alguna vez profanada, denunciada y degradada, ¿dónde se ubica la cama en la fotografía hoy en día?

Antes de su próxima exposición, 'Pillow Talk', en la Palm Tree Gallery de Londres, la curadora de arte y fundadora de 'Girls Only' Antonia Marsh examina las políticas de la habitación como un espacio dentro del arte.

por Antonia Marsh
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11 Febrero 2016, 7:05pm

Kristin Gallegos

"La cama se convierte en un foro en el que los problemas en una relación se desactivan o intensifican. El sexo no se trata del rendimiento, se trata de cierto tipo de comunicación basada en la confianza y la exposición y la vulnerabilidad que no se puede expresar de otra manera... El sexo se convierte en un microcosmos de la relación, el campo de batalla, un exorcismo". Nan Goldin, 1986

Esta afirmación proviene del siempre influyente libro de Goldin, The Ballad of Sexual Dependency, que narra visualmente la búsqueda de la intimidad entre su grupo de amigos y conocidos a finales de los años setenta y principios de los ochenta en Nueva York. En las fotografías de Goldin, sus sujetos posan con tristeza en el borde de la cama, mirando fijamente a la luz del sol que se asoma a través de las persianas. Yacen desnudos, con las manos entre las piernas, rodeados de sábanas sucias y cuadernos viejos. Duermen, se abrazan, se pelean, se confrontan, muestran, observan, cogen, se acurrucan, escuchan, leen, hablan, juegan, fuman, se relajan, se estiran, piensan, lamentan, proyectan, se drogan, lloran y se besan. Para Goldin, esta plétora de actividades diurnas y nocturnas, tanto físicas como psicológicas, se presentan como una sola danza de comunicación fluida y emoción entre individuos. De las 127 imágenes de Ballad, 50 fueron tomadas en el dormitorio, un lugar donde se llevan a cabo las actividades y emociones humanas más personales; como fotógrafa de la intimidad, este campo se convirtió en uno de sus espacios más productivos y gratificantes en el cual fotografiar. 

Scarlett Carlos Clarke

La cama ha sido empleada durante mucho tiempo como símbolo en la historia del arte, se ha utilizado para representar la inocencia, el deseo, el amor, la locura y la muerte que va de vírgenes envueltas en las cortinas virtuosas de frescos renacentistas y figuras pre-rafaelitas lánguidas cayendo de sus literas, hasta suaves trazos impresionistas de pintura oscura que revelan una mentalidad aún más oscura. Y ningún informe sobre las camas como motivo se sentiría completo sin una mención de la instalación seminal profanada en 1998 de Tracey Emin, donde la representación pútrida de un autorretrato de la artista se colocó orgullosa y auto-conscientemente en el Tate.

Antes de ella, en 1972, American Surfaces de Stephen Shore presentó camas de cuarto de motel de colores brillantes, aunque sucias, que mantenían una igualdad jerárquica pictórica con sus retratos de aparatos de televisión, amigos, comidas y señalización, mientras que las imágenes full-bleed monocromáticas de Daido Moriyama del mismo tema en todo el mundo en la parte más vulnerable de Tokio de los años ochenta y noventa cubren las páginas de sus libros en grano fotográfico grueso fuertemente contrastado, permitiendo que la oscuridad de su contenido se vuelva textural. Por el contrario, la asignación auto-infligida y semi-científica de toda una vida de Ted Spagna de estudiar las relaciones humanas basadas en sus patrones de sueño al usar fotografías de stop-motion de los techos de las habitaciones de parejas, transmite una intimidad totalmente inconsciente e involuntaria al espectador. Del mismo modo, Lesbian Beds de Tammy Rae Carland en 2002 pretende mostrar los pliegues familiares dejados atrás por la mañana, independientemente de la orientación sexual, precisamente en la ausencia de sus autores.

Fryd Frydendahl

Una imagen particularmente reconocible y reposteada, la fotografía de Juergen Teller de una dormilona Kate Moss con cabello rosa inusualmente grasiento y con raíces que sobresalen de las sábanas blancas, se ha puesto, quitado, y vuelto a poner en la pared de cada departamento que he habitado durante la última década. Hay una alegría irresistible en esta fotografía: observamos una sonrisa descarada por la que tal vez no conocemos a Moss, y esta penetración dentro de la relación modelo-fotográfo, este nivel de intimidad, exclusivamente ofrecido por su ubicación en el dormitorio, es atractiva. El voyerista se pregunta, ¿dónde están? ¿De quién es esta cama? ¿Está desnuda? ¿Están durmiendo juntos? ¿Son solo amigos?

Pero, ¿qué es lo que tiene la cama que una y otra vez atrae al artista para inmortalizar a los personajes que alberga y los escenarios que provoca entre sus sábanas?

Indigo Lewin

En Pillow Talk, una nueva exposición que muestra la obra de 24 jóvenes fotógrafos y un artista visual, se registra, considera, y se vuelve a celebrar el cuerno de la abundancia de la actividad física y emocional que tiene lugar en el dormitorio. Tanto el fotógrafo como el(los) sujeto(s) se reúnen en este campo sagrado, y afecta tanto a uno como al otro. "Siempre he encontrado que la cama es un espacio que revela el lado más honesto de aquellos que son cercanos a mí, algo que me esfuerzo por capturar dentro de toda mi obra", dice Sam Hiscox, cuya imagen muestra a su novia desprevenida hablando por Skype con su mejor amiga en Australia, en su ropa interior.

En el corazón de Pillow Talk está la cama como espacio personal: se trate de impresiones hechas como si fueran retratos sugeridos por sus sujetos ausentes, o desordenadas naturalezas muertas accidentalmente creadas por sábanas enmarañadas, o estudios íntimos de amigos, amantes u otras parejas, o tomas sinceras de actividad sexual, o la documentación de habitaciones de hotel de mala muerte; estas imágenes permanecen misteriosamente voyeristas en su representación de un espacio tan irrevocablemente privado y sagrado. Como escribió Goldin, una cama puede simbolizar una sección transversal intensa del estado de tu vida y mente, o puede presentar un escenario donde las verdades ocultas o las grietas más evidentes en tu relación se hacen evidentes. No hay espacio más privado, más íntimo o más oculto del mundo exterior.

Jono White

Para Marcel Castenmiller, cuyas fotografías frecuentemente desgarradoras de su última relación proporcionan forraje nostálgico para cualquier persona que haya amado y perdido: "Como fotógrafo veo la cama como su propio lugar individual. Está el dormitorio y luego está la cama. Cuando alguien está sobre o en una cama, parece como si el mundo que lo rodea se nublara, como flotando en una balsa salvavidas en medio de un océano de niebla". Pero ahora vivimos en una cultura envuelta en las entrañas de las redes sociales. Los que alguna vez fueron espacios privados gloriosamente sagrados, ahora se han vuelto insaciablemente públicos. ¿Acaso las selfies incesantes convirtieron a la cama en un estudio igualmente cómodo para nuestros propios proyectos fotográficos con smartphones?

Lo que Pillow Talk propone en cambio es la cama como un espacio de psicodrama. Como insiste Jono White, colaboradora de Pillow Talk: "Una cama se convierte en una huella de la personalidad cruda de un fotógrafo o de su sujeto". Jono White explica: "La limpieza, gustos, higiene, etc., de la gente pueden ser expuestos para que todos puedan verlos". La crudeza y honestidad con la que estos fotógrafos ofrecen las intimidades de la vida diaria no se puede encontrar con un rápido desplazamiento a través de un feed, o debajo de un filtro de Instagram. La tensión, las agallas y el candor que impregnan estas imágenes siguen siendo sagrados en esta mágica zona de sueño y sexo, y le ofrecen al espectador una idea de su propia vida, reflejando interacciones con las que son capaces de relacionarse. Como explica el fotógrafo danés Fryd Frydendahl: "La cama puede ser un lugar de comodidad, pero también un lugar de tristeza debido a su vulnerabilidad". Lo que se puede encontrar en estas imágenes es un espacio seguro en el que cada uno pierde el control en una muestra colorida de cercanía, honestidad, personalidad, dolor, amor, ansiedad y afecto sin paralelo en ninguna otra habitación de la casa: uno de nuestros últimos dominios privados.

Pillow Talk abre en Palm Tree Gallery el día de hoy

Marcel Castenmiller

Credits


Texto Antonia Marsh
Imágenes cortesía de los fotógrafos

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