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¿es realmente seguro usar faceapp?

Una profesora de información nos dice por qué nuestro encaprichamiento con FaceApp podría significar un desastre futuro.

por Douglas Greenwood
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19 Julio 2019, 2:12pm

Es domingo por la noche y estoy tirado en la cama mirando una foto de mí mismo: tengo 80 años y mi rostro parece un escroto. Quita el filtro y ahí estoy. Joven de nuevo. Uff.

Poner fin al proceso natural de envejecer es ahora algo a lo que nos dicen debemos empezar en nuestros veinte. Comienza una rutina formal de cuidado de la piel ASAP y tendrás menos remordimientos más tarde, ¿no? Todos hemos visto a nuestros padres y abuelos: los signos de envejecimiento salpicados en sus caras: patas de gallo, labios fruncidos y manchas oscuras. Eran la generación que se perdió los ácidos hialurónicos y las mascarillas coreanas y el auge de los retinoides, que absorbieron el sol en los centros turísticos para vacacionistas sin considerar las consecuencias más adelante.

En ese sentido, los millennials y los Gen-Zers hemos tenido el privilegio de cuidarnos a nosotros mismos, a sabiendas de que, con suerte, hemos aprendido de sus errores. Pero también nos enseñaron, probablemente sin ninguna evidencia sólida, que podemos cooptar el curso de la naturaleza con algunos productos lindos. Ahora, el ver cómo nos vemos cuando envejecemos se siente más como una novedad que como algo inevitable.

Lo que podría explicar por qué estamos tan obsesionados con el filtro de envejecimiento de FaceApp en este momento. Como una nueva tendencia que se inició hace unos días, la aplicación "editor de fotos de vanguardia" que pretende ser "impulsada por IA" tomó a Internet del brazo y dijo, de una manera un tanto distópica: "Conoce a tu futuro yo”. De una manera bastante precisa, el pasar tus selfies a través de su aplicación hundirá tus mejillas, adelgazará tus labios y te dará algunas severas líneas de expresión. La locura es tanta que FaceApp se ha ido al número uno en la tienda de aplicaciones de Apple en algunos países. De Lil Nas X a los Jonas Brothers, todos lo están haciendo. Tu viejo amigo de la escuela que no has visto desde hace años lo está haciendo. Tu papá probablemente también lo está haciendo. Todos los signos de una vida que no has vivido están justo frente a ti. Muy divertido, ¿no?

La verdad sí, es divertido. Hay algo acerca de verte como una versión familiar y a la vez distante de ti mismo que es fascinante, como ver pasar a alguien en la calle a quien reconoces pero sabes que nunca has conocido. Pero, ¿cómo llegamos a estar bien con eso? ¿Por qué ahora compartimos las selfies de nosotros con aspecto demacrado cuando, hace solo dos o tres años, la autoestima de toda una generación se basó en el venenoso acto de ocultar tus imperfecciones y adelgazar tus facciones en Facetune antes de publicarla en IG?

¿No queremos todos vernos increíble todo el tiempo, incluso cuando no lo estamos? Bueno, como concepto, Facetune ha alcanzado su punto máximo y se ha deslizado en el éter. Las estadísticas muestran que las descargas han ido disminuyendo lentamente desde abril de este año, y los efectos dañinos de los filtros en nuestra autoestima ha sido objeto de estudios médicos. La llamada 'Dismorfia de Snapchat' es un término que se usa para describir el fenómeno que lleva a las personas a someterse a una cirugía plástica para parecerse a sus filtros de Snapchat favoritos. Tener un aspecto convencionalmente atractivo y sin defectos en Instagram es, para muchos, es algo por lo que ya no vale la pena esforzarse. Los influencers de la belleza tienen el monopolio: los que usan maquillaje como si fueran Monet.

Lo que deja al resto de nosotros en una posición interesante: ¿pasamos nuestras vidas en línea defendiendo una imagen de perfección que no podemos trasladar al mundo real, o aceptamos que a veces no nos vemos impecables y aprendemos a vivir con eso? Me gustaría pensar que nos estamos inclinando hacia lo último ahora, pues la disminución del reinado de Facetune por la ahora momentánea popularidad de FaceApp es una sugerencia esperanzadora de esto.

Pero, como con todo, hay cosas ocultas en la popularidad de FaceApps. El hecho de que todo el mundo la esté usando no significa que no debemos tener cuidado cuando se trata de navegar por las llamadas "apps de inteligencia artificial", sin importar que tan entretenidas sean. Si confiáramos en los rumores de Internet, los técnicos rusos que están detrás de estas están descargando todos nuestros datos y obligándonos a entregar los derechos de nuestra imagen, así como a una gran cantidad de información personal. Los términos y condiciones que firmamos sin pensar al descargarla establecen lo siguiente: "Usted otorga a FaceApp una licencia perpetua, irrevocable, no exclusiva, sin regalías, en todo el mundo, totalmente ya pagada y con licencia transferible para la reproducción, modificación, adaptación, traducción, la creación de trabajos derivados de, distribución, realización pública y de display de su contenido de usuario y cualquier nombre, nombre de usuario o imagen proporcionada, en todos los formatos de medios y canales conocidos o desarrollados posteriormente, sin compensación para usted".

"Imagina si FaceApp cierra su negocio dentro de un año, y una empresa emprendedora y oportunista la compra y obtiene todos esos datos".

Esas grandiosas declaraciones son suficientes para asustar a quien las encuentre, pues están enterradas en las letras pequeñas de la aplicación. Existe la teoría de que podrían estar creando una base de datos de selfies de todos con fines de reconocimiento facial. En una entrevista con la BBC , el director ejecutivo de la aplicación, Yaroslav Goncharov, dijo que este no era el caso. Pero como lo señala la Dra. Seeta Peña Gangadharan, profesora asistente de medios y comunicaciones de la London School of Economics, solo porque una empresa esté operando técnicamente dentro de la ley, no significa que no debemos temer lo que están haciendo con nuestra datos. "FaceApp no es la única compañía de la que deberíamos preocuparnos cuando los usuarios (supuestamente) dan acceso a compartir sus datos en una aplicación o con los terceros con los que se relacionan", le dice a i-D. "Nos demuestra que tanto subestimamos el valor de nuestros datos y la importancia de protegerlos".

Entonces, ¿estamos realmente en riesgo? "Definitivamente estamos poniendo en peligro nuestra capacidad de tomar decisiones informadas sobre los usos de nuestros datos ahora y en el futuro inmediato", señala la Dra. Gangadharan. "Imagina si FaceApp cierra su negocio en un año a partir de ahora, y una empresa emprendedora y oportunista la compra y obtiene esos datos". Ella los compara con un desastre ambiental; un derrame de petróleo. “No sabemos cuántos de nosotros nos veremos afectados más adelante en la línea. Este tipo de aplicación parece ser el ejemplo perfecto de cómo los usuarios son bancos de pruebas experimentales para el desarrollo de software. En este caso, es previsible que este tipo de proceso de modelado del proceso de envejecimiento sea útil para perfeccionar la tecnología de reconocimiento facial. Hacemos eso para FaceApp. Están experimentando con nosotros".

En la era tecnológica, es difícil no pensar que somos los conejillos de indias perfectos, con estos divertidos experimentos que sus creadores han elegido como medio de investigación social y psicológica. Existe el problema igualmente inquietante de que estamos tan arraigados en el deseo de probar a través de las redes sociales que somos 'queridos' que simplemente hemos descubierto otra forma de llamar la atención sobre nosotros mismos. Si la burbuja 'de lo hermoso' está a punto de estallar, ¿quizás esta es nuestra nueva ruta para llamar la atención? Tal vez esto sea, como muchas otras cosas, un mero síntoma de cuán trastornado nos está haciendo el internet.

Si hay algo que la inminente eliminación del “me gusta” en Instagram podría enseñarnos (ya se está probando en países como Nueva Zelanda, Italia e Irlanda), es que sacrificamos demasiado de nosotros mismos a Internet, en favor de los elogios, la atención, y la adoración, sin considerar las consecuencias. Así que sí, mientras haces que tu rostro se vea demacrado, el infierno puede parecer un sentimiento divertido, siempre es bueno estar al tanto de lo que sucede detrás de todo. Un simple toque y tu cara vuelve a la normalidad, pero toma en cuenta: estamos comprometiendo nuestra privacidad en nombre de dicha "diversión".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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