¿te animas a cambiar el mundo?

Desde la reconstrucción de Nepal hasta ayudar a las tortugas en peligro de extinción, hay muchas cosas por hacer mientras tú estás sentado frente al televisor.

por Raquel Zas
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28 Mayo 2015, 10:50am

Fotografía de Michael Bailey Gates

Apuesto a que casi todos los días te sientas delante del televisor fumándote un cigarro y observando con cierta perplejidad lo que está sucediendo en el mundo según el telediario. Es un hecho que en el primer mundo hemos desarrollado una apatía un tanto alarmante en torno a las desgracias ajenas; nuestros ojos se han insensibilizado ante imágenes realmente devastadoras.

Aun así, tenemos por costumbre quejarnos a viva voz del caos que reina en el mundo y de todo lo que debería cambiar -mientras seguimos fumando nuestro cigarro sentados en el sofá-. Nos ha tocado ser la generación de la desesperanza: tenemos tantas oportunidades como puertas cerradas. Pero, ¿por qué no tirar la puerta abajo?

Fotografía de Michael Bailey Gates

El otro día conocí un chico en un bar que acababa de llegar de un voluntariado en Calcuta. Con 24 años era un licenciado en Derecho en paro que vivía con sus padres y había sido diagnosticado con depresión. Tenía una buena vida y ninguna razón para sentirse así de mal, así que un día, sin estar demasiado seguro de lo que hacía, decidió irse a la India. Todo lo que salía por su boca y cómo era su expresión al contarlo me impresionó mucho: pasó de no conseguir levantarse de cama por las mañanas a dar de comer a personas enfermas en un hospital del tercer mundo.

Al principio lo pasó realmente mal, y estuvo a punto de volver a casa en varias ocasiones. El antes y el después lo marcó el día en que le pidieron que acompañase a un anciano moribundo en sus últimos momentos. Le cogió de la mano y le dio la que iba a ser su última comida. El hombre, que apenas podía hablar, le regaló una sonrisa de agradecimiento que le cambió la vida. Él lo tiene claro: "Da igual todo lo que te cuente, no podrás entenderlo si no lo vives. Todos sabemos que ayudar a los demás es gratificante, pero no sabemos hasta qué punto te cambia la vida si no lo haces tú mismo".

Fotografía de Harley Weir

Si eres uno de los miles de jóvenes españoles que lucha por encontrar un trabajo digno de su preparación -o simplemente necesitas encontrarte a ti mismo- deberías barajar la idea de hacer un voluntariado. Hacer la vida más fácil a alguien cambia tu perspectiva de las cosas. Vivimos mermados por nuestros trabajos, estresados, agobiados por nuestros sueños frustrados y con la cabeza baja y los ojos fijos en nuestra cuenta de Instagram.

Puede que irte a Camboya y ver cómo está la situación de las mujeres allí -podría poner muchos más ejemplos- te haga relativizar las cosas y ver lo absurdos que pueden llegar a ser los problemas del primer mundo. Y, de paso, así contribuirás a cambiar un poco las cosas.

Hay miles de opciones, y desgraciadamente están pasando muchas cosas ahí fuera que necesitan de nuestra ayuda. La organización Voluntarios Internacionales te ofrece colaborar en muchas de sus iniciativas, desde un programa para refugiados en Sudáfrica hasta un voluntariado para reconstruir Nepal. No todo el mundo es capaz de hacer frente a situaciones tan impactantes, pero eso no importa, hay muchas opciones que seguro que son desconocidas para la mayoría.

WWOOF ofrece oportunidades en granjas orgánicas de todo el mundo donde te dan comida y alojamiento a cambio de tu trabajo. Seaturtles.org busca a voluntarios para ayudar a las tortugas marinas en peligro de extinción, y Conservation Volunteers, por su parte, lleva a cabo proyectos a corto plazo en Australia y Nueva Zelanda para proteger hábitats y promover el eco-turismo. También puedes buscar según tus habilidades: si tienes un gran nivel de inglés SVP busca a gente para enseñar el idioma en países de todo el globo, mientras que HF Holidays busca coordinadores para sus excursiones por toda Europa.

Fotografía de Michael Bailey Gates

Las posibilidades son infinitas pero la decisión es tuya. Puede que sea una perspectiva un tanto egoísta, pero realizar uno de estos voluntariados probablemente te ayude a ti más que a la propia causa. Esta opción te da la posibilidad de estar orgulloso de ti mismo, de darte cuenta de lo que eres capaz y te regala una experiencia incalculable que cambiará tu percepción sobre el mundo.

Porque ya sea escolarizando a niños en Nigeria, ayudando a la conservación del sendero de los Apalaches o dando compañía a ancianos solitarios de tu barrio, te darás cuenta de que todo en la vida es más simple de lo que parece. Porque hay muchos colectivos en el mundo pasándolo mal y aun así se mantienen con una sonrisa en la cara mientras el hombre moderno del primer mundo se ahoga en su egocentrismo.

La pregunta es muy sencilla: ¿Estás haciendo algo para cambiar las cosas?

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Texto Raquel Zas

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