Still de Mean Girls.

15 años después, el estilo de 'chicas malas' sigue siendo muy "fetch"

Así fue como Mary Jane Fort, la diseñadora de vestuario de la película, ideó el emblemático imaginario de Las Divinas.

por Marie Lodi
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30 Abril 2019, 5:14pm

Still de Mean Girls.

En nuestros tiempos, la gente está acostumbrada a hacerle la peineta a las normas más arbitrarias de la moda (hasta las sandalias con calcetines se han colado en las semanas de la moda), pero algunos de nosotros todavía nos sentimos atraídos a seguir las estrictas pautas de estilo impuestas por Chicas malas. ¿Quién necesita un chándal, si una colorida minifalda te asegura una silla en la mesa más exclusiva del comedor junto a Las Divinas?

Chicas malas, escrita por Tina Fey e inspirada en el libro Queen Bees and Wannabes, de Rosalind Wiseman, se estrenó en cines en 2004, hace exactamente 15 años. En esta queridísima comedia adolescente, vemos a Cady Heron (Lindsay Lohan) —una estudiante de África cuyos padres han educado en casa toda la vida— adentrándose en las complejas y voraces políticas del instituto. Con la ayuda de sus amigos Janis Ian (Lizzy Caplan) y Damian (Daniel Franzese), pasa de ser una renegada a formar parte de Las Divinas, un grupo de chicas populares que rigen la escuela liderado por Regina George (Rachel McAdams).

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Junto con sus memorables frases ("¡Glen Coco!"), que todavía se utilizan hoy en día, Chicas malas sigue destacando por su particular visión de la moda. Siempre recordaremos esos jerséis en colores pastel y las minifaldas que llevaban Las Divinas mientras caminaban a cámara lenta por los pasillos, el enorme polo rosa de Lacoste de Damian, la camiseta de tirantes con los pechos recortados de Regina, los legendarios "pantalones militares con sandalias" de Cady, los innumerables tops de noche, los pantalones acampanados… Y la lista sigue.

Mary Jane Fort, la diseñadora de vestuario de la película dice que, para idear los looks de Chicas malas, se fijó en lo que llevaban los adolescentes de la época y lo ajustó para crear la realidad "atemporal" pero "realzada" que ella, Fey, y el director Mark Waters querían. Debido a que las películas se graban uno o dos años antes que se estrenen, Fort tuvo que actuar como una especie de Nostradamus de la moda, pronosticando qué tendencias vendrían después. "Me decidí por lo que llevaba la gente en Europa, porque aquí llegaría después", asegura.

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Fort, que estudió pintura, aprovechó esa formación artística en su trabajo. "Si alguna vez quieres recrear un tema, primero miras cómo es el sujeto real, y luego lo cambias y lo haces tuyo", explica. Fort asegura que el espíritu de la moda de Las Divinas rinde homenaje a la era de finales de los 50 y principios de los 60, cuando los estudiantes se esforzaban por vestir bien para ir a la escuela. "Todos se arreglaban; nadie se ponía unos vaqueros y una camiseta y salía corriendo por la puerta", dice. "El ir a la escuela se pensaba casi como un desfile de moda —tanto lo que ibas a llevar hasta cómo te ibas a peinar—. Incluimos esa mentalidad en lo que queríamos hacer [para la película]".

De acuerdo con Fort, la paleta de colores de Las Divinas se seleccionó para que pareciesen dulces que te tentaban constantemente. "Tú lo querías. Querías llevarte un trozo. Si [un niño] entra a una tienda de chucherías y ve la más alucinante, aunque tenga un sabor horrible, se sentirá atraído por lo que tiene mejor pinta. Así que eso contribuyó en parte a la idea de que [las chicas] eran de plástico [en inglés, Las Divinas se denominan The Plastics], por así decirlo", comenta.

Para diferenciar a la líder de sus minions, Fort se aseguró de que los looks de Regina tuvieran un poco más de fuerza. "Regina era la abeja reina, así que tenía que brillar más y sobresalir", dice. "Las prendas que llevaba eran un poco más sexy. Sus tacones eran un poco más altos, su escote era un poco más bajo". Las otras chicas, Gretchen Wieners (Lacey Chabert) —también conocida como la heredera de la fortuna del Toaster Strudel [una conocido bollo relleno procedente de Estados Unidos]— y la siempre empanada Karen (Amanda Seyfried), tenían una imagen más suave, aunque solo fuese un poquito. "Gretchen era más dulce y un poco más remilgada, y Karen la imitaba de manera desafortunada, pero dado que era preciosa de una forma inconsciente, todo lo que le ponías le quedaba genial", dice Fort. "Y luego, por supuesto, Cady entra en la escena y empieza a emularlas a todas, y, con el tiempo, adquiere una imagen tan fabulosa como la del resto".

Lamentablemente, el cambio de imagen de Cady de palurda a Divina fue muy fugaz. En muy poco tiempo, la adolescente experimenta un autolavado de cerebro con su propia estafa, se sumerge por completo en el 'modus operandi' de Las Divinas y es consumida por su propia vanidad, poniendo en peligro su amistad con Janis y Damian. Sin embargo, aunque puede llegar a parecer casi tan fabulosa como Regina, Cady no lo logra del todo. Por ejemplo, cuando los padres de Cady se van de fin de semana y ella organiza una fiesta en casa, la joven africana se pone un vestido de satén de tubo con escote palabra de honor de Regina, pero de una forma un tanto torpe, ya que deja entrever las tiras de su sujetador rosa.

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Para imitar los hábitos de compra de los adolescentes reales de la época, Fort dice que la mayor parte de la ropa se adquirió de la misma forma que la adquiriría un adolescente: en varias tiendas distintas. "Para mí, eso era lo que tenía sentido. Lo mezclamos como lo habrían hecho ellos. Eso es lo que fundamenta la película en la realidad", dice. "Cuando hicimos Chicas malas, no existía la compra 'online' o Net-a-Porter. Nada de eso existía, así que [el vestuario] fue el resultado de combinar prendas de muchas, muchas tiendas".

Algunos de los looks fueron hechos a medida, como los disfraces de Halloween y los vestidos de graduación de las chicas. Y a pesar de lo que muchos puedan pensar, la camiseta "A Little Bit Dramatic" de Regina y el resto de camisetas con mensajes no eran de Juicy Couture; Fort dice que las hizo el equipo: "Imprimimos muchas cosas, y la ropa se modificó y se tiñó de diferentes colores".

Los trajes sexis navideños que llevaron las chicas en la escena de "Jingle Bell Rock" también fueron diseñados por Fort. Y en caso de que algún fan de Mariah Carey sienta curiosidad por saber si los looks eran un homenaje al disfraz de Santa Claus que la artista lleva en "All I Want for Christmas Was You", que sepan que eso fue una simple coincidencia. (Sin embargo, un dato curioso: Carey es fan de la película y, aparentemente, su single "Obsessed" está inspirado en la cinta. Incluso cita la frase de Regina "y le dije, ¿por qué estás tan obsesionada conmigo?" al principio de la canción).

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Si ves Chicas malas ahora, queda claro la forma tan rápida en la que se reciclan las tendencias en 2019. No paramos de ver cómo muchas de las modas de los "dosmiles" están volviendo a la vida de una forma inesperada: minibolsos, monogramas, vaqueros acampanados, el chándal de terciopelo de Juicy Couture (llevado por muchos de los personajes de la película, pero más recordado como el uniforme hogareño de la "madre guay" que interpreta Amy Poehler). A Fort, sin embargo, no le sorprende que vuelvan estas tendencias.

"El vestuario y la moda son cosas muy diferentes", explica. "Pero, en el mundo de lo que es la moda, históricamente, todo gira alrededor de alguna silueta o forma. Supongo que no me sorprende". También hay, por supuesto, muchas tendencias de esa era que no hemos vuelto a encontrar: por ejemplo, las (mini)minifaldas a cuadros de Las Divinas, que hasta ahora se han reservado principalmente para disfraces de Halloween y cosplay. (Sin embargo, ¿quién te puede asegurar que no vayas a ver una minifalda de Burberry en tu feed de Instagram en unos días, o en unas horas?).

En cuanto al legado de Chicas Malas, Fort dice que tiene sentido que siga vigente porque la película todavía es relevante para la gente. "Creo que es la historia de siempre para cada adolescente. Las adolescentes que la vieron hace 15 años, que ahora tienen 30, la recuerdan porque les tocó una fibra sensible cuando tenían esa edad", dice. "Y ahora, para las más jóvenes que la ven, es una historia atemporal, en la forma más humana sobre cómo te sientes cuando eres muy joven. Personalmente, me alegro de que se aún se sostenga visualmente".

Nosotros también. Y es por eso que los miércoles siempre nos vestiremos de rosa.

Este artículo apareció originalmente en i-D US.