ve los retratos que muestran la juventud de santiago de chile

'Bacanes' es el proyecto fotográfico documentando las calles de la capital chilena.

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sep. 4 2018, 4:33pm

Este artículo fue creado por i-D México.

“La gente piensa que las personas que lucen diferente están perdidas, en búsqueda de su identidad, pero sorpresa: los bacanes que he conocido siempre son jóvenes muy resueltos, al menos más que las que los señalan”, dice Ricardo Aguilera, fotógrafo de 25 años. “Saben quiénes son, o quiénes quieren ser, y por lo tanto saben lo que quieren mostrar”. En ciertas regiones de Latinoamérica, “bacán” se refiere a aquello que resulta positivo, agradable o genial, un adjetivo también usado coloquialmente entre los jóvenes chilenos y el nombre que Aguilera le da su serie de retratos callejeros, que hasta la fecha está conformada por tres partes. El fotógrafo y publicista chileno ha estado tomando fotos desde los 15 años en su natal Santiago, enfocándose más recientemente en documentar los rostros de los jóvenes que para él se hacen notar entre la multitud. Hablamos con Aguilera para saber que ha aprendido de la cultura chilena al realizar esta serie y cuál es el mensaje más importante que quiere dar a conocer con estas fotos.

¿Por qué era importante para ti tomar retratos de los chicos de Santiago?
Me hacía súper feliz encontrar personajes únicos entre tanta gente igual; esto ocurre mucho más entre los jóvenes [chilenos] –y aún así no sucede tanto. Sentí que era necesario un reconocimiento, y fue creando una colección de gente, que sin rodeos, nombré 'Bacanes'. Me obsesioné, de una forma tierna: Salgo a caminar, busco gente, les digo lo que siento, algo lindo, les pido una foto, nos despedimos, y me gano abrazos. Además de que eso es muy personal, para mí, ser joven va de la mano de llamar la atención, llevar la contraria, hacer cambios… es como un legado, una obligación, y estas personas logran eso sólo con su imagen.

¿Qué partes de Santiago fue donde fotografiaste?
El primer volumen de este proyecto abarcó desde Puente Alto y La Florida, hasta Providencia y las Condes. En el segundo volumen caminé mucho por barrios universitarios como San Joaquín, Macul, Grecia y un poco en Maipú. Este último volumen estuvo súper enfocado en Santiago Centro, porque ahí es donde vivo, entonces aprovecho mis pocos tiempos libres en salir con mi cámara. Santiago es súper grande y trato de recorrerlo lo más posible.

¿Qué esperas lograr con esta serie?
Por un lado esperaba encontrar algo que me mantuviera siempre feliz y ocupado, convencerme de que esto era lo que más me gustaba hacer, y así fue.

Para ti, ¿cómo alimenta esta serie el imaginario creativo de Santiago?
Santiago está súper influenciado por el trabajo extranjero. Mi trabajo, al contrario, es muy local, es muy santiaguino, así lo siento y así me gusta. Tal vez desde esa perspectiva esta serie puede ser un aporte, porque creo que en Santiago y en Chile los recursos y fuentes de inspiración están súper cerca.

¿Tienes alguna historia favorita?
Me he extendido conversando y compartiendo con muchos de ellos. Una vez justo después de tomar la foto, una bacán, Belén, me invitó a su departamento. Yo acepté pero con mucha inseguridad, pasaron muchas cosas por mi mente, hasta que me iba a asaltar, pero ella solo quería mostrarme un mural de fotos feminista hecho con puros recortes de revista, era hermoso. Me dijo: 'Siempre invito desconocidos a mi casa, no me da miedo', y me regaló una cerveza.

¿Qué fue lo más difícil de hacer la serie hasta hoy?
En términos prácticos, lo más difícil es el tiempo, porque nunca sobra. Cada volumen significa alrededor de 3 meses caminando por Santiago, hasta terminar el rollo fotográfico y por fin poder ver las fotos. En términos emocionales, es difícil no poder hacerlo en tiempo completo. A veces veo jóvenes bacanes en la calle pero no llevo mi cámara, entonces sufro.

¿Hasta donde quieres llegar con este proyecto?
Quiero que crezca en cantidad. Ahora son al rededor de 50 retratos de jóvenes, espero que un día sean miles. También quiero viajar y realizar este proyecto en otros países, sobretodo en México y Japón. Sería increíble, tener una colección internacional, mezclarla, revolverla, y ver que en todas partes, los jóvenes son igual de bacanes.