¿apreciación o apropiación? examinamos la fascinación de corea del sur con la cultura negra

¿Es su devoción por la estética del hip-hop más fetichista que inclusiva?

por Kati Chitrakorn
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29 Agosto 2019, 8:47am

(D) Fotografía Leebada, cortesía de SF entertainment. 

Cuando los coreanos le pregunten a Hyun-Min Han si es africano o estadounidense, se sorprenderán al enterarse de que en realidad es de Itaewon —un distrito de Seúl conocido por sus restaurantes de barbacoa, sus exclusivos bistrós y su vida nocturna— y que sus padres son de Nigeria y Corea del Sur.

"Llamo mucho la atención cuando salgo a la calle", nos cuenta el modelo biracial. "Es porque soy alto, delgado y de piel oscura. Eso puede ser un inconveniente", dice, "pero ya me he acostumbrado".

Hay una razón para el comportamiento que describe Hyun-Min. Corea del Sur es uno de los países más homogéneos del mundo. Según World Atlas, los coreanos étnicos constituyen el 96 por ciento de la población, lo que brinda a los locales pocas oportunidades para interactuar con otras nacionalidades sin ir al extranjero. El país también sigue siendo ferozmente nacionalista, algo que se remonta a la ocupación japonesa en la Segunda Guerra Mundial, lo que ha dejado a muchos con ciertas actitudes hacia aquellos que consideran "extraños".

"Corea no ha tenido historia multicultural y multiétnica hasta hace muy poco. Durante mucho tiempo, se la ha conocido como el "reino ermitaño", dice Jainnie Cho, editora del New York Times, que proviene de Seúl. "Es una sociedad bastante cerrada todavía, a pesar de que ahora hay una comunidad de expatriados considerable y muchos trabajadores migrantes de otras partes de Asia".

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D Antidote x Fila

Pero a pesar de ser históricamente insular, la sociedad surcoreana también está cada vez más influenciada por la cultura negra estadounidense. Algunas de las estrellas pop más importantes de Corea del Sur han estado incorporando elementos de la cultura afroamericana en su aspecto y su sonido.

CL, la líder de la 'girl band' 2NE1 de YG Entertainment, apareció con cadenas de oro en el videoclip de su tema de 2013 "Baddest Female". En 2015, solicitó la ayuda del grupo de baile ReQuest con sede en Nueva Zelanda para otro lanzamiento en solitario: "Hello Bitches". Si bien ninguna de las mujeres de ReQuest que apareció en el vídeo de CL era negra, eso no excluía la piel bronceada, las trenzas y el twerk. En 2016, Taeyang de Big Bang usó una aplicación para fusionar su rostro con el de Kanye West y le deseó a sus fans un "happy monkey new year". El grupo había sido criticado previamente cuando su compañero de la banda G-Dragon publicó una foto de sí mismo con la cara negra, que muchos creían que era una referencia a Trayvon Martin, cuyo asesinato fue uno de los eventos que catalizó el Black Lives Matter en 2013.

"No me di cuenta de cuánto les gustaba a los coreanos el hip-hop o la cultura pop afroamericana hasta que me mudé aquí", dice la modelo Taylor M. Rivers, que se mudó a Corea del Sur hace casi tres años y desde entonces ha desfilado para marcas como D-Antidote, Greedilous y Charm’s en la semana de la moda de Seúl.

"Los coreanos llevan rastas o el pelo afro y escuchan a músicos como Earth, Wind & Fire o Kanye West", añade Hyun-Min.

La apropiación de la cultura negra por los jóvenes surcoreanos se remonta en parte a la popularidad del breakdance en el país. Originalmente surgido en los años 70, el breakdance se hizo muy famoso entre la juventud negra en el Bronx de Nueva York. Los b-boys y b-girls fueron influenciados por infinidad de cosas, desde James Brown hasta la capoeira brasileña y la gimnasia. Puede que breakdance sea una cosa del pasado en Estados Unidos, pero al cosa es distinta en Corea del Sur, donde los b-boys y las b-girls forman un sector importante dentro de la cultura juvenil. En el documental de 2007 Planet B-Boy, el director Benson Lee le dio crédito a un promotor de hip-hop coreano-estadounidense llamado John Jay Chon por haber creado el 'boom' de los b-boys en Seúl. Y ahora la cosa se ha vuelto más frecuente aún.

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Hyun-Min Han

A medida que el hip-hop y el rap iban superando al rock como género musical más popular de los Estados Unidos, en 2018, el hip-hop coreano —abreviado como "K-hop"— se había convertido en "una importante industria musical entre las generaciones jóvenes de Corea del Sur", explica Euna Cho, gerente de origen coreano de la marca de moda masculina Per Götesson. Desde entonces, el movimiento ha generado artistas locales como Epik High —que se convirtió en el primer grupo coreano en ser incluido en Coachella en 2017— a pesar de que el país ha sido más conocido siempre por su monumental escena de K-pop.

Para los b-boys y b-girls de Corea del Sur, la moda y la funcionalidad van de la mano. Los gorros hacen que sea más fácil para los bailarines girar sobre sus cabezas. Se llevan zapatos de suela gruesa por su durabilidad. Euna se fijó en las "siluetas masculinas, accesorios atrevidos y camisetas gráficas" que llevaban los b-stylers cuando estaba en Seúl. Desde entonces, marcas de streetwear como Ader Error, D-Antidote, Charms, We11 Done y Kanghyuk han surgido de este movimiento. "¡Hasta he visto a A$AP Rocky con ropa de Kanghyuk en su nuevo videoclip!", afirma.

"El hip-hop y el 'streetwear' urbano se han convertido en un importante punto de referencia en la moda coreana", dice Park Hwan-Sung, fundador y director creativo de la marca de moda D-Antidote, con sede en Seúl, que cuenta entre sus fans con artistas de K-pop de renombre como Shinee, Super Junior y BTS. Para su última colección, presentada en la semana de la moda de Seúl, Park se inspiró en Space Jam, la comedia sobre baloncesto de los años 90 protagonizada por el Michael Jordan. "Pensé que era un concepto oportuno", dice.

Sin embargo, todavía hay una desconexión entre lo que los coreanos ven como un tributo a la cultura hip-hop y lo que el resto del mundo ve como, en el mejor de los casos, hortera y, en el peor, como apropiación cultural. Los analistas han acudido a foros occidentales como Quora y webs de fans coreanos como Allkpop para cuestionar esto, comenzando hilos como "¿Por qué los asiáticos siguen apropiándose de la cultura afroamericana?" y "¿Por qué los negros se tienen que enfrentar al racismo en el K-pop?"

Corea del Sur ha sido históricamente un país donde abunda el racismo: muchas celebrities han aparecido con maquillaje que les oscurecía la piel en la televisión nacional, mientras que Jiimin de BTS usó la palabra "kkamdoongie (깜둥이)", un término despectivo para los negros, en un vídeo de YouTube. El insulto racial "heughyeong (흑형)", que significa "hermano negro", es común en estos días, especialmente entre las generaciones más jóvenes, porque muchos coreanos creen que no tiene connotaciones negativas.

Sin embargo, otros creen que tal comportamiento es más fetichista que inclusivo. “La gente te mira fijamente, quiere sacarte fotos como a un animal; los taxis pasan de largo. Tengo amigos que me han dicho que hay personas que les han tocado la piel o el pelo", dice Jason Waller, rapero y propietario de un club.

Waller se mudó a Seúl desde Cincinnati, Ohio, hace poco más de una década y ha sido "tratado de manera diferente" debido al color de su piel. Pero también dice que ser negro en Corea a veces ha funcionado a su favor. “A muchos coreanos les gusta la cultura negra. Estoy bastante seguro de que me contratan mucho como DJ porque soy negro, lo que en su opinión agrega autenticidad a la atmósfera", se ríe.

"Ha sido controvertido", dice Laranzo Dacres. Laranzo, que se hace llamar Ranzo, es el creador de la popular serie de YouTube The Black Experience, en la que documenta lo que es vivir como una persona negra en Asia (el episodio más popular cuenta con 1,9 millones de visitas). Si bien Ranzo vive en Tokio, los participantes en sus vídeos también viven en China y Corea del Sur. Él dice que no le gusta que "las personas que no están dentro de la comunidad negra se apropien de sus elementos para adaptarlos a su propio estilo".

"Una de las principales razones de esto es que los elementos de la cultura negra han sido comercializados rutinariamente por otros grupos con un total desprecio hacia las personas negras", dice Ranzo. “"ay quienes aman la cultura negra, pero no tanto la gente negra que hay detrás de la cultura. Digo esto porque en Corea ha habido casos en que las personas negras son rechazadas de los clubes, pero la ironía es que las canciones de los artistas de hip-hop que están sonando dentro son negros".

De la misma manera que los clubes que pinchan música negra no siempre permiten que las personas negras entren en ellos, "hay marcas de moda que emulan estilos negros sin contar con un solo modelo negro en sus lookbooks o pasarelas", dice Taylor sobre la industria de la moda coreana. "No me importa que la gente aprecie la cultura afroamericana. Pero cuando la gente quiere simplemente tomar o copiar aspectos de la misma sin reconocer a las personas que la crearon, eso me incomoda".

Ranzo señala que no es diferente de la subcultura 'b style', que se apoderó de Japón hace una década, lo que llevó a los devotos a trenzarse el pelo, vestirse de manera "urbana", llevar lentillas de colores para aclararse los ojos y oscurecer poco a poco su piel en salones de bronceado: una desviación de las normas tradicionales de belleza en Asia, donde se espera que las mujeres tengan la piel clara, parecida a la porcelana, el pelo largo y brillante y los ojos grandes y redondos.

“A la gente de todo el mundo, no solo de Asia, puede gustarle la forma en que caminamos, hablamos, actuamos, cantamos o bailamos. Pero cuando se trata de nuestras luchas, no quieren tener nada que ver con eso”, dice Jason.

Cuando el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, se postuló por primera vez para el cargo en 2012, prometió aprobar una ley integral contra la discriminación. Luego, en 2014, Chung Chin-Sung, profesor de sociología en la Universidad Nacional de Seúl, se convirtió en el primer miembro coreano del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU. Pero se han hecho pocos progresos.

En el Informe Mundial Human Rights Watch de 2019, en el que se revisan las prácticas de derechos humanos en más de 100 países, la organización no gubernamental dijo que Moon no había planteado cuestiones de derechos humanos en las últimas tres cumbres de 2018 y no ha hecho lo suficiente para defender los derechos de las mujeres, los refugiados y las personas LGBT en Corea del Sur.

La realidad es que todavía no existe una ley antidiscriminatoria en Corea. La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Corea es prácticamente impotente a la hora de hacer cumplir cualquier medida contra la discriminación. Para cualquier gobierno que realmente crea en la lucha contra el fanatismo, una ley integral contra la discriminación es clave.

"Hay un dicho coreano que dice: 'una piedra arrinconada se encuentra con el cincel del albañil', lo que básicamente significa que ser diferente está mal visto", dice Hyun-Min, que actualmente trabaja en desfiles y campañas en París y Nueva York, y planea dejar Corea del Sur en un futuro cercano, aunque dice que tiene más que ver con "desarrollar su carrera" como modelo y actor que con el racismo.

La moda, en muchos sentidos, prospera gracias a la polinización cruzada y al crecimiento de la cultura. Sin la libertad de abrazar la fantasía y la interpretación, las fronteras permanecen cerradas y los estereotipos permanecen. Pero en medio de la revolución cultural y creativa, debe haber una educación y una conciencia más amplias, ya que la apropiación cultural aún persiste de forma problemática. Para que surjan nuevas costumbres, los surcoreanos necesitarán profundizar más en la cultura negra y dejar de verla simplemente como un medio para "molar".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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