el mensaje oculto tras los looks de belleza de 'euphoria'

La serie más hedonista y con más éxito del momento superpone significados ocultos en el maquillaje que utilizan sus personajes.

por Douglas Greenwood
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13 Agosto 2019, 10:46am

Hay una escena en uno de los primeros episodios de Euphoria en el que dos nuevas amigas —Rue, una drogadicta adolescente, y Jules, la nueva del pueblo— construyen un fuerte en el dormitorio hecho a base de edredones y se toman una pastilla juntas. Es como ver el cosmos desde la comodidad de los suburbios; el éxtasis grabado en sus caras.

En el viejo oficio de la narrativa hollywoodiense, hay muchas otras cosas que se priorizan antes que el arte del maquillaje. Un guión sólido y una buena cantidad de artistas con talento, por ejemplo, pero pocos directores se cuestionan lo que una barra de labios o una sombra de ojos puede llegar a hacer en el desarrollo de un personaje. Por tanto, podríamos decir que hay muy pocos directores como Sam Levinson: el cineasta de Assassination Nation admite de manera orgullosa que pasa la mayoría de su tiempo libre en Youtube viendo tutoriales de belleza. Cuando firmó el contrato para dirigir Euphoria, sabía que el maquillaje sería un elemento muy importante para la trama.

La serie, que se ha convertido en un éxito tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, se sumerge en la vida de un grupo de estudiantes de instituto estadounidenses y navega por un mundo condicionado por los tabúes sexuales, los narcóticos, las fiestas en casa, las 'apps' de ligar y las 'cam girls'; traspasando constantemente una fina y borrosa línea que separa la fetichización de la fantasía. Está protagonizada por Zendaya, reina suprema de nuestros corazones, y por la maravillosa activista trans Hunter Schafer y, aunque puede resultar un tanto sensacionalista, disecciona de una forma increíblemente precisa la semántica de cómo nos comunicamos y nos expresamos, todo envuelto en un formato muy adictivo.

Lo que nos lleva de vuelta al escenario antes mencionado: bajo las sábanas de ese fuerte hecho de edredones. Rue (Zendaya) y Jules (Schafer) se miran a los ojos. La cara de Jules está recubierta por completo con una fina capa de base brillante, salpicada de purpurina; Rue llora espesas lágrimas de purpurina: "Soy muy feliz", dice Rue.

Esta fascinante propuesta es obra de Doniella Davy, una célebre maquilladora de Los Ángeles que consiguió hacer brillar la piel de Little y Chiron en Moonlight, de Barry Jenkins, y que le pintó un ojo morado a Timothée Chalamet para su personaje en Hostiles: violencia americana. Doniella es conocida por crear looks integradores, que colocan a estas estrellas de la pantalla en el mundo real. Y eso es exactamente lo que hace en Euphoria.

En los últimos tres años, la industria de la belleza ha experimentado una transformación completa, y esa revolución es una parte intrínseca del ADN de Euphoria. Si bien la mayoría de las series de televisión para adolescentes se conforman con un look un poco "descarado" —añadiendo quizás un pintalabios un tanto fuera de lo habitual como máximo—, el maquillaje en Euphoria se lleva a sus extremos más potentes, convirtiéndose en un personaje en sí mismo. De hecho, hay un look de belleza distinto para cada cambio de vestuario de cada personaje de la serie.

Entonces, ¿cómo incorporas el maquillaje a la vida de un personaje que apenas es capaz de encaminarla? Esa es una pregunta que Doniella tuvo que considerar cuando se puso a trabajar en Rue. En el primer episodio, la serie nos ofrece una breve biografía de su vida y de su historial de adicción. La vemos sufrir una sobredosis durante las vacaciones de verano y somos partícipes de su lucha por adaptarse a la rutina escolar mientras sigue drogándose. En toda la temporada, Rue se posiciona como la más desaliñada de sus compañeras de instituto. El cuarto episodio de la serie tiene lugar en la feria de la ciudad. Mientras Rue intenta servir de guía para su amiga —por la que tiene sentimientos no correspondidos— a través de una relación complicada, su maquillaje quiere recordarnos al aspecto de una especie de payaso triste: triángulos invertidos en color dorado y purpurina sobre los párpados, que recuerdan a su look lloroso del episodio dos. Este look de maquillaje presagia la forma en la que se sentirá cuando deje marchar a su amiga y, con suerte, amante. En el episodio de Halloween, Rue se disfraza de Marlene Dietrich. Mientras que todas las demás buscan destacar —¡Jules lleva purpurina en tonos melocotón y dorado!—, los ojos de Rue están hundidos, pintados con sombra de ojos púrpura, delineador y algunos toques de brillo gris.

El maquillaje de Rue es una propuesta inteligente, pero puede parecer un simple juego de niños cuando lo comparas con la grandiosidad de Maddy, la reina del instituto, interpretada por Alexa Demie. Maddy sale con Nate (el chico más deseado, atractivo y venenoso de la clase) y tiene una reputación que mantener, por lo que su catálogo de looks se presenta como una obra maestra. Una elección estilística que adopta de pequeña y que resucita en sus años de instituto, como esas cerezas tan monas que se pone alrededor de los ojos o la sombra de ojos en tonos violeta.

En el segundo capítulo de la serie, vemos a Maddy en la escuela enfundada en un dos piezas de Louis Vuitton, con brillantes pegados a las cejas y la raya del ojo perfecta. Puede parecer un look un poco exagerado, pero combina a la perfección con el personaje de Maddy: alguien que haría cualquier cosa para que le hagan caso. En busca de inspiración, Doniella se detuvo a observar una emblemática foto de Nina Simone. Nina y Maddy compartieron una tumultuosa vida familiar a medida que iban creciendo, y ambas se cubrieron con un escudo hecho a base de creatividad. Cuando una situación traumática golpea a Maddy más adelante en la serie, en el episodio Bonnie and Clyde 03, la romántica barrera que la joven ha construido con maquillaje se le cae de los ojos. Su cara se presenta de forma desnuda y rota, casi admitiendo la derrota.

Aunque el maquillaje de Maddy se va desvaneciendo a medida que avanza la serie, el Kat —la puritana convertida en dominatriz liberada interpretada por Barbie Ferreira— va dando más y más juego. En el primer capítulo, cuando Kat se encuentra en esa fiesta rodeada de tíos que se burlan de ella por ser una frígida y una "friki", su look es mucho más discreto. La prueba es la escena en la que reflexiona sobre su cuerpo en frente del espejo de su cuarto con un look 'no make up' y un toque de lápiz de ojos lima. Sin embargo, cuando se da cuenta de que su cuerpo le pertenece, descubre que puede ser el mejor arma para hacer que los hombres caigan a sus pies.

Después de descubrir el bello arte de las 'cam girls' y el placer que esconden los fetiches, el amor propio de Kat va en aumento. Se pavonea por los pasillos de la escuela con un labio carmesí, sombra de ojos turquesa, el pelo peinado hacia atrás y un 'choker' que dice "Kitty" [gatita]. Cuando llega Halloween, Kat canaliza todo su poder interior y elige disfrazarse de una legendaria monja con sed de venganza: Thana, de Ms. 45, dirigida por Abel Ferrara. Aunque Thana era conocida por su pintalabios rojo brillante, Doniella decidió llevar el look de Kat a otro nivel, sustituyéndolo por uno negro combinado con cejas húmedas, sombra roja, delineador oscuro y algunas lágrimas compuestas de crucifijos invertidos. Puede que no sea una asesina, pero es capaz de cargarse metafóricamente a cualquier tío que se interponga en su camino.

Lo que nos lleva al personaje al que Euphoria ha otorgado los looks más expresivos y desgarradores: Jules. Nos encontramos con una adolescente en bicicleta recorriendo la ciudad; recién llegada, tratando de encontrar su equilibrio. La narrativa de Jules, una chica transfemenina, se presenta compleja, con altibajos pronunciados. Por ello, en la serie, su rostro se convierte en el lienzo que nos contará esa historia.

Los primeros encuentros sexuales de Jules en la ciudad son con hombres casados y heterosexuales que conoce en 'apps' de citas, que le aportan un tipo de validación tóxica y necesaria que necesita para adaptarse a su nuevo hogar. Ella quiere ganar confianza en sí misma, aunque a veces su lenguaje corporal no diga lo mismo. Durante sus primeros días en el instituto, así como cada vez que queda con un hombre, tiende a exagerar esa naturaleza "femenina" de su look.

There’s also a pivotal moment in the series, in which she’s about to meet the anonymous high school jock she met on a dating app for the first time. He calls himself Tyler, and she’s fallen for him through their endless back and forths online. On the night she prepares to meet him, her makeup is soft, sweet and tender. Previously, Doniella labeled it a “love me” look. If Maddy was Euphoria’s master of makeup, Jules is its messy and experimental spirit. She has a knack for beauty that she doesn’t quite know about, but isn’t that what makes all of these jaw-dropping looks seem so effortless in the context of a high school drama?

Sombra de ojos azul adornada con purpurina, colorete romántico, labios con 'gloss' rosa... Para Jules, el maquillaje se convierte en un mecanismo de defensa siempre que lo considera necesario. Esto se manifiesta de una forma distinta a medida que avanza la serie, cuando trata de evitar a una amiga cercana que se está enamorando de ella. Cuando quedan para patinar, sustituye su delicada raya del ojo por un violento dibujo tipo puercoespín con tonos rosa fluorescente para ahuyentar a su amiga. Sin embargo, en el fondo, es una verdadera amante de la diversión que no teme a sus imperfecciones.

Sus mejores looks tienden a ser los que parecen escogidos al azar: como cuando combina colores contradictorios que resultan armoniosos en sus párpados, o cuando se disfraza de la angelical Julieta que interpreta Claire Danes en la epopeya shakesperiana de Baz Luhrmann para Halloween. También encontramos un look interesante en uno de los momentos cruciales de la serie, en el que Jules está a punto de conocer en persona por primera vez al atleta anónimo con el que lleva un tiempo hablando por la 'app' de citas. Se hace llamar Tyler, y ella se ha enamorado de él a través de sus interminables mensajes 'online'. En la noche que se prepara para encontrarse con él, su maquillaje se presenta suave, dulce y tierno. Doniella lo ha calificado como una mirada de "quiéreme". Si Maddy es la jefa del maquillaje de Euphoria, Jules es el espíritu caótico y experimental.

A través de Rue, Maddy, Kat y Jules, Doniella Davy se ha adentrado en los rincones de la cultura de la generación Z y ha diseccionado nuestras cuentas de Instagram para capturar el espíritu de la América adolescente a través del maquillaje. Una herramienta poderosa para amplificar nuestras características; más allá de la mera estética, en lo personal. Euphoria dice "bienvenidos a 2019". La forma en que nos pintamos la cara no es aleatoria. La serie ha conseguido iniciar un debate sobre cómo la próxima generación de artistas podrían —y conseguirán— expresar quiénes son.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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