ser diferente no te convierte en un fracasado

Porque cada rechazo puede ser una nueva oportunidad (si tú quieres).

por Raquel Zas
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16 Octubre 2015, 8:55am

fotograma de 'pequeña miss sunshine'

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Mi última comida familiar fue todo un cuadro de Velázquez: 10 personas que se ven una vez al año en la casa de una tía abuela de la que no sabemos muy bien el nombre en una casa llena de esos retratos que se hacían antiguamente a los muertos.

A un lado, nos sentamos la nueva generación de la familia y las preguntas sobre cómo nos va la vida no tardan en salir a la mesa -y nunca mejor dicho-. Dejando a un lado los comentarios de a ver si traemos un novio -o novia- a casa de una vez, las comparaciones sobre nuestro estado laboral son inevitables.

Mi primo es ingeniero y trae a todas las mujeres de calle -o eso dice él- y mi otra prima es médica y me gusta tanto como ese vestdo verde pistacho de flores que llevaba puesto, pero el caso es que ambos eclipsaron mi mediocre carrera llena de sueños y frustraciones.

Fotograma de la película 'American Beauty'

Tras tratar de explicarle a mi abuela en qué consisten exactamente mis estudios y escuchar a mi tío diciendo que era mejor que estudiase topografía -¿en serio?-, solo me queda intentar mantener mis idílicos planes de ser guionista y con suerte llegar a escribir una novela algún día.

Si me diesen un euro por cada vez que me han dicho que lo que hago no sirve para nada, podría montar una superproducción hollywoodiense sin ayuda de nadie. Con el tiempo, la vida se ha encargado de suavizar mis aires de grandeza, pero también es cierto que toda esa panda de aguafiestas no tiene siempre la razón.

Cuando llega ese momento en tu vida en el que te das cuenta de que nada va a ser como tú pensabas, cuesta un poco aceptar la derrota ante aquellos que ya lo veían venir. Pues bien, lo mejor que puedes hacer es ignorarlos y desearles lo mejor.

Lo que quiero decir es: ¿qué sabrá ese jefe tirano que te dijo que insistir no te serviría de nada? ¿O ese profesor que te aseguró que no tenías talento? ¿Y quién es ese director de casting para decirte que tienes la nariz "demasiado grande"? Olvídate de ellos porque, si fuera por sus 'consejos', me habría cogido un avión a China y ahora estaría entregada a la vida contemplativa.

Fotograma de la película 'Ventajas de ser un marginado'

No sé por qué extraña razón hay gente que parece que disfruta poniéndote los pies en el suelo y sacando a relucir tu mediocridad, pero lo más seguro es que lo hagan porque ellos son los que se sienten frustrados y les gusta asegurarse de que los demás tengan la misma suerte.

Te van a rechazar muchas veces: en el trabajo, en tu círculo de amigos, en el amor… Algunos serán merecidos y otros no tanto, pero lo que importa aquí es que tengas muy presente esa verdad, porque es imposible gustarle a todo el mundo.

Toda la gente exitosa que conozco no tiene miedo al rechazo. Hay que ser humilde, pero tambien tienes que creer en ti y, sobre todo, seguir haciendo cosas constantemente. Si a un comisario de arte no le gusta tu obra; a un editor, tu novela o a un productor musical, tu maqueta, no desistas. ¡Sigue llamando a otras puertas y no dejes de crear!

Si nunca te llegan a dar una oportunidad, puede que sea mala suerte o que no seas lo suficientemente bueno, pero eso solo significa que puedes empezar algo nuevo y mejorar.

Tampoco te engañes: genios hay muy pocos en el mundo, pero ¿de qué sirve que todo te vaya bien a la primera? Llegar a la cima sin esfuerzo es muy aburrido y desde luego, así nunca llegarás a servir de inspiración a nadie. Toda meta es más divertida si te cuesta trabajo, muchas puertas cerradas y algún que otro llanto en el baño: el drama también es parte del proceso creativo.

La clave está en tener capacidad para actuar y en no estancarse porque, de esta forma, provocas que aparezcan nuevos retos aunque no sean los que esperas o los que crees que necesitas.

Fotograma de la película 'El club de los cinco' 

Hay cosas que ocurren simplemente para que vengan otras que no tenías planeadas. No hay ninguna fuerza, ser todopoderoso o destino divino que lo controle: tú eres el único que puedes vencer tus propias metas,así que ignora a todos los que te digan que no.

¿Sabías que a Jonathan Anderson la crítica le tiró por tierra su primera colección? ¿Y que a Anna Wintour la despidieron de Harper's Bazaar cuando todavía era editora junior? La única forma de acallar a tus detractores es con logros y, para ello, solo puedes ponerte a trabajar sin descanso.

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Texto Raquel Zas
Fotograma de Pequeña Miss Sunshine

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