no he fallado a la hora de 'pasar' por mujer, quiero parecer transexual

La moda y la cultura pop solo abarcan a las personas transgénero que no se ven como tal. El verdadero 'punto de inflexión' vendrá cuando abracemos la belleza queer fuera del la opción binaria, dice el autor Juno Roche.

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jun. 6 2018, 9:54am

En 2014, la revista Time colocó a la actriz y activista Laverne Cox en portada, y declaró el momento como un "punto de inflexión para el colectivo transgénero". Un punto en el que las personas trans podrían, y lo harían, salir de las sombras y reclamar su lugar legítimo y auténtico dentro de la sociedad en general. Y llego el momento de la aceptación, pues ahora podemos ver personajes trans en las portadas de las revistas, en los programas de televisión mañaneros y en general en todo el espectro de medios. Pero toda esta visibilidad tiene un inconveniente: para ser aceptado, debes 'pasar' por una mujer.

"Casi todos nuestros roles ahora visibles se han vuelto visibles no por su carácter trans, sino por la eliminación de su trascendencia a través de la normatividad".

Después de mi cirugía, mi médico me aconsejó que, para cubrir las cicatrices que corrían a ambos lados de mi neo-vagina, podría crecer un exuberante vello púbico. Esto encubriría, de cerca y de manera personal, el hecho de que mi vagina era en realidad un espacio trans, creado reciclando mi polla y mis testículos. El arbusto de los años setenta tenía la intención de ocultar mi carácter transitorio y hacerme más deseable. Creo que el doctor tenía buenas intenciones, pues su tarea era hacer que fuéramos personas transgénero lo más "reales" posible, lo más parecidas posible a la gente cis.

Su consejo me entristeció, ya que mis cicatrices delinearon mi viaje y mi coraje para aceptar y hacer los cambios necesarios. Mis cicatrices eran mi valentía, y mi identidad extraña y temblorosa yacía en los verdugones superficiales que dejaban los puntos de sutura. Sentí que tenía un dilema: ¿llevo con orgullo mi naturaleza trans o intento parecerme lo máximo posible a una persona cis?

"La moda está teniendo un momento de fluidez de género, pero no necesariamente transgénero" - Hari Nef

Hubo muchas voces a mi alrededor, personales y sociales, que me dijeron que la seguridad y el éxito radicaban en "pasar desapercibida y mezclarse": que cuanto más me parecía a ellos, más fácil sería mi vida. Ser visiblemente trans significaría arriesgarme a ser rechazada y a perder la estabilidad económica y la intimidad, por lo que ocultar mis diferencias me ayudaría a tener una vida normal. Nuestro "punto de inflexión" (bastante) reciente no hizo nada para desafiar esa noción, ocultando el increíble trabajo realizado por las personas a menudo representadas como totalmente heterosexuales y cis-normativas.

Laverne Cox, Janet Mock y otros personajes estadounidenses, y un pequeño número de grandes modelos como Hari Nef y Andreja Pejic, ayudaron a romper una barrera anunciando una nueva era de aceptación -y no solo de celebración-. Las famosas trans parecen ser ahora el centro de atención de portadas de revistas, no solo son aceptadas sino que tienen carreras construidas a partir de deseos y aspiraciones. Pero si alguna barrera se rompió, ciertamente no fue la del sexismo o la misoginia. La comunidad trans todavía está sujeta a estándares rigurosos de tener que ser más real que la realidad para ser digna de ser integrada en la sociedad.

"La inclusión de un único modelo trans dentro de una campaña los enrarece y crea un estándar imposible de belleza normativa para que el resto de la comunidad transgénero intente alcanzarlo".

Como la brillante Laverne Cox dijo después del lanzamiento de su portada en la revista Time, "En ciertos aspectos, puedo amoldarme a ciertos estándares de belleza cisnormativos. Ahora, hay muchas personas trans que debido a la genética y/o la falta de acceso a materiales, nunca podrán incorporar estos estándares. Y lo que es todavía más importante, muchas personas trans simplemente no quieren adaptarse a ellos, así que deberíamos ser respetados por cómo queremos ser".

Solo tienes que examinar el lenguaje utilizado en torno a Caitlyn Jenner en ese momento (y aún ahora), y su aparente lucha por encajar en un molde de género femenino muy débil: sus cicatrices, sus sombras pasadas de la masculinidad aún son demasiado evidentes. Su política a menudo no la ayudaba, pero la dejaron de lado cuando se arrojó casualmente a los perros de la "comedia". Su valor absoluto al revelar su verdad fue brutalmente ignorado cuando el tamaño de sus manos fue examinado de una forma tan explícita como malintencionada. Demasiadas mujeres trans que conozco, y también hombres trans, son juzgados por pequeños detalles que no pueden cambiar. Ninguna cirugía de feminización facial o vaginoplastia cambiará el tamaño de tus manos.

Las personas trans se han adaptado a los cánones de modelos de pasarela, cuya belleza anula cualquier sensación de autenticidad trans. Históricamente, casi todos nuestros modelos de roles ahora visibles se han vuelto visibles no a través de su trascendencia sino a través de la eliminación de su carácter trans a través de la normatividad. Su deseo por ser como dicta la norma tiene sentido a muchos niveles: uno, todos queremos encajar en la sociedad, en algún lugar, de alguna manera; dos, históricamente, la comunidad trans ha sido tan brutalizada que adaptarse significaba -y todavía significa- seguridad para muchos; tres, no todas las personas trans son iguales, incluso en estos tiempos un poco más aperturistas. Algunas personas trans quieren describirse a sí mismas como mujeres, hombres, hombres trans, mujeres trans, pero hay algunas, un número creciente, que solo quieren describirse a sí mismos como trans. Al situarse a sí mismos en medio de su carácter transitorio, se unen contra el modelo cis-normativo con el que a menudo se nos juzga.

"Nunca sentí que me movía de un género a otro. Nunca me sentí hombre y nunca me sentiré mujer".

Hari Nef es una modelo que ha utilizado su popularidad para hablar en contra de este uso injusto de las identidades transgénero para convertirse en mercancía sin ningún sentido ni respeto ni comprensión hacia la comunidad transgénero. "La moda está teniendo un momento de fluidez de género, pero no necesariamente trans", dijo Hari en 2015. "Los diseñadores están presentando la masculinidad como una opción para las mujeres, y viceversa. Eso no es ontología, eso es estética".

El intento de empaquetar y reempaquetar la androginia como 'aceptación trans' es común en la industria de la moda, pero olvida por completo el punto en que la androginia juega con el deslizamiento entre binarios y significantes binarios. Aburridos hasta la muerte, vemos a una mujer en traje, con el pelo peinado hacia atrás por un diseñador masculino, pasándole un cigarrillo para parecerse más a Frida Kahlo o al revés, un joven pálido etéreo de largas extremidades vestido de flores y retratado como un objeto sexual. Eso no ayuda a los derechos trans, si no que es otra de las argucias propias de la moda: caricaturizar y reducir cualquier sensación de crecimiento político, personal o cultural a su mínimo común denominador. El género trans como un disfraz, el género trans como una tendencia.

Las mujeres trans y los hombres trans son regularmente insultados y atacados por buscar aparentemente seguridad dentro de estas mismas caracterizaciones en la calle. Funciona en la pasarela porque las pasarelas son espacios privilegiados. El mero hecho de defenderlos a través de la lente normativa de los estándares de belleza no es un desafío y tampoco nos abre espacio. Están ganando dinero a nuestra costa. La inclusión de un único modelo trans dentro de una campaña los enrarece y crea un estándar imposible de belleza normativa para el resto de la comunidad transgénero.

No necesito ser considerada como mujer, como mujer trans, como andrógina, o incluso no binaria. Simplemente, estoy feliz de ser considerada una persona trans, nacida trans con un cuerpo trans que fluye y acepta el cambio. Nunca sentí que me movía de un género a otro. Nunca me sentí hombre y nunca me sentiré mujer.

"Ser Trans no es permanecer en una estación de servicio de autopistas donde las personas pueden detenerse en su arduo viaje entre un polo binario y otro. Ser trans es un destino en sí mismo".

Hace poco vi una imagen del artista de performance Travis Alabanza en la que su belleza trans encarnada, cruda e intacta, desveló un futuro perfecto en relación con la seguridad trans y las identidades trans. Joven, trans y desafiante, se niega a conformarse; Travis crea un espacio real, un nuevo espacio para que otros puedan habitar detrás de él. Tal valentía y belleza me vuelven cada vez más decidido a no desperdiciar mi energía ni a luchar contra los estándares que reclaman "realidad", cuando podría estar desarrollando mi propia personalidad, tan poderosa como vulnerable".

Cortesía de Travis Alabanza

Con el tiempo, sospecho que el mundo mirará hacia atrás y verá todas nuestras expectativas de género de otra forma: verán como estamos limitando, controlando y avergonzando las diferentes identidades no binarias. Para mí, ser transgénero no es un peldaño, una habitación libre entre ser un "hombre" y convertirse en una "mujer". Ser trans no es una estación de servicio de autopistas donde las personas pueden detenerse en su arduo viaje entre un polo binario y otro. Ser trans puede ser un destino en sí mismo. Quiero pasar el tiempo dentro de los límites, en constante expansión y aprendizaje de nuestra comunidad, buscando explorar lo que significa ser radicalmente transgénero sin buscar ninguna aprobación. Buscando seguridad, pero seguridad en nuestros términos; sin juzgar y aceptado sin necesidad de cirugía para adaptarse a un molde prescrito que sabemos que está dañando a todos, tanto trans como cis.

@ justjuno1
'Queer Sex', de Juno Roche, ya se ha publicado a través de la editorial JKP.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.