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24 horas en milán con el diseñador arthur arbesser

‘Countdown to sundown’ es una nueva iniciativa de i-D y Martini que nos descubre la cultura del aperitivo. Nos hemos adentrado en varias ciudades emblemáticas para conocer a personajes locales relacionados con la industria de la moda. Un viaje que nos...

por i-D Staff
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26 Agosto 2016, 11:45am

Fotografía Tassali Calatroni

Arthur Arbesser siempre supo que sería diseñador de moda, hasta cuando tan solo era un adolescente obsesionado con Helmut Lang que vivía en Viena. Tras graduarse en la prestigiosa Central Saint Martins de Londres, ha estado trabajando y viviendo en la frenética ciudad de Milán durante los últimos 11 años, empezando por Armani hasta ahora, que es director creativo de Iceberg.

En la más de una década que lleva viviendo en Italia, Arbesser se ha enamorado de la ciudad y, en particular, de la cultura del aperitivo después del trabajo que le permite a él y a su equipo relajar sus mentes y conectar los unos con los otros con unas bebidas y algo para picar después de una dura jornada. Hablamos con él sobre su trayectoria, la importancia de la hora del aperitivo y la ciudad a la que llama 'hogar'.

Hola Arthur. Llevas 11 años viviendo en Milán. ¿Qué dirías que te ha aportado eso?
Cuando eres un extranjero en Milán, te vuelves automáticamente más atento en relación a lo que te rodea. Está esa extraña idea que dice que la ciudad no es tan bonita como Roma, Florencia o Venecia, así que te esfuerzas más a la hora de buscar la belleza que te rodea y te inspira. Me gusta mucho la arquitectura milanesa. Diría que la curiosidad y tener un punto débil por las cosas que mencionas es lo que me ayuda a explorar cosas que se encuentran alejadas del mundo de la moda en busca de inspiración.

¿Qué papel dirías que ha jugado tu educación en el desarrollo de ese sentido de la curiosidad?
De niño, en Viena, siempre estuve estuve muy cerca del mundo del arte -mis padres me llevaban a muchas exposiciones-, así que la idea de curiosear y descubrir siempre ha sido algo que ha formado parte de mi naturaleza. También soy una persona muy sociable, así que muchas cosas se me ocurren cuando estoy teniendo una conversación. Por ejemplo, cuando un amigo me habla sobre una exposición que debería visitar o una persona a la que debería conocer. Siempre saco algo nuevo cuando voy a cenar o a tomar algo.

Fotografía Tassali Calatroni

¿Cómo acaba un joven diseñador de Viena en una ciudad como Milán?
En los 90, leí mucho sobre McQueen, Galliano y Stella McCartney en Londres. Había tantas cosas sobre ellos en los medios de comunicación que pensé que se podía vivir de diseñar ropa. Era una idea que rondaba mucho en mi cabeza cuando tenía 12 o 13 años. El 'boom' de los diseñadores británicos hizo que me enamorara de la idea de vivir en Londres. Básicamente, desde mi adolescencia, para mí no había otra opción en lo que respecta a mi futuro profesional. Entonces fue cuando Helmut Lang inauguró su primera tienda en Viena cuando todavía vivía allí. Era muy joven, pero me gastaba toda la paga en sus camisetas. Así que sí; siempre fue un poco 'friki' de la moda.

Me gradué en Saint Martins en 2005 y me mudé a Italia para trabajar en Armani. La ciudad es uno de esos lugares que parece que va a parte del resto del mundo; como si se tratase de una "burbuja Milán". Es importante tratar de no quedarse encerrado aquí, pero es un buen lugar para empezar.

¿Qué es lo que te gusta de la ciudad?
Que es muy humana. Para mí, lo mejor de Milán son mis amigos. Es muy fácil conectar con la gente; es una ciudad muy social en ese sentido. Me gusta que Milán no tenga muy buena fama tampoco -no es como París, Londres o Nueva York-. Recuerdo que la primera vez que me mudé aquí, la gente no se lo podía creer y todo el mundo me dijo que lo iba a odiar. Después de unos meses, encontré a otras personas que también eran extranjeras, nos reunimos todos (también con otros italianos) y nos enamoramos del lugar.

¿Cómo ha cambiado a lo largo de los últimos 11 años?
Debo decir que en los últimos dos años ha revivido bastante. La ciudad se está despertando y se está volviendo más internacional y abierta, pero a su vez sigue siendo muy italiana. Hay muchos lugares en el mundo que, cuando los visitas y miras a tu alrededor, no sabes dónde estás. El mundo se está volviendo muy homogéneo, así que me alegra ver que todavía hay sitios con carácter y con sus propias tradiciones y sellos distintivos -como, por ejemplo, la forma de hacer las cosas, el café, de darlas buenas noches...-. Esas son las cosas que más me gustan de los milaneses y de los italianos en general.

Si aterrizara hoy mismo en Milán, ¿crees que me daría cuenta al instante de que estoy aquí?
¡Por supuesto! Todo está relacionado con la comida y el bienestar, y eso es algo imposible de obviar. Aunque imagino que también dependerá de la persona que lo vea. Yo soy muy sociable así que en seguida me sentí como en casa aquí.

Fotografía Tassali Calatroni

¿En qué dirías que se diferencia la vida social en Milán de ciudades como Londres o Viena?
Lo que más me gusta es lo poco pretenciosa que es Milán. Aquí las cosas son muy fáciles. A veces las cosas también son muy pomposas, como en todas partes, pero resulta divertido si lo miras desde un punto de vista con humor. Todo es menos duro y agresivo de lo que puede llegar a ser Londres. Las cosas son menos complicadas.

Fotografía Tassali Calatroni

¿Cómo es para ti un aperitivo perfecto?
Para mí, empezaría en nuestro local; uno de los bares clásicos de Milán. Mis amigos y yo vivimos muy cerca, así que todos conocemos al dueño y a los camareros -siempre nos abrazamos y besamos cuando llegamos-. Es muy agradable cuando llegas a ese punto en el que conoces todas las historias del bar y de las vidas de sus camareros.

¿Y qué haces después de eso?
Cenar, que siempre se alarga mucho. Después puede que vayamos a nuestro club favorito, que es un poco pijo pero muy divertido y con un público muy variado. Toda la gente que conozco en Milán trabaja muy duro durante toda la semana, pero siempre saca tiempo para un aperitivo.

Ya puedes ver aquí Countdown to Sundown con Jack Guinness y Arthur Arbesser.

Puedes descubrir también las 24 horas que pasamos con Yoji Tokuyoshi en Vice.

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