una nueva lencería para una nueva mujer

Analizamos cómo en pleno 2015 la forma de diseñar (y de comprar) ropa interior está cambiando.

por i-D Staff y Alberto Sisí
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23 Septiembre 2015, 10:15am

imagen vía 'the lonely girls project'

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En un momento en el que -para lo bueno y para lo malo- el feminismo está más de moda que nunca, podría parecer que los días de la lencería están contados. Pero nada más lejos de la realidad: a día de hoy es una de las especialidades dentro del mundo de la moda que más ha crecido durante los últimos años y, sin duda, una de las que más salidas profesionales tiene.

Tal es su moméntum que poco a poco han comenzado a surgir cursos superiores especializados en ropa interior y baño, entre los que destaca el Posgrado de diseño de ropa interior, corsetería y baño que ofrece Bau, Centro Universitario de Diseño de Barcelona.

Pero lo mejor de esta nueva etapa de la lencería no es solo que los diseñadores tienen mayores posibilidades para aprender esta disciplina, sino que, por una vez, ya no son solo los hombres los que deciden qué es lo que una mujer debe llevar debajo de su ropa de trabajo, sino que las formas, los colores y los tejidos son cada vez más cosa de mujeres.

Imagen vía @victoriassecret

Fue allá en los años 70 del pasado siglo cuando una firma apostaba, por fin, por poner guapas a las mujeres también en la intimidad. Victoria's Secret terminaba así con años en los que sujetador y bragas eran meros instrumentos para la comodidad y casi nunca lucían bonitos. Sí, anteriormente las mujeres se habían rendido al corpiño, pero no era una prenda válida para hacer prácticamente nada.

Años después, el desfile anual de la firma se ha convertido en uno de los espectáculos audiovisuales del año, con una selección de modelos de ensueño acompañada de los grupos pop que más números uno acumulan: así es Victoria's Secret hoy.

Tanto sus precios como su política de tratar a las mujeres como ángeles han hecho el resto, y hoy en día tienen una boutique o un corner en prácticamente todos los principales aeropuertos del mundo.

Pero si Victoria's Secret quería hacer sentir a las mujeres más guapas, Wonder Bra remató la faena. Las vallas de medio mundo se llenaron con el generoso escote de Eva Herzigova que ¡oh, sorpresa!, no era del todo natural.

Campaña de Wonderbra con Eva Herzigova

En una década como la de los 90 en la que tener una delantera no ya generosa sino completamente desmedida era el verdadero canon de belleza de la calle, la invención de estos sujetadores push up supuso una gran revolución.

Los Wonderbra pasaron a ser una prenda que toda mujer quería tener en su armario a pesar de no ser precisamente baratos ni cómodos. El efecto final era parecido a pasarse por el quirófano -y por supuesto sin la mitad de complicaciones-, y funcionaba para todo tipo de mujeres: a las que más tenían se las ponían "en su sitio" y al resto les hacía soñar con su tamaño de pecho deseado.

Es verdad que Wonderbra causó furor en su día, pero también es cierto que esta invención no era del todo cómoda y que no favorecía en demasía a las mujeres profesionales, independientes y que buscaban, de una vez por todas, desligarse de los estereotipos.

Sin embargo, las cosas están cambiando en el siglo XXI (el que nos gusta), y estamos viendo como un buen puñado de firmas tienen como prioridad el gusto y la satisfacción de la mujer antes que proporcionar imágenes dirigidas a hombres y destinadas a vivir en las marquesinas de los autobuses.

Así, en 2009 apareció en escena Lonely, una firma neozelandesa con las cosas claras: no push ups, no rellenos y nada de tangas. Las chicas detrás de este proyecto están muy comprometidas con cambiar el ideal de belleza femenino y ayudar a aquellas mujeres que necesitan vestirse por dentro sin sentirse un pedazo de carne.

Imagen vía @lonelygirlsproject

Una vuelta por su Instagram nos proporciona imágenes de chicas embarazadas, chicas delgadas, chicas gordas, con estrías o sin ellas pero sin la constricción que los sujetadores diseñados "para gustar" habitualmente transmiten.

Y es que, ¿qué mujer no ha repetido una y mil veces el gesto de quitarse el sujetador sin siquiera desabrocharse la camisa al llegar a casa? La lucha en contra de la incomodidad ha sido una constante desde hace cuarenta años y otras firmas como la británica Neon Moon han recogido el testigo a través de una iniciativa en Kickstarter para conseguir un crédito con el que comenzar a tejer los sujetadores y bragas del futuro.

Hayat Rachi es la mujer detrás de esta iniciativa y, al igual que ocurre con The Lonely Girl, huye de rellenos y prácticamente de cualquier elemento que pueda incitar a la lujuria masculina. Además, en sus campañas no existen ni el retoque ni el concepto de mujeres perfectas: en Neon Moon las chicas son únicas y con su individualidad consiguen hacer todavía más especiales las prendas que llevan.

Imagen vía @araksofficial

A un nivel que se podría considerar alta lencería y con 15 años de vida se sitúa Araks, la firma que seduce a Sarah Jessica Parker o Sofía Coppola. Nadie se imagina a la directora de películas como Lost in Translation luciendo agresivos diseños lenceros, sino más bien prendas sutiles que favorezcan en sus momentos de intimidad. Ese es precisamente el propósito de Araks.

En España, la industria de la lencería femenina cada vez cuenta con firmas más plurales y especializadas. Por una parte, existen marcas como Andrés Sardá, uno de los primeros diseñadores en vestir por dentro a las mujeres y en lanzar presentaciones de sus creaciones que han sido puro espectáculo. En los últimos años, y con la incorporación de Nuria Sardá como alma creativa de la firma, las creaciones viran todavía más a lo que las mujeres quieren.

Imagen vía @almulingerie

Lejos de lo que una gran empresa como Andrés Sardá puede ofrecer, encontramos Almu Lingerie, que desde 2013 ha ofrecido un nuevo concepto de ropa interior made in Spain. Materiales nobles, tinturas hechas a mano y una constante preocupación por el medio ambiente y el bienestar de sus chicas es lo que esta marca joven ofrece dentro de un mundo que necesita de propuestas así.

Otra propuesta que demuestra el cambio en esta dirección es Botica Lingerie, una firma de lencería con sede en Madrid dirigida por Andrea Pimentel. Su apuesta pasa por "vestir a la mujer por dentro", tiene un irresistible aire de poesía y sofisticación y la dirección de arte tanto de sus campañas como la manufactura de sus prendas nos hacen soñar en la posibilidad de otro tipo de mundo -un mundo mucho mejor del que acostumbramos-.

Así que estamos de enhorabuena: la aparición de nuevas firmas y modelos de negocio dentro de la industria de la lencería que apoyan y hacen a la mujer sentirse mucho más atractiva sin caer en su cosificación están adquiriendo más fuerza que nunca. Cada época ha tenido un modelo de vestir por dentro y parece que, ahora en 2015, son las chicas las que tienen en su mano decidir cómo prefieren hacerlo.

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Texto Alberto Sisí Sánchez
Imagen vía The Lonely Girls Project

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