'Sex education' y el cliché del abusón en el armario

En la temporada 2, la complicada relación de Eric y Adam no es una historia romántica, sino un punto ciego frustrante en un éxito de Netflix educativo, diverso y adictivo.

por Josh Bullin
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31 Enero 2020, 12:21pm

Ningún tema parece ser demasiado tabú para Sex Education. En su nueva temporada, el impetuoso drama adolescente de Netflix continua sumergiéndose en tantos temas de actualidad como puedes imaginarte, desde un brote de ITS a la asexualidad, pasando por la cuestión de las agresiones sexuales. En su mayor parte, trata estos temas con sensibilidad y respeto, esforzándose por representar una gama verdaderamente diversa de personajes mientras educa a su público joven. Sin embargo, lo que sigue siendo un punto ciego y frustrante para la serie es la floreciente relación entre Adam (Connor Swindells) y su ex víctima de bullying, Eric (Ncuti Gatwa).

Sex Education es la última de una creciente lista de dramas adolescentes que han utilizado el tópico del "abusón en el armario" como una forma práctica de generar una sorpresa en la trama y agregar complejidad a un antagonista cuando finalmente se descubre que oculta su homosexualidad. En el programa piloto, Adam es el arquetipo de matón de instituto: amenaza a Eric, le lanza insultos homófobos, le pone motes ofensivos y (literalmente) le roba el almuerzo. Al mismo tiempo, vemos que la vida de Adam se está volviendo cada vez más sentimental. Lucha por conectarse con su severo padre y su ex novia lo rechaza repetidamente, pero a pesar de todo, Eric sigue siendo el objetivo principal de su ira, aparentemente sin otra razón que su abierta y extravagante homosexualidad.

La insistente intimidación de Adam hizo sonar las alarmas desde el principio, y aunque muchos pensaban que la serie huiría de este cliché, finalmente se desarrolló. Cuando Eric se enfrenta a Adam al final de la temporada 2, la pelea condujo al beso y acabó con sexo oral. Adam reaccionó de inmediato con una agresión homófoba, claramente luchando por procesar su confusión sobre su propia sexualidad y una creciente atracción por Eric. A pesar de esta situación tóxica y su carácter violento, Eric también siente atracción hacia Adam, y en la segunda temporada, ya en Netflix, su romance continúa desarrollándose.

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Creer que la homofobia es una consecuencia derivada del deseo sexual y la homosexualidad reprimidas es un pensamiento muy habitual, a menudo utilizado para burlarse de personas homófobas: solo tienes que mirar los millones de chistes sobre Trump enamorado de Putin. Por supuesto, esta puede ser la motivación detrás de las acciones de algunos abusones de niños queer en la escuela, pero es peligroso no considerar que es predominantemente una forma de odio que simplemente proviene de prejuicios generacionales, enseñanzas religiosas y crueldad. El informe escolar más reciente de Stonewall demostró que casi la mitad de los escolares LGBT+ todavía experimentan acoso homófobo, mientras que el 52% todavía escucha con frecuencia insultos homófobos a los que Adam solía someter a Eric.

Como resultado, esta dicotomía incómoda entre el status quo anterior de bullying y la relación romántica entre Adam y Eric no hace más que confundir a los fans de la serie. Si bien Adam pasa gran parte de la nueva temporada avergonzado por su identidad, la serie no logra que realmente ser arrepienta de cómo trató a Eric. Al principio, sus escenas juntos parecen provenir de un universo completamente diferente: Adam llama a Eric a su ventana arrojándole guijarros y acaban pasando la noche en un patio de basuras, incluso se besan al amanecer mientras que delicados instrumentos de cuerda subrayan el momento para hacerlo lo más romántico posible.

Finalmente, su pasado sale a flote cuando el protagonista, Otis (Asa Butterfield), recuerda su historia anterior, aunque sea brevemente. Otis también cuestiona por qué Adam todavía está demasiado avergonzado para ser abierto con sus sentimientos a plena luz del día. El miedo de Adam también está en paralelo con el nuevo personaje, Rahim (Sami Outalbali), un estudiante de intercambio francés confiado y abiertamente gay, que está claramente interesado en estar con Eric. Al final, Eric acaba dándole la razón a Otis, y le replica a Adam su falta de voluntad para estar con él en público por vergüenza. Sin embargo, en lugar de lidiar completamente con este proceso de autoaceptación, así como con las presiones y expectativas sociales que lo convirtieron en una figura solitaria y hostil, la historia se reduce en Adam teniendo el gesto cliché de poder agarrar la mano de Eric.

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Al lograr que haga esto, Sex Education desata una mezcla heterogénea de tópicos de comedia romántica, incluso aprovechándose del carácter de Rahim para hacer de Adam un novio más viable para Eric. Al hacerlo, el programa apenas rasca la superficie de lo que hace que Adam finalmente acepte su bisexualidad y supere su odio hacia sí mismo. En cambio, opta por el gran gesto, corriendo físicamente a la escuela e interrumpiendo una boda en la obra de la escuela para pedirle a Eric que sostenga su mano frente a toda la escuela. Y así como así, una mano es todo lo que se necesita para resolver el miedo arraigado de Adam y su comportamiento violento previo. Está completamente absuelto sin siquiera una disculpa.

Si bien la secuencia es claramente algo irónica, la relación de Adam y Eric juega con la insistencia de Sex Education en tratar de casar sus problemas con su anacrónica estética de películas de instituto de los 80, a menudo negándose a colocarlos en una realidad reconocible. Al presentar a Adam y Eric como corazones afines en una historia de amor idealizada, la serie no logra abordar tanto el impacto del maltrato homófobo como el prejuicio sistémico que puede generar una profunda homofobia interna en las personas LGBT+.

En realidad, es poco probable que un acosador homófobo proclame amor a su víctima; su violencia probablemente no viene de su temor a su propia sexualidad latente. Presentar una relación como tal a una audiencia adolescente es una fantasía peligrosa que va en contra de la educación sexual que la serie busca proporcionar. Es hora de que se ponga fin al mito del "abusón en el armario".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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