los editores de moda son los nuevos blogueros

¿Se han convertido las revistas en los nuevos blogs? Las nuevas tácticas editoriales de la industria de la moda parecen indicar que sí.

por Courtney Iseman
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12 Marzo 2015, 11:10pm

La semana pasada, Condé Nast cerró NowManifest -su red de blogs- porque afirma que quiere concentrarse en 'style.com' y lo hemos interpretado como una señal del cambio que están experimentando los medios de comunicación en la industria de la moda. Los editores de las revistas están adoptando algunas estrategias propias de la blogosfera con el fin de crear una conversación directa con los lectores y conquistar las redes sociales. En lugar de crear blogs paralelos a la revista, las nuevas publicaciones están generando un tipo de contenido con un estilo muy blogger.

Los blogueros empezaron a hacer mella en el mundo de la moda a mediados de los 2000 y a finales de la misma década ya habían dominado todos los medios de comunicación de la industria. Lo que han conseguido es democratizar una industria que siempre se ha caracterizado por su elitismo y exclusividad: hace años, los lectores solo podían acceder a la moda a través de revistas impresas en papel satinado pero ahora -gracias a los blogs- pueden verla a través de los ojos de una persona "corriente". Marc by Marc Jacobs lleva dos temporadas recurriendo a jóvenes de la calle -es decir, de Instagram- para protagonizar sus campañas y, con este tipo de acciones, lo que están haciendo las firmas es darle la oportunidad a todo el mundo de vivir una verdadera experiencia en el mundo de la moda. Y eso es exactamente lo mismo que han logrado los blogueros. ¿Te creerías muchos de los desfiles de moda sin sus fotos en la primera fila o pensarías que son una simple ilusión óptica? Según la página web The Cut, antiguamente se reñía a los editores de moda que sacaban fotos en los desfiles pero ahora son los propios diseñadores los que invitan a los bloggers para que lo hagan.

La industria de moda ha cambiado: es menos exclusiva que antes y se ha visto obligada a cubir todo lo que pasa por medio de Twitter, Instagram y diversos blogs. Pero hablamos de un cambio que no ha sido tan bien recibido por todos. Los editores y los compradores han tenido que luchar mucho para llegar a donde están y ahora sus respetables opiniones están en el mismo saco que las de un grupo de adolescentes que visten bien. La democracia está muy bien pero si no la entendemos de forma correcta corremos el riesgo de dar por válidos comentarios sin fundamento o de -directamente- matar el arte de la moda con una constante metamorfosis de tendencias -y eso no está bien-.

No podemos negar que los blogueros han adquirido mucho poder en muy poco tiempo y tanto a las marcas como a las revistas no les queda más remedio que aceptarlo y tratar de adaptarse a este fenómeno. También es cierto que algunas bloggers han destacado por encima de la media y que su forma de entender la moda es realmente interesante: chicas como Susanna Lau de Susie Bubble, Tavi Gevinson de Style Rookie y Garance Doré han aportado -y siguen aportando- un nuevo punto de vista nuevo a las marcas y los medios de comunicación han adoptado una forma de escribir más "para el gran público". Mujeres como Eva Chen y Joe Zee fueron las pioneras en informar de los desfiles en directo a través de sus smartphones para satisfacer las necesidades de toda una nueva generación a la que le gusta la moda y quiere colarse en el backstage.

Estos nuevos "periodistas" han revolucionado la forma de comunicar moda y han subido el listón en lo que respecta a la cobertura de las fashion weeks: la rapidez se ha convertido en el valor más importante y el elitismo propio de la industria se ha quedado obsoleto. Las firmas y las revistas ya no conciben trabajar sin la colaboración de blogueros y estos ocupan cada vez más asientos en las primeras filas [¿os acordáis de Tavi Gevinson y su gigantesco lazo en Dior?] y diseñan artículos de lujo para algunas de las casas más prestigiosas [como los bolsos de Bryan Boy para Marc Jacobs].

Un buen blogger es como una mini-marca sinónimo de éxito asegurado: algunas han convertido sus blogs en proyectos editoriales como Leandra Medine de The Man Repeller o Emily Weiss de Into the Gloss y otras como Garance Doré han lanzado tiendas online donde venden productos relacionados con su estilo de vida. Su repercusión mediática está tan presente que las marcas han empezado a sacar la clase de colaboraciones que hacen con las celebrties y les regalan ropa para sus looks diarios con fines publicitarios.

La batalla contra este nuevo fenómeno ha obligado a algunas de las revistas más prestigiosas [como Vogue, Elle y Harper's Bazaar] a ceder y a recurrir a la ayuda de estos nuevos profesionales. Algunos de los ejemplos se pueden ver en páginas como 'vogue.com' donde encontramos todo tipo de consejos de estilo accesibles y listas basadas en el material que nos proporcionan las redes sociales del tipo "los mejores instagrams del desfile de Balmain".

La figura del bloguero es más cercana que la del resto de profesionales de la industria y es esa interactividad la que hace que las marcas recurran a ellos constantemente y los diseñadores tienen una relación vez más estrecha con ellos -cómo Jean Paul Gaultier y su especial amistad con Ella Catliff-. Si las revistas digitales empiezan a publicar un contenido similar, con el mismo tono y enfocado al mismo público, los reyes de la blogosfera puede que empiecen a perder adeptos y se vean obligados a reinventarse porque -como todos sabemos- en la moda, un día estás dentro y al siguiente nadie se acuerda de ti.

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Texto Courtney Iseman
Fotografía Paul Morigi/Getty Images para Barneys New York

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