así es cómo la generación z va a cambiar el mundo

La Generación Z nació en la era post Internet y está adaptada digitalmente para ser rápida y móvil. Si la Generación Y fue definida con una actitud de “yo, yo, yo” –piensa en los palos de 'selfie' y en Lena Dunham– a la Generación Z le importa lo que...

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25 marzo 2015, 11:35am

Cuando tratamos temas sociales y de política, los activistas coinciden: Internet nos ha ayudado a hacer de este mundo un lugar mejor. Internet son los oídos y los ojos; nos proporciona el conocimiento y las herramientas para implementar el cambio. De acuerdo con Tamzin Omond, un joven y experimentado activista ambiental y candidato de los Verdes en Inglaterra, el cambio sucede cuando contamos historias que "nos provocan e inspiran. El hecho de que estas historias sean contadas desde el otro lado del mundo es lo más emocionante de todo". 

En otras palabras, estamos más en sintonía que nunca con lo que está sucediendo en el mundo porque tenemos más acceso a él. 40% del planeta está conectado a Internet y pronto habrá más smartphones que personas en el planeta. 

"A veces se habla de Internet como si fuera una especia de agujero negro", afimar Rowan Davis, una activista transgénero de 19 años. Pero inmediatamente defiende sus cualidades: "Internet ha transformado la manera en la que entiendo el mundo. Nos da las herramientas para pensar sobre por qué existen ambientes socioculturales opresores". Ya no podemos seguir en negación sobre la desigualdad social o los disturbios políticos porque vivimos en la era de la información y, lo queramos o no, las noticias están por todas partes.

Cuando las manifestaciones en Ucrania comenzaron en noviembre de 2013, Facebook y Twitter se convirtieron en el lugar en que los acontecimientos sucedían para que el resto del mundo los viera, y en la plataforma elegida por los activistas ucranianos para compartir información, retransmitir el desarrollo de las manifestaciones e intercambiar ayuda legal y médica. 

En los primeros ocho días de su creación, la página de Facebook de Euromaidan acumuló 80,000 likes. De manera similar, durante las protestas en Turquía en Gezi Park ese mismo año, los ciudadanos turcos reaccionaron a la pobre cobertura de los eventos por los medios tradicionales a través del uso de las redes sociales, donde publicaron directamente desde el lugar de los hechos. En este sentido, el hashtag está reemplazando a los viejos medios como una manera democrática de lograr visibilidad, de llamar la atención de la gente y de invitarlos a participar como sujetos activos de la situación.

Para las generaciones Y y Z, Internet puede ayudar a formar una consciencia colectiva, y existen sitios y campañas dedicadas a capitalizar el momentum que estas protestas puedan tomar. Las plataformas para recaudar fondos como Change.org y Justgive.org nos facilitan donar, firmar peticiones, ejercer presión para un cambio y hacer donaciones en Internet. 

En 2014, #nomakeupselfie reunió más de 8 millones de libras esterlinas para crear conciencia sobre el cáncer y, hasta ahora, el #icebucketchallenge ha conseguido más 100 millones de dólares para la ALS Association. El problema es que muchos de estas webs se quedan con un trozo del pastel arte, y un montón de gente que participa en estas campañas virales al final olvidan la parte más importante: la donación de fondos.

A estas prácticas de concienciación online se les llama clicktivism, y en muchas ocasiones han sido criticadas por su sesgo mercadotécnico, el poco esfuerzo que requieren y, sobre todo, por su énfasis en los resultados cualitativos. Pero también tiene sus ventajas: "El activismo de la vida real es increíblemente importante," dice Lisa Clarke de No More Page 3, "pero puede ser de difícil acceso para quienes lo apoyan por muchas razones -geografía, tiempo, capacidades, inclusive falta de confianza-". Para la campaña de No More Page 3, el activismo online era una manera integral de luchar por el cambio: "En el tiempo que necesitas para hacer la comida puedes enviar un tuit a un patrocinador y ser parte de la acción que pide un cambio inmediato de la política nacional".

Bryony Beynon es el co-editor de Hollaback, una organización especializada en romper el silencio y el estigma sobre el acoso callejero y poner fin a la idea de que los piropos son algo que tenemos que "aguantar". Ella admite que "compartir historias es para lo que están hechas las redes sociales", pero también reconoce que "no hay sustituto verdadero a salir a la calle y conocer a otros activistas". Su consejo para los jóvenes activistas es salir y compartir estrategias y acciones: "Asegúrate que tienes conversaciones trascendentes en el mundo real y no solo en Twitter".

Rowan Davis estaba frente al ordenador cuando vio la nota de suicidio de Leelah Alcorn de 17 años, que terminó con su vida porque su familia no quiso apoyar su transición. Rowan creó una página de Facebook para organizar vigilias mundiales para Leelah. El siguiente fin de semana, más de 100 personas se reunieron en Londres para asistir al evento y compartir su indignación contra "la industria psiquiátrica y su rechazo a la transexualidad".

Es fácil criticar Internet, pero "sin él no hubiéramos podido conocer la historia de Leelah," dice Rowan . "Sus padres la hubieran sepultado bajo un nombre que no quería, hubiera sido malinterpretada por su identidad género en la prensa local y su historia se hubiera perdido como muchas otras. A través de sitios que forjan comunidades -como Tumblr y Twitter-, accedió a una plataforma en la que podía ser escuchada. Internet es muy importante por eso, porque puede coger grupos marginados y darles poder. Sin Internet tampoco podíamos haber conocido la historia de las siete mujeres trans negras que fueron asesinadas en los Estados Unidos desde el comienzo del año, o incluso sobre el fenómeno Occupy Wall Street."

Hemos hablado con varios activistas y, si en algo están de acuerdo, es en que no podemos permitir que Internet sea una salida fácil. En lugar de eso, debemos usarlo para apoyar nuestros deseos de cambio: "Internet es una excelente herramienta", coincide Tamsin Omond, "una manera de comunicarnos, de concienciar al otro y de incitar a la acción en la calle".

Sin embargo, una de las partes negativas de Internet es el exceso de información a la que estamos expuestos, lo que hace que muchas veces sea casi imposible acceder a lo que realmente te interesa. Ante este problema, está surgiendo gente que quiere cambiar esta dinámica, como el grupo de punk londinense Skinny Girl Diet: "Internet se usa de manera equivocada", dice Delilah Holliday, guitarrista y vocalista, "muchas veces la gente que tiene influencia en las redes la usa para razones superficiales en lugar de para decir 'necesitamos hacer un cambio'. 

Los vídeos sobre vloggers que se han ido de compras obtienen más vistas que las marchas políticas. O cosas como #TheDress. ¡Hay gente que está muriendo en el mundo y mientras tanto el color de un vestido llega a ocupar los titulares!", dice Ursula Holliday. Para ella, el medio no debería importar si lo que dices es útil: "Asiste a manifestaciones, crea un grupo con letras políticas, haz arte... Resumiendo: sé activo en tus opiniones y trata de expresarlas en el formato que puedas". Ahora, hacia el final de su adolescencia, las chicas van a protestas estudiantiles en Londres y han recaudados fondos para distintas causas, desde apoyar a Pussy Riot hasta tratar de mantener las ayudas sociales.

Desde el cambio climático, la política y la desigualdad social hasta el futuro de nuestro planeta, a la Generación Z no le faltan temas sobre los que reflexionar. Problemas que las redes sociales y los medios tradicionales nos hacen ver. A veces puede parecer un ambiente deprimente, pero el activismo se trata tanto de optimismo como de lanzarse a la acción. "Haz lo que tengas hacer para sentirte vivo", dice Tamsin. "No tienes por qué convertirte en una caricatura. Cuando descubras lo que es -lo que más te importa- compártelo con el resto. Haz que les importe a ellos también. No tengas miedo: solo tienes que ser honesto".

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Texto Amelia Abraham