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jóvenes lesbianas, queer y bi comparten sus experiencias con la homofobia hoy en día

Tras los recientes ataques violentos contra mujeres y personas LGBTQ, examinamos la intersección única de homofobia y misoginia y preguntamos qué se puede hacer.

por Sophie Wilkinson
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19 Junio 2019, 10:12am

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"Besé a mi novia, luego levantamos la vista y nos dimos cuenta de que estábamos siendo grabadas por un hombre de unos cuarenta años en su teléfono", explica Emma. Tenía 17 años y era el Birmingham Pride 2009, su primer evento de Orgullo. "Él no nos dejó en paz y no pudimos encontrar ningún personal de seguridad. No he vuelto a Orgullo desde entonces; no me sentía segura". Otra mujer bisexual, que ahora tiene 26 años, dice que no ha regresado a London Pride desde 2017." Estaba con otra mujer", dice,"[cuando] un hombre vino detrás presionó su erección contra mí.

Es terrible que se produzca una agresión sexual en plena fiesta del orgullo, un evento creado para celebrar hasta dónde ha llegado la comunidad LGBTQ. Pero según estas mujeres, y muchas otras, la homofobia toma una forma particularmente tóxica cuando se combina con la misoginia. Y eso pasa mucho.

"Esta homofobia misógina está arraigada en la actitud de los hombres que sienten que tienen el derecho a que las mujeres se desempeñen sexualmente y se sometan a sus solicitudes".

Informes de la semana pasada contaron cómo Melania Geymonat y su novia Chris fueron atacadas en un autobús por un grupo de muchachos después de que no quisieran hacer caso a las exigencias de que se besaran. Les robaron los bolsos y los móviles, y una impactante fotografía de la pareja cubierta de sangre se ha convertido en viral. Cinco jóvenes de entre 15 y 19 años han sido arrestados. Melania ha dicho que el ataque fue "violento chovinista, misógino y homofóbo".

Las mujeres lesbianas, bi y queer reconocerán este tipo de violencia. Además de a la homofobia, se enfrentan a la misoginia. Después de enterarse de lo que les pasó a Melania y Chris, están enfadadas, molestas y abrumadas, pero no sorprendidas.

Primero, hay casos de homofobia donde las mujeres son tratadas como algo menos por ser lesbianas, bi o queer. "Yo y mi novia caminábamos por el centro de Manchester City agarradas de la mano", dice Amy, de 26 años, "y un hombre caminó hacia nosotras, mirándonos fijamente. Cuando lo pasamos, se dio la vuelto y empezó a caminar detrás de nosotras durante un rato, cantando en voz alta canciones sobre pecadores que se van al infierno. Fue muy intimidante".

En Dalston, al este de Londres, Sorcha, de 27 años, estaba cogiendo de la mano a su novia cuando "un hombre nos arrojó algo y gritó '¡asquerosas!'". Ella se ha dado cuenta de que tener citas con mujeres masculinas "con el pelo corto", aumenta la posibilidad de recibir comentarios ofensivos por la calle.

La repulsión hacia la homosexualidad lamentablemente será familiar para muchas personas atraídas por personas del mismo sexo. Sin embargo, la experiencia de las mujeres en cuanto a esto difiere cuando avanza la misoginia. Este odio específico hacia las mujeres se asoma cuando las lesbianas no son atractivas para los hombres y, por lo tanto, son insultadas, o las lesbianas femeninas son consideradas atractivas para los hombres y, por lo tanto, acosadas.

"Esta homofobia misógina está arraigada en una actitud de los hombres que sienten que tienen derecho a que las mujeres se desempeñen sexualmente para ellos y que se sometan a sus solicitudes".

Laura Russell, directora de campañas, políticas e investigación de Stonewall, dice que el supuesto ataque a Melania y Chris "no fue solo un ataque homofóbo", sino que "tiene que ver en buena medida con la misoginia". "Es tentador pensar que en 2019 las lesbianas y las mujeres bi están a salvo de ataques como estos", agrega, "y de hecho, todos debemos estarlo. Pero lamentablemente, esto no es la realidad".

En cambio, la mezcla de misoginia y homofobia comienza poco a poco: "Un par de veces [mi novia y yo] fuimos detenidas por un hombre solitario que nos dijo que somos 'una pareja maravillosa'", explica Becky, de 31 años. "Las palabras amables son mejor que ser atacadas o acosadas verbalmente, pero no puedo evitar detestar el hecho de que un hombre de unos 40 años se pare para dar su opinión sobre la relación de dos mujeres jóvenes”.

Desafortunadamente, las estadísticas muestran que el 64% de las mujeres se enfrentan al acoso sexual en público, que se eleva al 85% para las mujeres de entre 18 y 24 años de edad. Este dato aparentemente casual encaja perfectamente en un patrón de invasiones de la intimidad con peores intenciones.

"Un chico nos interrumpió a mí y a mi novia en un bar donde estábamos teniendo una conversación realmente encantadora", explica Jo, de 29 años, "para decirnos que éramos 'hermosas' y [para preguntar] si podría invitarnos a una copa". Amy también ha experimentado algo así, explicando que ella y su novia "estaban tranquilamente tomando una copa cuando la mesa de al lado, llena de hombres, les preguntó si se iban a besar. Se me pone la piel de gallina solo de recordarlo", añade.

Emma, que ahora tiene 27 años, cuenta que una vez un hombre que se encontraba fuera del único bar de lesbianas de Londres, She Bar en el Soho, le ofreció 50 libras para que lo acompañase (los hombres solo son admitidos si están acompañados por una mujer): "Le pregunté por qué y él dijo 'Porque me encantar ver a las lesbianas'”.

Sin embargo, algunos hombres no solo preguntan. Rachael, de 28 años, estaba en Shoreditch, cuando compartió un beso de despedida con su cita. "Un hombre gritó: '¿Qué diablos está pasando aquí?'. Inmediatamente me puse en modo de alerta... Me alejé, y él estaba de pie junto a nosotros, con su cara mirando directamente a la nuestra. Él no le habría hecho eso a una pareja heterosexual o incluso a dos hombres".

"Estás teniendo un momento íntimo con tu pareja", dice Sorcha, "y luego un hombre siente que tiene derecho a ser parte de tu espacio y de tu experiencia. Me hace sentir muy incómoda".

Ninguno de estos incidentes involucra actos criminales. Y de acuerdo con Rachel Krys, codirectora de la Coalición para el Fin de la Violencia contra las Mujeres, sus motivaciones parecen ser claras. "Esta homofobia misógina está arraigada en la actitud de los hombres que sienten que tienen derecho a que las mujeres se ofrezcan sexualmente para ellos y que se sometan a sus solicitudes", sostiene.

Pero esa actitud causa un comportamiento aún peor. Imagina este tipo de situaciones en plena fiesta del orgullo en Londres, o en Madrid o Barcelona. Otra chica, que ahora tiene 26 años, explica: "Una de las principales diferencias entre estar en una relación heterosexual y una homosexual, es que la primera te hace menos vulnerable a la agresión sexual y la segunda te hace más".

En cuanto a Emma, su primer viaje a un bar gay en Birmingham fue tan bueno como su primera fiesta del Orgullo en la ciudad. Una vez más, un hombre mayor le estaba haciendo fotos y "el personal de seguridad dijo que, como estábamos en público, no teníamos derecho a la privacidad. Mis padres no sabían nada en ese momento y la idea de que las imágenes circularan me asustó". Debido a sus experiencias, Emma se siente "más insegura en los espacios LGBT que fuera de ellos".

Los bares gay tampoco están exentos de misoginia, y frecuentemente niegan el acceso a las mujeres. Sorcha incluso ha sido maltratada por hombres gay: "Un hombre muy enfadado y su novio nos llamaron 'malditas boyeras" después de que les atendieran en segundo lugar después de nosotras en un restaurante de kebabs. Lo homófobo y me gritó "¡Soy gay, eso no es posible!"

Entonces, ¿dónde pueden estar realmente seguras? Para Jo, en un lugar aparentemente anónimo y funcional como una estación de autobuses desde luego que no: "Un hombre me dio un puñetazo en la cabeza el verano pasado en la estación de autobuses de Walthamstow cuando mi novia y yo nos negamos a conversar con él".

Ella no lo denunció a la policía, pues lo había hecho en otras ocasiones y nunca pasaba nada. Además, ella dice que no tenía manera de probar que sus motivaciones eran homófobas. "Pero de las aproximadamente 15 personas que había en ese momento en la parada de autobús, fui yo la que recibí ese puñetazo en la frente sin haberlo provocado en absoluto". Jo concreta que además, ese día, llevaba un traje masculino puesto.

La mujer agredida en el London Pride tampoco informó de lo sucedido, porque "no sentía que fuese algo excepcional y porque no esperaba que las autoridades la tomaran en serio ni respondieran con eficacia".

Jessica White, Líder de Seguridad Comunitaria en la Fundación LGBT, la principal organización benéfica para los derechos LGBT de Manchester, está bastante segura de las motivaciones detrás de la violencia sexual contra las mujeres lesbianas, bi y queer: "Las mujeres son castigadas por no estar sexualmente disponibles para los hombres. De esta manera, existen muchos casos de acoso sexual y homofobia contra las mujeres para "corregirlas" y que estén disponibles sexualmente para los hombres".

Jessica añade: "Las lesbianas, a menudo sexualizadas para el entretenimiento de otras personas, también sienten un grado de propiedad sobre la sexualidad de las mujeres lesbianas".

Más del 75% de los hombres miran pornografía y la categoría más buscada de PornHub durante dos años consecutivos ha sido "lesbiana". Las escenas siempre están filmadas desde el punto de vista de un hombre (y algunas veces también con un hombre), por lo que se le considera un género bastante homófobo pues, en el mejor de los casos, aprendes la no-verdad de que las lesbianas están aquí para el consumo masculino, y en el peor, acabas exigiendo tal consumo. Es una tarjeta de salida a la homofobia. Para citar a Jeremy Clarkson, "Sé que no soy homófobo porque disfruto mucho viendo a las lesbianas en Internet".

Las mujeres que duermen con mujeres se enfrentan a un tipo específico de fetichización sexual en los espacios públicos, como cualquier mujer cuya identidad está tergiversada por una subcategoría porno, explica Krys. "Se trata de intersecciones de identidades", dice. "Las mujeres son muy vulnerables, especialmente las mujeres jóvenes, y en el momento en que se agrega una identidad minoritaria: mujeres homosexuales, mujeres negras, mujeres con discapacidad, mujeres hijabi, experimentan una forma más violenta de acoso y misoginia”. Otras mujeres hipersexualizadas en la pornografía asiáticas y las trans. Tanto las mujeres como los hombres trans —algunos de los cuales no pasan como cis y pueden percibirse como sexualmente disponibles en virtud de sus actitudes liberales hacia el género— o las lesbianas muy masculinas, también pueden ser castigados por no estar disponibles sexualmente para hombres heterosexuales al eludir sus fantasías pornográficas.

Por supuesto, las lesbianas viven otras identidades al mismo tiempo, y eso afecta el tipo de intolerancia que tienen que soportar. María, de 21 años, es brasileña y explica que a menudo es fetichizada por ser latina y "exótica". "Si estoy besando a una chica en un club, está garantizado que los hombres se acercarán a nosotras y nos dirán algo, nos agarran, intentan besarnos, piden un trío", explica. "Es una apropiación violenta de los pilares fundamentales de mi identidad, que se acaban usando para usarme como un objeto sexual".

Estos problemas son complejos. Para Krys, la solución solo está a la vista una vez que se reconoce el problema: "Si no consideras esto violencia contra las mujeres, ni siquiera puedes empezar a pensar en cómo pueden prevenirse estos delitos".

El conocimiento de cuántas mujeres se encuentran en esta situación de homofobia podría ayudar en este sentido. Pero si bien ha habido un aumento en los incidentes de delitos de odio reportados debido a la orientación sexual desde 2011/12 hasta 2017/18, estas cifras no se pueden desglosar fácilmente para mostrar el sexo de la víctima. Sin embargo, Stonewall, la organización benéfica de derechos LGBT, descubrió en 2017 que el 21% de las lesbianas y el 14% de las mujeres bi habían sufrido delitos de odio por su sexualidad durante el último año, en comparación con el 19% de los hombres homosexuales y el 16% de los hombres bi.

Sin embargo, gran parte de las situaciones de misoginia, como un hombre que contempla a dos mujeres besándose, no llega a ser un crimen de odio, y aunque el sexo es una característica protegida en nuestra Ley de Igualdad 2010, el odio hacia alguien debido a su orientación sexual no es reconocido por Nuestra actual legislación de delitos de odio.

La educación también es clave, dice Krys, para resolver este problema: "Necesitamos ver cómo estamos socializando a los niños y las niñas en la escuela y el tipo de actitudes y comportamientos tolerados y no tolerados en la sociedad".

La educación sobre relaciones entre personas del mismo sexo es obligatoria en todas las escuelas estatales, aparte de las escuelas religiosas, que en algunos lugares han llevado a que se saque a los niños de la escuela en medio de protestas homófobas. La misoginia inherente a estas protestas salió a relucir cuando un activista que protestaba frente a la Escuela Primaria Anderton de Birmingham proclamó: "Dios creó a las mujeres para el placer de los hombres". En marzo, 21 parlamentarios del Reino Unido votaron en contra de este tipo de educación obligatoria para personas del mismo sexo, incluida la candidata conservadora Esther McVey, que dice que los padres deberían poder sacar a los niños de esas clases hasta los 16 años.

Al llenar los vacíos dejados por la falta de educación para hacer frente a formas misóginas de homofobia, la Fundación LGBT en Manchester ofrece información específica para mujeres a sus beneficiarios, y White dice que la organización "capacita a su personal para lidiar con los matices de una persona". "Identifica" y ofrece "espacios dedicados para hombres, mujeres y trans" [y] espacios en los que las personas LGBT puedan socializar con personas que "los entienden".

Stonewall considera que la falta de información sobre delitos de odio es un problema, por eso está trabajando con la policía y el Crown Prosecution Service, dice Russell, "para apoyar mejor a las personas LGBT que denuncian abusos".

En la actualidad, la Comisión de Derecho está revisando las pautas de sentencia sobre delitos de odio, y parte de este trabajo evaluará si un delito de odio homófobo merece una sentencia tan dura como los delitos de odio religiosos o de motivación racial. Sin embargo, es una pena que los planes para hacer de la misoginia un crimen de odio similar hayan sido archivados, ya que esto podría proporcionar una protección adicional para todas las mujeres que han sufrido incidentes como los relatados en este artículo.

Una vez que te das cuenta de que vivimos en una sociedad que objetiva y menosprecia tanto a las mujeres, es fácil intentar sentir cómo una pareja de lesbianas puede experimentar una homofobia sexualizada en público. Necesita ser reconocido por lo que es, necesita ser medido, necesita ser legislado y desde luego debe ser eliminado.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.