cómo la princesa diana usó la moda para rebelarse contra el mundo

Esta semana se cumple el 20º aniversario de la muerte de la Princesa Diana y, con la avalancha de documentales conmemorativos y teorías conspirativas, es importante que no pasemos por alto uno de sus legados más importantes: su sentido del estilo.

por Anne T. Donahue
|
04 Agosto 2017, 9:26am

Hay mucho más en el legado del estilo de Diana que aquello que la prensa lleva analizando las últimas dos décadas. Sí, la Princesa de Gales evolucionó estéticamente con el tiempo. Sí, podía sin duda llevar un par de vaqueros. Como era de esperar, sus conjuntos están ahora alcanzando cientos de miles de libras en las subastas. Pero nada de esto es nuevo y a nadie le sorprende. Diana reconocía su talento para la moda igual que el resto de nosotros. Y por eso tantas de sus últimas prendas enviaban el poderoso mensaje que hemos visto recoger y abrazar a todo el mundo -desde Rihanna a Kim Kardashian, pasando por Beyoncé-. Un mensaje claro y rotundo: que te jodan.

El hecho de que tomemos siquiera en consideración las primeras elecciones de estilo de Diana resulta sorprendente. Cuando se comprometió con el Príncipe Carlos a los 19 años era una adolescente pija y vestía en consonancia. Su guardarropa estaba formado por blusas, chalecos de punto y una falda que se consideraba escandalosa porque se le veían las piernas cuando el sol brillaba a través de ella. Sobre todo conocimos a Diana Spencer cuando solo era una cría, cuando era una joven que todavía no había aprendido a enfrentarse a nadie porque había sido educada para el matrimonio y era suficientemente ingenua para pensar que la tormenta de mierda en la que estaba a punto de adentrarse se disiparía intercambiando reverencias enfundada en un vestido de Emanuel.

Mientras tanto, también a los 19 años, algunas de nosotras llevábamos camisetas de tirantes y cinturones de pinchos al club, lo que no hace más que atestiguar una vez más el hecho de que nada de lo que llevamos antes de los 20 debería aplicarse a nuestras vidas adultas.

Pero en el caso de Diana, a ella no se le otorgó el lujo del tiempo. En lugar de ello, tuvo dos hijos poco después de su matrimonio y hacia mediados de los 80 había empezado a utilizar la moda para impulsar su propia narrativa. En lugar de la recatada niñera que vestía estampados de flores diminutas, era una mujer hecha y derecha llevando un vestido de terciopelo de Victor Edelstein en la Casa Blanca. En lugar de enaguas, se convirtió en la primera mujer de la Familia Real en llevar pantalones a un evento nocturno. Llevó chokers, guantes de satén de diferentes colores y se vistió elegante aunque adecuada para un concierto de Bryan Adams. No se limitaba a ser "la esposa de Carlos", ella le eclipsaba, usurpando su poder mediante elecciones de estilo (es decir, algo contra lo que él nunca tuvo redaños para competir).

Especialmente cuando fusionó los mundos de la maternidad y la conciencia de estilo. Además de sus muestras públicas de afecto hacia Guillermo y Enrique (algo nunca visto antes por el personal de Windsor), también sustituyó la rigidez de la estética real estándar por vaporosas faldas hasta el tobillo y jerséis (algunos con estampado de lazos, otros con huellas de perrito, todos perfectos). Pero a través de estos gestos, se erigió con eficacia en la primera miembro de la realeza que no era una madre normal, sino una madre molona. Con solo unos vaqueros, se había convertido en la antítesis de Carlos, absolutamente perteneciente a la vieja escuela, que parecía estirado y pasado de moda en comparación (porque también sabemos que él nunca montaría en una atracción acuática de un parque temático).

The Do It Yourself Issue, no. 5, 1981

Pero la cuestión es que cuanto más se distanciaban Carlos y Diana, más espacio dedicaba ella a gritar "que te jodan" a través de la moda. El día en que Carlos confesó públicamente su romance de hacía tiempo con Camilla Parker-Bowles, Diana apareció en la Serpentine Gallery llevando lo que ahora se conoce como "El Vestido de la Venganza", una prenda corta de seda diseñada por Christina Stambolian que se consideraba "demasiado atrevida". Después, la misma noche que se emitió su famosa entrevista de 1995 con Martin Bashir, apareció en otro evento llevando otro vestido impresionante y súper sexy, esta vez diseñado por Jacques Azagury.

Además, era negro. Un acto directo de rebelión que gritaba "que te den por culo". "Como miembro de la realeza, no se le había permitido vestir de negro a menos que fuera en señal de luto", explicó Azagury. "Fue su manera de demostrar que estaba liberada".

Pero entonces fue más allá. Después de posicionarse con éxito como mujer hecha y derecha, como madre cariñosa (y moderna) y como vencedora en un matrimonio que trataba de asfixiarla de manera implacable, todavía fue un paso más allá. El día del 50º cumpleaños de Camilla apareció vistiendo un bañador con estampado de leopardo, retozó en la Riviera francesa con su novio Dodi Al-Fayed y mantuvo su afinidad por la ropa deportiva de los noventa (que había empezado a llevar antes de su divorcio y ayudaba a destacar lo joven y moderna que era, en comparación ―por supuesto― con su marido y la amante de este). Si añadimos a esto su íntima amistad con Versace, su contacto personal con el diseño y su círculo de celebridades, vemos por qué convirtió la moda en una plataforma desde la que definir quién era y cómo quería que la viéramos los demás.

Para cuando Diana falleció en agosto de 1997, ya había perfeccionado el arte de disfrazarse. Cada prenda tenía el único objetivo de alinearse con una imagen más amplia y de contribuir a crear un mito que la ayudara a eclipsar a la monarquía. Y tuvo éxito. Llevamos 20 años hablando de los riesgos estilísticos que asumió, de sus triunfos y de lo lejos que llegó. Pero al hacerlo nos estamos perdiendo uno de los capítulos más importantes de su historia: el poder que adquirió asignando determinada filosofía a la ropa. "Que te jodan" es un mensaje muy poderoso y es todavía más poderoso por el modo en que se envía.

El hecho de que Diana decidiera transmitirlo a través de la moda es razón de más para aplaudirla por ello. O quizá esa es la razón por la que siempre que llevo un choker, lo hago como signo de venganza.

Recomendados


Texto Anne T. Donahue
Traducción Eva Cañada
Imagen vía Pixabay

Tagged:
Cultură
Μόδα
princesa diana