el hashtag que cambiará para siempre tu forma de ver 'sexo en nueva york'

Los Cosmopolitans, los malísimos blogs sobre sexo de Carrie y la comprobación retrospectiva de nuestros privilegios.

por Roisin Lanigan; traducido por Eva Cañada
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09 Enero 2018, 10:08am

Este artículo se publicó originalmente en i-D UK.

Una pregunta rápida: ¿cuál era el personaje con mayor conciencia social de Sexo en Nueva York? Era...

A) Carrie ― la bloguera sobre sexo que adoraba la moda estrafalaria y escribía sobre sus numerosas conquistas
B) Samantha ― la vulgar y promiscua gurú de las relaciones públicas ansiosa de placer
C) Miranda ― la ambiciosa y andrógina abogada y durante un tiempo madre soltera
D) Charlotte ― la que quería casarse a toda costa.

Es una pregunta con trampa, porque ninguna de ellas tenía conciencia social. Pero un nuevo hashtag está reescribiendo la historia y ha erigido a Charlotte York-Goldenblatt, la típica blanca protestante anglosajona con ansias de matrimonio, en la concienciada voz de la razón que siempre quisimos en la serie. Después de todo estamos en 2018 y no en 1998, cuando se estrenó por primera vez Sexo en Nueva York. Y sin #WokeCharlotte resulta por desgracia bastante difícil ver la serie sin darse cuenta de lo problemática que es en su conjunto.

Puede que la recordemos como una manic pixie dream girl mística y elegante que grita a ese autobús llevando un tutú, pero afrontémoslo, a lo largo de seis temporadas y algunas dudosas adaptaciones cinematográficas, Carrie dijo algunas cosas bastante inmaduras, maleducadas y francamente críticas sobre la vida sexual de todas las demás. Cosas que ahora están siendo inmortalizadas en Instagram, con un estilo convenientemente millennial, por la icónica cuenta sobre cultura popular @everyoutfitonsatc, que ha creado y abrazado el estilo de vida de #WokeCharlotte (Charlotte concienciada) con todo su corazón.

“Todo empezó como un chiste privado entre Chelsea y yo", explica Lauren, una de las coautoras de @everyoutfitonsatc. “Nunca llegamos a pensar que obtendríamos tantos seguidores, pero estamos muy felices con la acogida que hemos recibido".

Desde que empezó, el hashtag ha inspirado cientos de posts en Twitter y en Instagram e incluso ha sido respaldado por Kristin Davis, que confesó a Chelsea y a Lauren ser una fan y ahora comenta con regularidad en #WokeCharlotte. “Es el mayor halago que podríamos haber recibido", afirma Chelsea. Y también es una autorreferencia muy curiosa.

#WokeCharlotte es una divertida broma en internet como millones de otras que existen, pero no es flor de un día. Ahonda en la dicotomía de cómo vemos retrospectivamente nuestras series y películas favoritas y si decidimos que todavía pueden ser universalmente adoradas en nuestro mundo moderno, o si por el contrario deben ser relegadas a las distantes y poco concienciadas sombras del pasado con una mueca de disgusto.

La cosa va así: hay algunas cosas de las dos últimas décadas que han envejecido realmente bien. Como Helen Mirren o el éxito navideño atemporal de Mariah Carey "All I Want For Christmas Is You". Pero otras cosas no han envejecido tan bien y los estragos del tiempo las hacen parecer pasadas, anticuadas, vergonzantes y decididamente ignorantes. Love Actually, por ejemplo. O el definitivamente nada atemporal intento de Katy Perry con un éxito llamado "You’re So Gay". O Sexo en Nueva York.

Aunque como serie que mostraba a cuatro mujeres hablando abiertamente sobre sexo y abrazando la promiscuidad en su época indudablemente se consideró muy rompedora, vista en retrospectiva Sexo en Nueva York es bastante problemática. Y no solo porque literalmente el 99 por ciento de los personajes que aparecen son gente blanca adinerada (es decir, ese es gran parte del motivo). Principalmente la culpa es de Carrie.

Puede que en los 90 y los 2000 pareciera una bloguera progresista con una actitud positiva hacia el sexo que de algún modo se las arreglaba para mantener un apartamento en Manhattan con un vestidor enorme escribiendo aproximadamente una columna a la semana, pero desde una perspectiva moderna su actitud hacia el sexo es en realidad bastante mojigata, limitada y arcaica. ¿Recuerdas cuando humilló al político que disfrutaba con los jueguecitos con pipí? ¿O cuando comentó como si nada a sus amigas durante un brunch que no creía en la bisexualidad? Y sí, no está relacionado con el sexo, pero aquella vez que trató de pedir un Cosmopolitan en un McDonald's fue algo esnob y grosero, sinceramente.

Todo eso hace que Carrie sea demasiado intragable como para poder disfrutar de Sexo en Nueva York en nuestro estado actual de concienciación política, lo cual es una mierda porque es realmente fantástica para volver a verla los domingos de resaca. Sin embargo, por suerte para nosotros #WokeCharlotte acaba de salir y hace que Carrie y el resto de las chicas sean (casi) adecuadas para nuestra sensibilidad en 2018, al menos en esta forma reinventada. "Por desgracia hay demasiado material con el que trabajar", explica Lauren a i-D. "¡Ni siquiera hemos tocado todavía la segunda película!".

Y no puedo evitar preguntarme, ¿es #WokeCharlotte simplemente otra moda millennial pasajera, o significa que por fin todos nos hemos puesto de acuerdo en que Carrie Bradshaw era horrible, como columnista y también como persona? Cruzo los dedos por que sea lo segundo.