigada y París se convirtió en mi hogar.

¿Y por qué esta relación de amor/odio con París?
¡Porque París tiene un lado insoportable! Cuando eres un artista joven y quieres darle voz a tu generación, la gente se muestra indiferente ante lo que haces. La ciudad no ayuda demasiado.

¿Crees que está resurgiendo la escena techno en París?
Sí. Hay discotecas y colectivos que mantienen vivo el legado de la escena rave, algo que nunca he conocido, pero con la que he soñado a menudo. Es como un estado de ánimo y, aunque aún existe, ahora hay todavía más cosas y me gusta esa sensación.

Dijiste en una entrevista para Crack Magazine que los momentos de crisis pueden conducir a oportunidades creativas interesantes...
Vivimos en unos tiempos políticos bastante inquietantes. Los periodos que me interesan artísticamente son la Alemania de Weimar o las generaciones en Europa del Este y Rusia que vivieron el caos de los años 90. Hay algo que me inspira en todo eso.

Hoy en día, gracias a Internet, las fronteras se están rompiendo y parece que todo es mucho más urgente. La gente se vuelve más positiva y más creativa y lo puedo ver en la música y en su influencia de los años 80 y 90. Cuando era pequeña, vi muchas películas distópicas, westerns, películas de John Carpenter; Total Recall, Mad Max... Creo que me siento muy cómoda en ese tipo de ambiente amenazador.

Muchos te han descrito como una de las musas de Jacquemus y lo cierto es que cumples con los requisitos para ser una 'it-girl' (dj, modelo...) ¿Cómo te sientes con estas etiquetas?
Algunos dicen que soy su "musa", pero lo que he hecho en moda es básicamente el resultado de una amistad. Mi amigo Pierre-Ange también era amigo de Jacquemus, pero nunca fue algo planeado. Simon diseña para mujeres reales, pero cuando empezó no tenía presupuesto, así que empezó pidiéndole a sus amigas que hicieran de modelo para él.

Hago muchas cosas relacionadas con la moda como, por ejemplo, crear la música para los desfiles. Estamos en París; todos los creativos tenemos una visión común y, al final, tenemos la misma forma de pensar. Pertenecemos al mismo grupo, solo que con algunas diferencias.

¿Cómo describirías tu relación con la moda?
Nunca me había interesado -puede que por mi falta de conocimiento-. Me parecía algo superficial y sigo pensando que es así en un 90 por ciento, pero tengo amigos con una gran pasión que hacen una tipo de moda con un enfoque artístico, social y generacional. Eso es lo que realmente me interesa: la moda como algo representativo y expresivo.

Tienes un enfoque muy experimental desde el punto de vista musical: en tus sesiones introduces ruidos, gritos de películas de terror, sonidos acuáticos... ¿Cómo definirías tu trabajo?
Durante mucho tiempo me ha interesado la investigación; es algo por lo que siempre he sentido curiosidad. Me encanta el pop, pero también me atrae mucho lo extraño. Tiendo a interesarme en muchas cosas diferentes, así que mi música se vuelve un poco mutante. Por ejemplo, puedo mezclar una vieja canción de los Beach Boys con algo mucho más hardcore y sé que va a funcionar.

También tienes un enfoque experimental en tus sesiones en directo.
Grabamos Overdrive Infinity en un estudio, así que era bastante libre de hacer lo que quisiera. En las sesiones que hago en los clubs tengo que prestar atención al ambiente: mi trabajo consiste en pinchar cosas para que la gente baile.

¿Qué planes tienes para el futuro?
Estoy trabajando en mi próximo EP, que se lanzará este invierno. Lo he hecho todo sola, así que es muy personal porque nace del interior de mi mente. Siento como si hubiera surgido de mi memoria; como si estuviera analizando psicológicamente todo lo que he hecho durante el último año. Soy feliz.

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Texto Micha Barban-Dangerfield
Fotografía Alice Moitié