Campañas de Hedi Slimane para Saint Laurent

¿pueden los pantalones pitillo volver a ser subversivos?

Con el auge del 'streetwear', el 'skinny jean' ha caído en desgracia. ¿Volverá a ser cosa de 'outsiders'?

|
jul. 17 2018, 8:02am

Campañas de Hedi Slimane para Saint Laurent

Los vaqueros ajustados, a pesar de su ubicuidad, son un fenómeno relativamente reciente. Su aparición viene de la mano de la subcultura de los punk rockeros de los años 70 como The Ramones, y de los radicales de la moda pop como David Bowie. La resurrección de los pitillos comenzó en los 2000, pero solo los más "alternativos" se atrevían a llevarlos. A principios de los años 2000, surgieron vaqueros negros muy ajustados; más apretados, más oscuros y más jóvenes. La popularidad de este estilo tuvo mucho que ver con el surgimiento del indie, el emo y la incorporación de subculturas "alternativas" en la música, la moda y los medios.

Como se ha observado, la cultura emo fue una de las últimas subculturas "verdaderas". Ser emo significaba adherirse a un cierto tipo de estilo de vida, y al ser una de las primeras culturas juveniles que vivieron su máximo apogeo online, su alcance era ilimitado. Desde una definición muy básica, ser un emo británico giraba en torno a los boletines de Myspace, congregarse fuera del McDonalds en las densas zonas comerciales de los suburbios y revolcarse en unos vaqueros 'skinny' agujereados.

Junto con las camisetas ajustadas y los cinturones con tachuelas, los pantalones ultra-ajustados eran el uniforme para una juventud muy sensible. Era un estilo liderado por personas como Pete Wentz de Fall Out Boy y Brendon Urie de Panic at the disco! Junto con el delineador de ojos y el pelo largo, su estética era un desafío hacia la conformidad de género, y aunque no fue explícito, hubo una subversión queer codificada en esta filosofía de 'rockstars' anti-rockstars.

En ese momento, el vaquero negro apretado te definía como alguien que abrazaba un sentido de identidad que era diferente a la norma. Antes de A Fever You Caner Sweat Out, los vaqueros pitillo se estaban abriendo camino en la industria de la moda a través de Hedi Slimane.

El diseñador se inclinó por la iconografía del rock 'n' roll y su mitología moderna durante su etapa como director creativo para Dior Homme. La nueva silueta andrógina de Slimane, de gran éxito, traspasó la ideología de la sociedad sobre cómo podría ser un hombre y, por extensión, cómo podría comportarse un hombre.

Si la visión de emo del vaquero pitillo era un poco antideportiva y llena de angustia suburbana, el eje Slimane-Indie tenía que ver con ser tan genial como fuera posible. Era cosmopolita, existencial e increíble. Era Kate Moss, Pete Doherty, These New Puritans y The Horrors. Fue en esta ola cuando el 'skinny jean' se convirtió en algo guay.

En 2002, Slimane fue galardonado con el premio internacional (el primero para un diseñador de ropa masculina) otorgado por el CFDA. Fue presentado por Bowie, quien aplaudió la aptitud del diseñador para ofrecernos una "androginia ardiente" y un "encanto sexual", que anteriormente "siempre habían sido características exclusivas de las colecciones femeninas".

Simbólicamente, fue bastante acertado. El estilo andrógino de Bowie se tomaba por fin como una nueva frontera para la moda masculina. Hablando con Yahoo! Style en 2015, Slimane reflexionó sobre las conexiones entre la forma del cuerpo, la masculinidad y la moda: "Yo era precisamente como cualquiera de estos tipos que fotografío, o que desfilan por mis pasarelas... Mucha gente en el instituto o incluso dentro de mi familia hacían que me sintiese medio hombre porque era delgado y no atlético. Me sentí intimidado por un tiempo, me sentí incómodo conmigo mismo, insinuaban que flaco era sinónimo de 'raro'... Pero luego miré a mis ídolos musicales, y fue una experiencia totalmente reconfortante. Quería parecerme a ellos y no esconderme en ropa holgada para evitar comentarios negativos".

En 2005, el programa Big Brother se encontraba en un punto crítico de la cultura pop. Su programa en la contra, Big Brother's Big Mouth, lo presentaba el entonces extravagante Russell Brand. Su imagen de rockstar —con el pelo peinado hacia atrás, profundos cuellos en V y sus vaqueros desgastados— y su consiguiente éxito en los medios británicos demostraron un punto de inflexión para la aceptación de esta estética.

A diferencia de los cantautores de emo (Brendon Urie, que hace poco se declaró como pansexual en una entrevista concedida a PAPER), Brand era ferozmente hetero. The Sun lo aclamó como "Shagger of the Year" tres años seguidos. Las conexiones entre los vaqueros ajustados y la silueta extravertida y extraña de Slimane habían desaparecido (más o menos).

Los minoristas comenzaron a almacenar innumerables tipos de vaqueros pitillo para hombres. La silueta de Slimane se había liberado de prejuicios. Ahora era un símbolo de ser genial, famoso y posiblemente lo suficientemente rico como para comprar en Saint Laurent.

Después de que Hedi dejase Saint Laurent, su influencia, obviamente, fue a menos. En la semana de la moda masculina de París del mes pasado, la primera propuesta de Kim Jones para Dior Homme incluía sastrería holgada y recta con hebillas, y la visión de Virgil Abloh para Louis Vuitton contenía cortes y diseños orientados a la moda urbana.

Vale la pena señalar que, donde sea que Hedi vaya, genera mucho dinero. La gente realmente quiere sus diseños. En Saint Laurent, duplicó con creces los ingresos por ventas anuales de 300 a 670 millones de euros.

Hedi Slimane para Saint Laurent

Muchas firmas han optado por subtemas como la protección y la resiliencia para sus colecciones primavera/verano '19. Si el fin de los prejuicios hacia los flacos en los primeros años de la década denotaron una celebración de diversidad social y vulnerabilidad emocional, los códigos de estilo de 2018 (ropa técnica, arneses en el pecho, hebillas de uso general) se satisfacen con el deseo de proteger y defender. Los jeans ajustados no encajan particularmente en esta nueva narrativa de la moda, pero si alguien puede volver a ser de nuevo un flaco subversivo, ese será Hedi, cuando regrese a la moda por tercera vez con su debut en Céline el próximo septiembre. Será interesante ver si adaptará su estilo al nuevo lujo de 2018, o si seguirá defendiendo su pasión por las prendas ajustadas.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.