hablamos de pelucas con el artista que diseña las de bad gyal

"El lenguaje del cabello es infinito", asegura el maquillador y peluquero Fer Martínez.

por Raquel Zas
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13 Junio 2019, 9:14am

Todos tenemos claro la importancia del pelo en nuestra imagen personal y de todo lo que este puede decir sobre nosotros. Pero lo que a veces se nos escapa es que hay muchas posibilidades más allá del pelo natural. Estoy hablando, por supuesto, de una buena peluca. Puede que la mayor parte de la gente solo entienda este accesorio como parte de un disfraz, como elemento de transformismo o como pura necesidad. Pero las pelucas vienen para quedarse, y se van a convertir en un complemento más. Y si no que se lo digan a Bad Gyal, estrella indiscutible de esta tendencia en nuestro país, que siempre nos sorprende en sus videoclips y en sus conciertos con eternas melenas de colores más largas que un día sin reguetón. Por eso, hemos querido hablar con el artista que se esconde detrás de ellas, Fer Martínez, para que nos descubre el vibrante y extravagante mundo de la confección de pelucas.

¿Cómo empezó tu interés por el mundo de las pelucas?
Mi madre tiene una peluquería, y siempre sentí verdadera fascinación por su trabajo y por el mundo del arte y la belleza en general. De pequeño, pasaba allí muchas tardes con ella y veía cómo era el proceso de los recogidos, tintes, maquillajes... Supongo que eso fue el comienzo de todo.

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¿Cómo trabajas exactamente con las pelucas? ¿Las customizas o las confeccionas tú mismo?
Las hago de ambas formas. Unas veces uno el frontal con tiras de extensiones; otras, sin embargo, las construyo pelo a pelo. En la mayoría de casos, las compro hechas —ya que es más asequible—. Las customizo dándoles forma en la línea del nacimiento del pelo, añadiendo o quitando densidad, y dándoles una nueva vida con el color.

Te has convertido en el artífice de pelucas para figuras de la música como Bad Gyal, Jedet, Ms Nina o Lola Indigo. ¿Cómo te has introducido en este mundo?
Cuando llegué a Madrid para formarme como maquillador, encontré una escuela que incluía maquillaje y posticería, y me llamó mucho la atención. Ahí comencé a hacer a mano mis primeras pelucas, que usaba en sesiones de fotos y en trabajos personales.

Un día, tenía un bolo en Alicante para maquillar a Bad Gyal, y se me ocurrió llevarle como propuesta una peluca rosa pastel que justo acababa de hacer. A ella le encantó y se la puse. Cuando salimos de la habitación del hotel, todo el mundo pensaba que le había teñido el pelo. Desde ese momento, la gente comenzó a interesarse por mis pelucas y a mí me dio la suficiente motivación y confianza para seguir adelante con ello.

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Tu relación profesional con ella parece larga y fructífera. ¿Cómo os conocisteis? ¿Cómo se desarrolla vuestro trabajo en conjunto?
Después de varias veces en las que coincidimos en diferentes shootings trabajando juntos, ella quiso volver a contar conmigo para la portada de una revista. Desde entonces, cada vez hemos tenido más relación. Sin mencionar la pasión que compartimos por las pelucas.

En cuanto a nuestro trabajo, aunque todo lo desarrollamos en equipo y hablamos largo y tendido con cada proyecto, Alba tiene las ideas muy claras y sabe perfectamente lo que quiere. Normalmente, decidimos qué pelo o qué maquillaje haremos en función del estilismo, pero otras veces sucede al contrario: ella tiene una idea para una nueva peluca, y el resto va surgiendo cuando tengo la peluca lista.

Imagino que confeccionar o customizar una peluca es un auténtico proceso artístico. ¿Cómo escoges qué tipo de modelo, color o peinado debe llevar una persona determinada?
Customizar o hacer una peluca es un trabajo muy elaborado porque no es como trabajar con el pelo de una persona. Sobre todo cuando se trata del color. Debes seguir un procedimiento totalmente distinto al que aprendemos cuando teñimos el cabello directamente de una cabeza humana.

En cuanto al asesoramiento, me centro en guiar a los clientes intentando que [la peluca] se ajuste lo máximo posible a sus necesidades y sientan que la inversión realmente ha merecido la pena. La mayoría vienen con una idea más o menos clara; saben qué resultado quieren conseguir, pero yo me encargo no solo de quede un trabajo bonito y bien elaborado, sino también de que sepan sacarle el máximo partido en función del uso que quieran darle. Hay clientes que vienen buscando una peluca simplemente para eventos puntuales, y hay quienes quieren llevarla todos los días.

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¿Qué tiene que tener una buena peluca?
Lo más importante es la calidad del pelo y el "lace", que es la parte más visible y con más protagonismo de una peluca. También, dependiendo del look que estés buscando, es muy importante la densidad. Por ejemplo, si quieres una peluca que aparente ser tu pelo, siempre es mejor usar una de media-baja densidad. Esto es algo a lo que la gente no suele prestar atención, ya que piensa que una peluca es mejor cuanto más pelo tiene.

¿Cuál es el verdadero poder que encierra una buena melena? ¿Dice más de nosotros de lo que pensamos?
Yo creo que un pelo bonito con el que te sientas identificado te da, entre otras cosas, mucha seguridad y confianza. El lenguaje del cabello es infinito. Aunque no nos demos cuenta, percibimos muchas cosas simplemente con ver el color del pelo de otra persona o su peinado. Nuestras emociones y estados de ánimo también las reflejamos al peinarnos o cortarnos el pelo de una determinada manera. Seguro que todos hemos utilizado alguna vez un cambio drástico en el pelo para expresar un momento importante en nuestras vidas.

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¿Qué artistas o referentes te inspiran?
Como artistas del cabello, mis favoritos son Alonzo Arnold, Tokyo Stylez y Chris Appleton.
Pero referencias me salen de todas partes, sobre todo de desfiles de moda y celebrities de las décadas de los 80, 90 y 2000. Van desde Donatella Versace o Lil' Kim hasta Anna Nicole Smith.

¿Estamos ante la edad dorada de las pelucas? ¿Crees que se acabarán convirtiendo en un complemento instaurado más allá de artistas y figuras de la música?
Sin duda, esta es la época por excelencia de las pelucas. Llevamos varios años intentando que así sea, aunque aquí en España nos está costado un poco más, como siempre. Sigue habiendo muchos prejuicios, y la gente no concibe que puedas llevar una peluca simplemente porque te apetece cambiar de color o aspecto durante un tiempo sin tener que dañar el cabello o sin necesidad de recurrir, por ejemplo, a extensiones. Para mí, ahora mismo, las pelucas son la mejor solución.

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