Publicidad

daniel king documenta la juventud ucraniana antes de la revolución

Daniel King nos cuenta cómo vivió la experiencia de fotografiar a las nuevas generaciones de Kiev justo antes de que la revolución fragmentase el país.

por Alice Newell-Hanson
|
04 Mayo 2015, 4:05pm

Photography Daniel King

Una noche de agosto de 2013, en un parque del centro de Kiev, un ucraniano de 20 años llamado Dimitri le hizo un tatuaje stick and poke iluminado solo con la luz de un iPhone. El resultado fue un tanto extraño, pero Daniel King asegura que ayudó haberse tomado la mitad de una botella de vodka ruso. 

King viajó a Ucrania justo antes de que la situación política con Rusia reventara en el otoño de 2013, y fue así como documentó la última época de calma. Hizo el viaje solo con la única ayuda de un traductor y se instaló en un apartamento de Independence Square, lugar donde tres meses después, las manifestaciones anti gobierno marcarían el verdadero comienzo de la crisis. Su trabajo con los adolescentes de la ciudad -a quienes retrató en parques, estaciones de tren y McDonalds- captura una extraña sensación de libertad, ligada a la ansiedad que se podía percibir en ese verano de 2013.

Dimitri y sus amigos protagonizan la portada del nuevo libro de King -Ukraine Youth- que saldrá a la venta a través de la editorial Damiani.

¿Escogiste Ucrania porque sabías que la situación política estaba a punto de estallar?
No pretendía hacer un trabajo político, pero podía ver las señales en los medios de comunicación de que algo estaba a punto de ocurrir. Solo pensé que era un país fascinante. En un primer momento, todos estaban a favor de Estados Unidos, pero cuando Rusia se dio cuenta de eso, cortaron el gas natural del país durante toda una semana. Mi trabajo es el documento de un momento tranquilo que no se volverá a repetir en la historia de Ucrania. 

¿Por qué quisiste fotografiar a la gente joven en particular?
Los chicos realmente son el futuro del país y no obtienen la ayuda de nadie. Muchos de sus padres trabajaban en fábricas y después de 1991 -cuando Ucrania se separó de la Unión Soviética- se quedaron sin trabajo. Estos chicos no podían preguntarles a sus padres: "¿Cómo empezamos una revolución?".

¿Cómo los conociste?
Todo el casting fue hecho en la calle. Cuando llegué por primera vez, no me había dado cuenta de que Kiev es la capital del turismo sexual por excelencia. Así que hacer casting por la calle fue realmente complicado. Los primeros días decidí poner un anuncio para que los interesados vinieran a mi estudio para un proyecto de arte, y obviamente nadie hizo caso. Pero gracias a la ayuda de la novia del traductor todo empezó a mejorar. 

¿Qué edad tenían entonces los protagonistas de tu proyecto y a qué se dedicaban?
Eran principalmente jóvenes de 15 a 22 años. Era verano, así que no estaban haciendo nada. Una noche algunos de ellos me llevaron a un pequeño pueblo cerca de Donetsk, uno de los lugares más castigados por la revolución en estos momentos. Fue realmente divertido, alquilamos una vieja casa por 50 euros y pasamos el tiempo allí. Se trataba de conocer a los chicos y ganarse su confianza, pasar un buen rato y aprender acerca de su cultura. 

¿Cuál crees que era su interés al involucrarse con tu proyecto?
No tenía ni un solo libro publicado, fue más una cuestión de respeto. Para ellos era algo interesante que hacer. 

¿Qué fue lo que más te sorprendió de ellos?
Lo imponentes e inteligentes que son, y de qué manera están conectados con su país y su gobierno.

¿Crees que son más conscientes con la política que los jóvenes de América o Europa?
Sí, 100%. 

¿Es porque viven en un país en los que los asuntos políticos están marcando su generación o simplemente están más interesados en la causa?
Creo que es porque crecieron con eso. Vieron las secuelas de la era soviética y su lado oscuro. El chico que me hizo el tatuaje trabaja un día a la semana como diseñador gráfico y hace más dinero en ese día que su padre trabajando todo el mes a tiempo completo. Su padre trabajaba en una fábrica, y cuando el comunismo terminó se encontró desamparado porque no tenía ninguna otra habilidad o estudio.

¿Te has mantenido en contacto con ellos?
Sí, por Instagram es muy fácil. Una de las chicas se rapó el pelo cuando me fui, durante las manifestaciones. Una de las parejas se separó. Hablo mucho con el productor, Yevgeny. Al estar solo, entablé mucha amistad con ellos. No se trataba de aparecer con todo un equipo, podría resultar un tanto explotador. De esta manera, fue mucho más sencillo coger confianza con ellos. Puedo decir que son mis amigos.

¿Qué te han dicho acerca de la situación actual?
Creo que al principio no querían molestarme con esas cosas, pero después de irme estaban muy asustados. Los primeros meses les solía preguntar cómo estaban y ellos sólo respondían: "Todo bien, todo bien". Seis meses después decían: "¿Cómo demonios salgo de aquí?". Pero no pueden venir a Estados Unidos ni a ninguna otra parte de Europa. La milicia comenzó a reclutar gente y algunos de sus amigos fueron enviados a la frontera oriental: ahí fue cuando pasaron de estar 'bien' a tener miedo. 

¿Qué quieren hacer?
Todos quieren irse. Pero es imposible, así que hacen lo que pueden. Una de las cosas que más me gustan de este proyecto es que el momento que retraté era un momento no tanto de prosperidad, sino de quietud, podían estar sin preocupaciones. Ahora todos están intentado tomar las decisiones más difíciles de su vida. 

danielking.com

No te pierdas:
*El nuevo libro sobre la juventud
*Una mirada a la identidad africana
*Boogie documenta el aspecto más oscuro de la cultura underground

Recomendados


Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Daniel King