retratos de la intimidad y el desnudo masculinos, por david herráez

A sus 25 años, este estilista asentado en Madrid ha decidido deshacerse de las blusas y los mocasines para ponerse detrás del objetivo en un proyecto muy personal.

por Álvaro Piñero
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12 Julio 2017, 9:50am

Trabajar en una industria tan compleja como la de la moda a menudo te fuerza a adquirir cualidades que nunca pensaste que iban contigo. A veces es por obligación, pero en otros casos tus inquietudes se expanden y, a medida que vas ganando más y más experiencia, te planteas probar cosas que en el pasado no entraban en tus planes.

Este, en cierto modo, podría ser el caso de David Herráez: el joven estilista de Barcelona y colaborador de Luis Venegas (él fue el encargado del estilismo en The Rain In Spain Stays Mainly In The Plain) que, tras años trabajando para numerosas publicaciones de moda y dos viviendo en Madrid, se está ganando un puesto en la escena emergente de la moda española.

Ahora, David se embarca en un proyecto fotográfico personal donde en lugar de vestir a sus modelos, les retrata de la forma más vulnerable y sincera que se nos ocurre. Esta serie, que él considera que se podría entender como "un estudio anatómico", pone de manifiesto una percepción de la belleza masculina que a menudo no se representa lo suficiente, y en i-D hemos querido hablar con él para que nos cuente un poco más sobre su proyecto.

¿Le has puesto nombre a esta serie?
De momento no he pensado ningún nombre que englobe todas las imágenes, aunque tengo algo en mente. En mi archivo, las tengo divididas con los nombres de cada chico al que fotografío; en Instagram, que es donde publico lo que hago, suelo nombrarlas con títulos románticos vinculados a tiempos pasados, que es lo que más me gusta.

¿De dónde viene tu inquietud por la fotografía?
A los 10 años, lo que a mí realmente me empezó a apasionar fue la pintura. Durante años, recibí clases de arte en las que disfrutaba muchísimo. Luego me obsesioné con un librito de Christian Dior que mi padre y yo encontramos en una pequeña librería de Gracia, en Barcelona, y ese librito acabo marcando lo que sería mi futuro: la moda. 

Más allá de eso, me cuesta marcar un principio o un nombre, porque son muchas las personalidades que me han fascinado: Irving Penn, James Bidgood, Platt Lynes, Mark Shaw, Avedon, Bourdin… Creo que mi amor por la fotografía siempre estuvo ahí, pero lo descubrí de forma consciente cuando empecé a investigar a todos estos artistas. Al principio, nunca pensé que yo mismo me lanzaría a hacer fotos, pero ahora siento que la evolución de la moda a la foto es más natural de lo que parece desde fuera.

Has colaborado numerosas veces con Luis Venegas, que también trabaja como fotógrafo ocasionalmente. ¿Le has pedido algún consejo?
Trabajando con Luis uno aprende constantemente, observando y escuchando. No he pedido consejos a nadie, pero sí es verdad que observo mucho.

Llevas un tiempo trabajando como estilista, pero esta serie está compuesta principalmente por desnudos. ¿Por qué has decidido dejar a un lado la ropa en este caso?
Creo que últimamente he relacionado mucho la ropa con el trabajo, y me apetecía desconectar de eso. Cuando propongo estilismos, siempre hay directrices que se marcan desde muchas direcciones porque hay mucha gente a la que satisfacer. Ahora, con mis fotos, es un lujo no tener que preocuparme por eso y poder crear algo donde lo fundamental sea mi opinión. Pero tampoco puedo engañarme: la ropa me gusta, y he empezado a trabajar en algunas imágenes con más moda.

¿Con qué criterio escoges a tus modelos?
En mi caso es algo muy impulsivo, aunque a su vez hay cosas hacia las que tiendo. Me encanta fotografiar a bailarines, por ejemplo. Se mueven de una forma muy especial, casi flotan… Además, tienen cuerpos esculturales en un modo particularmente natural, músculos alargados y piernas fuertes. Para mis fotografías, que en muchos casos podrían ser estudios anatómicos, los bailarines son una opción perfecta. 

Sin embargo, también fotografío a otro tipo de chicos —modelos, por ejemplo—, aunque suelen ser más tímidos a la hora de dejarse llevar. No siempre funciona, y alguna vez me he equivocado eligiendo chicos. Supongo que, de algún modo, no conectamos tanto.

¿Cómo se desarolla el proceso desde que citas a uno de los modelos hasta que te dispones a disparar?
Siempre hago lo mismo: consulto muchísimas referencias, desde las esculturas clásicas hasta los cuadros de Bouguereau, para tener ideas de hacia dónde ir, pero admito que rara vez funciona. Al final acaban saliendo las fotos de una forma menos planificada, según me inspiren la situación y el chico.

Muchos de ellos aparecen en la cama. ¿Qué te atrae de ese espacio en concreto?
La cama es un lugar donde sucede mucho más que el sueño. Pasan muchas cosas con algo en común: la intimidad, más allá del sexo. En la cama lloramos cuando estamos tristes o pensamos y reflexionamos sobre nosotros mismos antes de acostarnos. Creo que estar en la cama les da a los modelos cierta sensación de comodidad, y eso hace que todo se desarrolle con más fluidez. Además, a nivel estético, me encanta utilizar las sábanas como marco para un cuerpo desnudo.

¿Qué significa para ti el concepto de masculinidad?
La verdad es que es algo a lo que no he dado muchas vueltas. Es verdad que suelo fotografiar cuerpos que se consideran muy varoniles, pero al final eso es lo que me llama la atención: el cuerpo.

¿Qué proyectos tienes en mente para el futuro?
No me planteo dejar el estilismo porque me sigue encantando trabajar en moda, pero es verdad que este proyecto personal es cada día más importante para mí. La fotografía se ha convertido en algo prioritario, y ahora estoy trabajando para seguir ampliando mi archivo y poder explorar más en profundidad la creación de imágenes.

@davidherraez

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Texto Álvaro Piñero
Fotografía David Herráez

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