los jóvenes ucranianos se rebelan a golpe de rave contra el conflicto

Exploramos la escena undergoundr de raves en Kiev de la mano del objetivo de Lesha Berezovskiy.

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jun. 1 2016, 11:15am

Cxema es un espacio brutal, duro e hipnótico. Su existencia comenzó mientras 1000 chavales vibraban al unísono al ritmo del contundente beat 4/4 del techno en un almacén abandonado a las afueras de Kiev, bailando como si el mundo a su alrededor se fuera a derrumbar. 

La revolución de 2014 paralizó la vida nocturna de Kiev. Mientras las protestas se convertían en disturbios y las fuerzas de seguridad del gobierno abrían fuego sobre los manifestantes, el país entró en crisis. El presidente fue derrocado y se proclamó un nuevo gobierno. Rusia invadió y anexó Crimea, milicias sectarias se alzaron por todo el país. Pero mientras Ucrania sufría, la juventud del país tomó las pistas de baile.

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Slava Lepsheev había perdido su trabajo debido a la crisis financiera desencadenada por la guerra, y estaba harto de no poder salir por la noche, así que comenzó Cxema, una rave de techno que programaba cada vez que su situación financiera se lo permitía. 

Llevó Cxema a cualquier recinto ilegal o semilegal donde pudiera instalar un equipo de sonido: parques de skate, almacenes, puentes o islas desiertas a las afueras de la ciudad. Cxema se convirtió rápidamente en algo más que una fiesta, para la juventud ucraniana se convirtió en una forma de permanecer unidos. Jóvenes de toda Ucrania viajaban hasta Kiev para ir a estas raves los fines de semana, algunos incluso cogían autobuses de 23 horas desde Crimea.

La pista de baile en Cxema es más que una pista de baile. Es un lugar que vibra por su alma, un lugar para sentirse completamente libre, un lugar donde olvidar las consecuencias que el caos político del país está dejando a una juventud con muy poco apoyo, escasas opciones y altos niveles de desempleo.

La cita se convirtió en una declaración de protesta, aunque de forma indirecta, en medio de la revolución en la que el país había metido a jóvenes, hombres y mujeres, que surgió bajo un deseo de normalidad, escape y abandono en un país donde el futuro se veía bastante crudo. 

El deseo de la juventud ucraniana por cambiar las cosas es palpable, y realmente inspirador. No es fácil organizar una rave o crear una marca de ropa, o hacer cualquier cosa creativa y que sea rentable en Ucrania, pero muchos han decidido lanzarse a la aventura, trabajando juntos para crear algo grande, como Cxema. Es una prueba fehaciente de que la crisis puede crear oportunidades si uno realmente lo desea.

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Texto Kate Villevoye
Fotografía Lesha Berezovskiy