Imagen vía James Merry

5 diseñadores que están consiguiendo que alucines con el bordado

Es hora de que aprendas a coser.

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ago. 23 2018, 7:31am

Imagen vía James Merry

Puedes no creértelo demasiado, pero el bordado del que tanto os reíais de pequeños cuando vuestras madres decoraban los manteles de casa se ha convertido en una práctica que mola bastante. Y ya hace mucho tiempo de esto. En los últimos años, este arte denigrado y calificado durante toda la vida como "cosas de mujeres" ha experimentado un resurgimiento en el arte de protesta feminista, y ahora también en la industria de la moda. S.A.R.K, The Stitch Gawd... Una gran cantidad de jóvenes diseñadores están reinventando la concepción de la tela bordada y le están dando un toque decididamente moderno. A continuación, presentamos algunos ejemplos.

1. S.a.r.k
Fundada en enero de este año por la estilista Lauren Grant, el nuevo sello S.a.r.k rinde homenaje a la clásica camisa blanca al tiempo que actualiza básico de armario con bordados subversivos y detalles irreverentes. Inspiradas en un collage de memorias propias de Lauren, las camisas de S.a.r.k. están adornadas con encendedores bic bordados, pastillas de prozac y tartas de bakewell.

Lejos del bordado de su abuela, estas camisas confeccionadas en Londres con botones de metal creados a medida en Birmingham, pueden llevarte de vuelta a la adolescencia. Hechas para un mundo de malos hábitos, fans de Guy Bourdain y tiendas de zapatos underground.

Su primera colección se inspiró en la película El valle de las muñecas; una celebración de la femineidad siniestra en los suburbios. "La formalidad, el legado y la forma en que la camisa blanca funciona como un lienzo en blanco de alguna manera encapsula la sastrería fina y la falta de esfuerzo al mismo tiempo", explica Lauren.

2. James Merry
Puede que conozcas a James Merry por su increíble trabajo con las máscaras y complementos que le ha hecho a Björk, pero su obra al margen de esta colaboración es igual de interesante. Original de Gloucestershire, pero ahora afincado en una pequeña cabaña a 15 minutos de Reikiavik, James es un bordador autodidacta. Su trabajo es el punto medio perfecto entre los adictos a la moda de lujo y el 'wellness chic': sus creaciones adornan ropa deportiva vintage con dientes de león de punto de cruz, helechos, setas y colibríes.

"Me encanta el ritmo, el enfoque y el control del bordado a mano. Te ralentiza. Te acerca a un punto de enfoque realmente preciso, que puede ser muy terapéutico si tienes una vida bastante estresante. Además, es una afición muy práctica: puedo colocar todo lo que necesito en mi mochila y trabajar mientras estoy volando o viendo la televisión. Y luego me encanta el uso del producto final: no están pegados a un marco de una pared, puedes usarlos, doblarlos y ponerlos en la lavadora cuando se ensucien. Me encanta ese aspecto".

3. Emma McKee (Stitch Gawd)
También conocida como Stitch Gawd, Emma McKee no es la típica artista de bordado. Su trabajo casi pixelado ha sido llevado por rostros como Kweku Collins, DRAM y King Louie, surgiendo así como la preeminente, y única, artista del punto de cruz en la comunidad de rap de Chicago, lo que le valió su apodo: Stitch Gawd.

Después de aprender a bordar cuando era niña, gracias a su madre, cantante de ópera, Emma logró encontrar una manera de actualizar la artesanía tradicional. Así fue como en 2014 confeccionó su primera pieza, una adaptación de la obra de Will Prince para la canción de Chance the Rapper "Hey Ma". Desde entonces, su trabajo se ha convertido en una celebración de sus músicos y artistas favoritos.

Emma nunca vende su trabajo, sino que emplea un sistema de trueque exclusivo y elige crear solo piezas para artistas y creativos cuyo trabajo admire. A cambio, ella ha aceptado las características de la canción, ritmos y obras de arte visual de sus "clientes", que pretende convertir en la Stitch Tape, un proyecto musical único que celebra el talento de rap de Chicago.

4. Amelia Skarpellis
Cuando piensas en el arte del bordado, "punk" no es exactamente la primera palabra que viene a la mente para describirlo. Eso es algo que la graduada de LCF Amelia Skarpellis está cambiando. Su colección de fin de carrera está repleta de querubines punk bordados junto a armas de fuego y coloridos motivos de la Virgen María. Trabajando en equipo con su compañero Alexander Anderson, la colección se remonta a la década de 1980, pero resulta completamente moderna y parece encarnar "una nueva generación del punk".

"La colección celebra y promueve el cambio social positivo mediante la creación de una nueva generación sin género dentro de la moda", explicaba Amelia a Dezeen a principios de este año. "La importancia de la textura, el color y la ilustración está en el corazón de la colección junto con el uso de formas modernas de bordado en combinación con las formas tradicionales para crear prendas de denim originales y vibrantes".

5. Tala Barbotin Khalidy
Para la graduada en Parsons Tala Barbotin Khalidy, el bordado es más que artesanía y decoración; es una forma de terapia. Primero comenzó a experimentar con el punto de cruz tras perder a su abuela por un cáncer en 2016, y lo encontró terapéutico y casi meditativo. Esta conexión de curación al bordado es algo que la diseñadora canaliza en su colección, Sira, que describe como una biografía de lo que está haciendo con el bordado como terapia.

Sus diseños unisex y reciclados se transforman con su intrincado diseño bordado, inspirado en su ascendencia libanesa. Su trabajo está profundamente ligado a sus orígenes, y a su identidad de Medio Oriente. "Hay muchos bordados en estas culturas", le dijo a i-D en enero. "Así que me metí en eso desde una edad temprana. Las diferentes aldeas tienen sus propios motivos que bordan en su ropa, por lo que puedes saber de dónde es una persona de acuerdo con lo que llevan puesto. Es como una etiqueta, como 'Soy de aquí'. Hay mucho orgullo alrededor de eso".

Pero más que solo una diseñadora, Tala también organiza talleres de bordado en Nueva York en colaboración con Womankind, un refugio residencial para víctimas de trata de personas, violencia sexual y abuso doméstico. "Dándole a las mujeres ese espacio les ayudó a expresarse de una manera que tal vez la terapia tradicional no permitiría", dice Tala. "Hablamos mucho sobre el futuro, en realidad. Al principio fue tan difícil para ellos pensar en términos del futuro, incluso pensar en el mañana fue algo difícil. Pero pensar en un punto que vas a hacer para la próxima semana les ayudó a pensar en lo que podrían hacer en la vida. Uno de ellos dijo que quería dedicarse a la industria textil".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.