en 2010, hablamos con riccardo tisci sobre amor, familia y las mujeres de su vida

Riccardo Tisci fue la estrella de la portada de ‘The Lovers of Life Issue’ en 2010. Él tomó las riendas de Givenchy en 2005 y restableció esta casa de Alta Costura como una de las marcas más intrigantes e inspiradoras del siglo XXI. Con motivo del...

por Holly Shackleton y i-D Staff
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06 Febrero 2017, 9:45am

"Mi estilo es romanticismo oscuro con un toque de sensualidad y religión", dice el director artístico de Givenchy, Riccardo Tisci. Es un día frío de diciembre y estamos sentados en el exterior de la pista de hielo, en Somerset House. Han pasado cinco años desde que Tisci, que en su día fue un diseñador poco conocido, salió de la oscuridad para liderar la casa Givenchy. Hoy, Givenchy es sinónimo de cool. Inmediatamente reconocible por sus prendas oscuras y góticas, es una firma donde lo 'outsider' reina por encima de todo, donde la belleza acepta las diferencias y el grunge es tan elegante como el glamour.

Vestido de negro, con una capucha asomando por encima de su chaqueta y zapatillas deportivas, Riccardo es una elección improbable para una distinguida casa francesa de Alta Costura. Alto, de piel oscura y guapo, lleva aparato dental ―del que presume cuando sonríe― y fuma algunos cigarrillos mientras hablamos. Tisci es uno de los pocos diseñadores del mundo que se responsabilizan de todas las facetas de la casa que dirigen, incluyendo ready-to-wear, Alta Costura, moda masculina y accesorios. Es un trabajo muy exigente, posible solo gracias al amor y el apoyo de su amorosa familia, que reside en el sur de Italia, a su educación católica y a su musa y mejor amiga MariaCarla Boscono, todo ello parte integrante de la identidad de Tisci. La colección primavera/verano 2010 de Riccardo Tisci para Givenchy atestiguó el formidable estado del diseñador. Conforme los últimos editores aseguraban sus asientos y la música empezaba, la carga eléctrica de la atmósfera se hacía palpable. MariaCarla, Lara Stone, Lakshmi Menon, Iris Strubegger, Magdalena Frackowiak, Meghan Collison y la novata Ranya Mordanova estaban entre las modelos escogidas personalmente por Tisci para dar vida a su visión. Con un maquillaje apagado, cejas decoloradas y el cabello liso con raya en medio, marcharon serenamente por la pasarela como diosas misteriosas o habitantes de alguna oculta tierra lejana. "Me inspiré en el vestuario masculino de los países árabes ", explica Riccardo. "Una sensualidad muy romántica realzada con un toque de estampados psicodélicos". Defendiendo la elegancia moderna y el romanticismo oscuro, Tisci contrastó las solapas rígidas y los hombros definidos de sus bellas chaquetas entalladas con gasas drapeadas, camisolas de corte geométrico, pantalones negros de tiro holgado y vestidos tipo baby-doll con volantes voluptuosos para crear una visión que resultara sexy y siniestra a la vez. Un opulento estampado en blanco y negro de Hubert extraído de los archivos de Givenchy y reinterpretado por Tisci para el siglo XXI realzó los vestidos, pantalones entallados, chaquetas, camisas, fajas y zapatos casi con claridad matemática. "Quería hacer algo puro que me representara", explica Tisci formalmente, compensando la armonía con una serie de bizarros sombreros cónicos: sombreros marroquíes tradicionales simplificados en un estilo que él esperaba que transformara a cada chica, al estilo de un Stormtrooper, en una "especie de unicornio". Los críticos lo adoraron.

Nacido en la ciudad costera de Tarento, en Apulia, al sur de Italia, el pasado de Riccardo está lejos del estatus de celebridad de la moda en el que se encuentra hoy. Su padre falleció cuando tenía cuatro años, dejando sola a su madre para criarlo a él y a sus ocho hermanas. "Mis ojos se llenan de lágrimas cuando hablo sobre mi familia, porque la mía es maravillosa y esa es la mayor suerte que puede tenerse en la vida", dice. "Mi madre es la persona más inteligente que he conocido. Es una madre italiana clásica y orgullosa". Riccardo empezó a trabajar a los nueve años, ayudando a su tío como yesero y florista. "Puede que no tuviéramos dinero, pero las sonrisas, la felicidad y la libertad siempre han estado presentes en mi casa", dice Riccardo apasionadamente. "Con el amor puedes tener muchas cosas hermosas y a veces entiendes que el dinero no lo es todo en la vida". A los 17 años, Riccardo abandonó Italia y se mudó a Londres, decidido a hacer fortuna y mantener a su familia en casa. "No pensé en convertirme en diseñador, simplemente quería convertirme en Riccardo, quería crecer y Londres era el lugar donde quería estar", recuerda. A pesar de ser incapaz de hablar inglés, Riccardo aceptó su nueva vida en la capital con vigor, asegurándose un lugar para dormir en el vecindario de Oval y trabajando como un portero de discoteca en un club nocturno para poder llegar a fin de mes. El destino intervino dos años más tarde: Riccardo leyó un anuncio en el metro y se inscribió en un curso para principiantes en el London College of Fashion. El tutor de Riccardo no tardó en percibir su potencial y le animó a inscribirse en Saint Martin's, cosa que hizo, obteniendo una beca por sus habilidades en ilustración. En su último año, Riccardo conoció a la entonces poco conocida modelo italiana, MariaCarla Boscono, iniciando una relación que sería la columna vertebral de toda la carrera de Tisci.

"MariaCarla representa la reencarnación de mi prototipo de mujer", dice Riccardo, evidentemente hechizado. La supermodelo italiana de 36 años ha sido la mejor amiga de Tisci y su musa los últimos 19 años y observando a la belleza de pelo oscuro es fácil comprender su adoración. "Ella es como de la familia para mí", continúa. "Hace tanto tiempo que somos amigos que lo que sentimos ahora es amor. Hemos viajado juntos, hemos hecho muchas cosas... Ella es mi ángel guardián". Riccardo se graduó en 1999 y MariaCarla desfiló en su show. Regresó a Italia ese mismo año para trabajar como consultor para Antonio Berardi, Puma y Coccapani antes de firmar un contrato de tres años con Ruffo Research. Desafortunadamente para Tisci, la marca milanesa de cuero se declaró en bancarrota tan solo unos meses antes de su primer desfile. Devastado, Riccardo viajó a la India donde diseñó una pequeña colección de camisetas en una fábrica en las afueras de Nueva Delhi. Cuando regresó a Milán se reunió con MariaCarla, que estaba impresionada con la colección y convenció a Tisci para preparar un desfile, reclutando a Karen Elson, Natalia Vodianova y Frankie Rayder para la pasarela y para entregar las invitaciones en persona. "MariaCarla era asombrosa", recuerda Tisci. "Se estaba haciendo cada vez más grande y participaba en aproximadamente diez desfiles al día, pero por la noche reunía a las chicas para encontrarse conmigo y repartir las invitaciones". Con la ayuda de la relaciones públicas Karla Otto, el primer desfile de Riccardo tuvo lugar fuera del calendario, en un enorme garaje abandonado situado en las afueras de Milán. El público, que hubo de permanecer en pie ―no había presupuesto para los asientos―, estuvo formado por una lista de editores internacionales, incluyendo a Anna Wintour, Carine Roitfeld (que ha mantenido una gran amistad con Tisci a lo largo de su carrera), Suzy Menkes y el propio Terry Jones. Siendo más una performance que un desfile de pasarela, las chicas de Riccardo deambularon por el vasto espacio industrial, fumando cigarrillos, bebiendo cerveza y jugando a atrapar la pelota con enormes globos negros en un fondo de iluminación dramática, música eclesiástica gótica e incienso. "Realmente fue un momento importante en la historia de la moda", dice Riccardo. "Se habló muchísimo sobre todas aquellas modelos que desfilaron gratis para un joven diseñador del que nadie había oído hablar. Al siguiente día, recibí muchas llamadas de personas que querían producirme y formar parte de mi negocio". En su segundo desfile con su propio nombre seis meses después, entre quienes le llamaron se incluyó el antiguo jefe de Givenchy, Marco Gobbetti, que envió a Riccardo a París al día siguiente, contratándolo como jefe de Alta Costura, ready-to-wear y accesorios de Givenchy cinco semanas después.

"Le debo mi éxito a tres países", explica Riccardo, encendiendo otro pitillo. "Inglaterra, porque me dio el apoyo para estudiar, India porque me dio la oportunidad de comenzar mi propia vida y mi propia marca [Riccardo regresa cada año a la India para meditar] y Francia porque me dio la oportunidad con Givenchy". El nombramiento fue una gran apuesta para la casa francesa de Alta Costura y un salto gigante en las responsabilidades de Tisci, que es el cuarto diseñador y graduado de Central Saint Martin's en suceder a Hubert de Givenchy desde su retiro a mediados de los noventa. Su prestigioso puesto fue inicialmente concedido a John Galliano, que se fue para tomar las riendas de Christian Dior en 1996, seguido por Alexander McQueen, que se fue en 2000. A él le sucedió Julien MacDonald, que finalmente abandonaría la firma en 2001. Cuando se instaló en la maison, a Tisci le presentaron un sistema anticuado que había estado en marcha desde la década de los cincuenta y pusieron a su cargo un equipo de momias, la mayoría de las cuales llevaban allí desde el reinado de Hubert de Givenchy y no se sintieron nada impresionadas con aquel chico joven que había venido a tomar las riendas. Los presupuestos eran reducidos, a veces inexistentes, y el joven diseñador nunca había diseñado Alta Costura con anterioridad. "Estaba muy asustado", confiesa Tisci. "Pensé, ¿por qué me han elegido? No podía ver ninguna conexión entre Givenchy y yo, aparte del amor por el color negro. Givenchy estaba por los suelos", continúa, "y si no hubiera podido salvarla se habría visto obligada a cerrar". Mientras la prensa meditaba cómo aquel joven italiano de sensibilidad podría llevar a buen puerto el legendario legado de Hubert (el couturier era universalmente admirado por su pura elegancia femenina), Marco Gobbetti lo sabía bien y, examinando los archivos de Givenchy, Riccardo también se dio cuenta de que había una conexión tangible. "Estaba sorprendido. Cuando vi los archivos me di cuenta que Givenchy era mucho más vanguardista de lo que la gente pensaba. Durante todos estos años la gente solo ha asociado a Givenchy con Audrey Hepburn. Hubert de Givenchy es un genio y mirando los archivos empecé a entender la conexión entre nuestros estilos y encontré cosas que aún podrían resultar muy poderosas hoy en día". Tisci fue el primer diseñador para Givenchy en ser invitado a conocer al propio Hubert de Givenchy. Una invitación que él no se tomó a la ligera. "¡Estaba muy nervioso!" exclama. "Ponte en mi lugar. ¡No era más que un chico de un pequeño pueblo de Italia!".

Como católico romano devoto y fiel creyente en la espiritualidad, Tisci ha incluido el catolicismo desde el principio de su estancia en Givenchy, frecuentemente envolviendo las cabezas y rostros de sus modelos con encaje y trabajando estrictamente con una paleta blanca y negra. "No voy a la iglesia tan a menudo como me gustaría, pero rezo cada noche", indica Riccardo. "Mi madre nos crió para ser muy religiosos. Creo en la reencarnación y creo que todo esto ha pasado en mi vida porque siempre llevo conmigo el alma de mi padre". Para la colección otoño/invierno 2008, el diseñador italiano estableció un ambiente sombrío y eclesiástico con hileras de crucifijos dorados y cuentas de rosario, pesado encaje negro y camisas con volantes y altos cuellos isabelinos, a los que él regresaría una y otra vez en su trabajo. Faldas blancas vaporosas ―vistas en la colección primavera/verano 2010― y vestidos de noche piadosos pero elegantes son otras de sus creaciones inspiradas en los santos. Con una consideración similar, el diseñador hace referencia a las culturas de Marruecos, el norte de África y Oriente Medio. Para la colección de Alta Costura otoño/invierno 2009, las modelos de Tisci venían envueltas en tela negra, sus rostros, cuellos y muñecas adornados exageradamente con opulentas joyas de oro. Abrigos de terciopelo lujosamente adornados con encaje y cristales, pantalones estilo harem de colores brillantes y capuchas de gasa evocaban una aristocracia exótica. "Viajo mucho", explica Tisci, "y me atraen las culturas ancestrales y poderosas, como la religión".

No resulta sorprendente que Tisci haya recibido los elogios de la Reina Rania de Jordania. La monarca, visionaria de la moda, es conocida por su enfoque conceptual al vestir y se puso directamente en contacto con Riccardo para que le diseñara una parte de su guardarropa. "Cuando la conocí llevaba chaqueta de cuero negro, pantalones de mezclilla y tacones muy bajos", recuerda. "Siempre la recordaré. Era muy hermosa. Fue ahí cuando me di cuenta que una Reina puede ser moderna. Pensé, 'esto es Alta Costura para mí, esto es lo que una Reina debería ser, una mujer realmente dinámica que representa a su país como una embajadora, una mujer moderna que viaja y va a fiestas e inauguraciones de museos'. La Alta Costura debería ser de alta calidad pero también debería mostrar la experimentación. Las necesidades de la Alta Costura han cambiado". El año 2008 también vio a Tisci adentrarse en el mundo del pop, diseñado dos atuendos de Givenchy Haute Couture para la gira mundial de Madona Sticky & Sweet. Tisci recibió en herencia la rama de moda masculina de Givenchy en 2008, lo que puso en sus manos el control artístico de toda la marca de Givenchy. Igual que con la moda femenina y la Alta Costura, Tisci estaba decidido a defender la individualidad y celebrar una belleza oscura y conceptual; una visión que afinó con el ojo experto de Panos Yiapanis, quien no solo se encarga del estilismo de los desfiles de moda masculina y de las campañas de publicidad, sino que también aparece habitualmente en blogs de moda y listas de los mejor vestidos usando Givenchy de pies a cabeza. Tisci debutó con su primera colección de moda masculina en la colección primavera/verano 2009. Incluyendo leggings de cuero negro, shorts de cuero, medias hasta la rodilla y smokings emparejados con frescas camisas blancas, empujó firmemente la marca de 50 años de antigüedad hasta el siglo XXI. Para la colección primavera/verano 2010, Tisci continuó dando forma a una nueva masculinidad, haciendo referencia a diferentes subculturas y continentes. Estampados de kufiyya adornaron las camisas de seda y los pantalones de tiro holgado, y los tartanes fueron adornados con tachuelas doradas en un estado anímico que hacía referencia a lo chic de los skaters, a Axl Rose y a su actitud.

El ojo experto de Tisci también es célebre por lanzar las carreras de algunas de las supermodelos que lideran el mundo, incluyendo a Natasha Poly, Lakshmi Menon, Ranya Mordanova y la increíble Lara Stone. "Me gusta escoger chicas que provoquen emociones", revela Riccardo, "veo a las chicas desde un ángulo muy extraño que algunas personas no ven. Las chicas no son como carne en el mercado". En su lugar, las chicas de Riccardo son feroces, como se vio claramente en las campañas otoño/invierno 2009 de Givenchy obra Mert Alas y Marcus Piggott. Esa es la campaña de publicidad de la que más orgulloso se siente hasta el momento. Con el pelo negro y brillante y sin cejas, MariaCarla, Ranya, la modelo de Victoria's Secret Adriana Lima, Iris Strubegger y Leonor Scherrer se transformaron en vampiras chic parisinas, hambrientas y listas para atacar. "Es un gran placer para mí trabajar con Mert y Marcus. Me han encantado desde que era estudiante". Los creativos recientemente completaron la campaña primavera/verano 2010, protagonizada por MariaCarla y Natalia Vodianova junto con los modelos masculinos Emil Dostovic, Simon Nessman, Paris Michael Nicholson y Eduardo Calero. Fresca, gráfica y limpia, alude a los primeros anuncios de Calvin Klein y saca la firma de su reclusión para llevarla al estudio. "Me gustaría tener mi propia agencia de modelos", concluye Riccardo. "Me encanta la belleza, pero lo que realmente me gusta es la fuerza. En mis desfiles uso modelos delgadas, con curvas, negras, blancas, altas, pequeñas... realmente no importa. Lo que importa es que transmitan el espíritu de Givenchy". Durante su tiempo en la maison, Tisci ha obrado un milagro. Ha retenido elementos de la herencia de Givenchy para conservar las bases mientras re-escribía los códigos de la casa con rasgos de su propia personalidad para situarla en el siglo XXI y, en 2010, por primera vez en 20 años, la maison no ha tenido pérdidas y ha cubierto los gastos. "Vengo de una familia muy unida y esa es mi forma de trabajar en Givenchy. Los fotógrafos encargados de las campañas de publicidad, las modelos... todos con los que trabajo se han convertido en amigos cercanos, como una familia", dice. Así que, ¿hacia dónde desea dirigir a Givenchy en el futuro? "Quiero traer de vuelta los momentos de gloria de Givenchy de los cincuenta y los sesenta". También planea incrementar la presencia de Givenchy en el arte, el cine y el arte performance, algo que ya vimos en 2009 cuando el diseñador fue el comisario invitado en un número para A Magazine. "He pasado por mucha mierda durante mi vida, así que tengo los pies firmemente plantados en el suelo", concluye Riccardo. "Si me conoces, soy el tipo de persona que te puede dar su corazón. A fin de cuentas estoy haciendo prendas con mis emociones y estoy muy orgulloso a día de hoy, no tanto por mi título en Givenchy, sino porque aún soy Riccardo. Nunca he cambiado".

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Texto Holly Shackleton
Fotografía Mert Alas y Marcus Piggott
Estilismo Panos Yiapanis
Peluquería Luigi Murenu de Streeters NY
Maquillaje Charlotte Tilbury de Management Artists Organisation
Uñas Lorraine Griffin con productos Chanel Black Satin
Asistentes de fotografía Gareth Horton y Maurizio Bavutti
Asistentes de estilismo Matt Carroll, Philly Piggott y Hannah Belbern
Asistente de maquillaje Lotten Holmqvist
Asistente de peluquería Akki Shirakawa
Técnico digital Timothy Wright
Asistente digital Giovanni Tine
Modelo MariaCarla de Viva Paris y Riccardo Tisci