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la moda transforma el porno en arte

Mientras que la lista de actos sexuales censurados en la pornografía va creciendo, nos centramos en estudiar otra forma de erotismo; el que podría estar entre las categorías de “porno” y “moda”.

por i-D Team y Felicity Kinsella
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04 Diciembre 2014, 3:00pm

Durante los últimos años han aparecido varias publicaciones que cuestionan el porno como había sido concebido anteriormente. Hablamos de revistas como Baron ("The Erotic Paperback Magazine"),Talc ("Una revista de diseño adulto para los tiempos modernos") y Tissue ("Un exquisito manual de arte y fotografía que juega con el fetichismo, la moda y la fotografía"), que están encontrando cada vez más a menudo su lugar en las librerías más conocidas del mundo. ¿Está cambiando la forma en la que percibimos el sexo y la pornografía? Parece que sí.

Una de las frases que últimamente se viene escuchando en nuestras oficinas es que "el sexo vende". No descubrimos la pólvora: la moda nunca ha temido sacarle partido al sexo (pensemos en las campañas de Calvin Klein o Tom Ford), pero últimamente, además, parece que el camino entre el sexo y el fetichismo está más entrelazado que nunca.

El Calendario Pirelli no usa glamurosas modelos, sino súper modelos. El desfile de Victoria's Secret se ha convertido en uno de los acontecimientos más importantes del año en la industria, robándole protagonismo al desfile que Chanel organizó el mismo día en Salzburgo y que contó con top models como Cara Delevingne, Lara Stone, Kendall Jenner o Binx.

A lo largo de la historia, algunos de nuestros más admirados fotógrafos han sigo objeto de elogios y críticas por igual. Pensemos en las imágenes en blanco y negro de Nobuyoshi Araki en las que visita prostíbulos tokiotas con sus amigos en los años 70, o en las bellas y eróticas fotografías de Helmut Newton para Vogue o Playboy.

Fotografía Harley Weir, Baron Magazine número 3

Recientemente esta sutil relación ha evolucionado, y donde antes había imágenes "provocativas", ahora hay directamente porno. La revista Baron sólo tiene dos años de vida, pero ya con su tercer número se ha convertido probablemente en la revista de su campo de la que más gente habla. Tyrone Lebon y Harley Weir, dos de los fotógrafos con más talento de la fotografía de moda actual, tienen un elemento de erotismo en sus trabajos y ambos han sido protagonistas de Baron. Tyrone, de hecho, fotografió su segundo número al completo, y lo ha hecho "cuestionando la evolución de la sexualidad en el contexto de la sociedad actual, que no deja de compartir imágenes constantemente".

Si los fotógrafos son los mismos y el enfoque es igualmente artístico, ¿sería socialmente reprochable ojear una de estas revistas en la oficina?

"Tal y como ocurre con la eyaculación, la diferencia entre porno y arte está en el ojo del que mira". La frase es de Robert Henry Rubin, editor de la revista de culto NIGHT y co-editor invitado del tercer número de Baron. Parece lógico que la denominación de porno o no depende de cómo lo mire el lector; lo mismo que ocurriría con un vídeo de RedTube o, incluso, con una revista de moda. Lo cierto es que la calidad de Baron nos hace pensar que la revista es interpretada a la vez como arte y como porno. Todo depende, de nuevo, de quién y cómo la esté mirando.

Wet Magazine, Mar/Apr 1980

Luego surge la pregunta de si hay ciertas partes del cuerpo que sí o sí tienen que estar asociadas con el sexo. En una entrevista con Talc, Leonard Koren, creador de WET (una revista que surgió como reacción a la híper sexualizada Los Ángeles de los 70), afirma: "WET era una intersección entre el diseño y un desnudo no pornográfico. No era una revista hecha para ponerte cachondo, pero, ¿serías capaz de darte un buen baño sin quitarte toda la ropa?".

"Tal y como escribe Roland Barthes en Camera Lucida, la pornografía sólo va de una cosa, y esa cosa es el sexo. Estoy totalmente de acuerdo", dice Matthe Holroyd, director creativo de Baron. "El tipo de trabajos que he visto y en los que se reinterpreta la pornografía (como ocurre en Baron), el tema principal no es solo el sexo, sino que muy a menudo es sobre la sexualidad y sobre los desnudos en sí mismos, algo mucho más estudiado que cuando se trata de simple sexo".

Aunque vivimos en una sociedad en la cosificación de la mujer es constante, parece que sí es posible encontrar una revista porno que no sea socialmente reprobable y, sobre todo, que no proteja su violencia. Baron, BUTT, Tissue, TALC, Adult Magazine, The Anonymous Sex Journal y muchas otras están haciendo que creamos cada vez más en una sociedad utópica de mente abierta en la que el cuerpo humano es celebrado, y donde existe un deseo sincero de profundizar en la idea de que la sexualidad es salud, sin idealizaciones que valgan. Tinder, Grindr y Blender han normalizado el sexo, y la moda ha hecho que el erotismo forme parte de nuestra vida cotidiana, así que por qué no celebrarlo de forma visible y sin llevar puesto el disfraz de incógnito.

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Texto Felicity Kinsella
Imágenes cortesía de Baron Magazine, TALC y Wet Magazines.

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