¿cómo es realmente ser diseñadora de moda en españa?

Hablamos con varias creativas de nuestro país para reflexionar sobre el papel de la mujer en la industria y descubrir su opinión y experiencias personales.

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sep. 15 2016, 7:35am

Imagen cortesía de Pepa Salazar

El nombramiento de Maria Gracia Chiuri como directora creativa de Dior y el de Bouchra Jarrar en Lanvin muestra un giro en las principales casas de moda francesas, que hasta el momento estaban capitaneadas por hombres. ¿Existe desigualdad en el mundo de la moda actual?

Si bien es cierto que Dior, Lanvin, Balenciaga o Louis Vuitton —por citar algunas de las más importantes y más antiguas firmas— están encabezadas por diseñadores, otras igual de importantes hoy en día están dirigidas por mujeres. Miuccia Prada se encuentra al frente de Prada y Miu Miu, Consuelo Castiglioni de Marni, Stella McCartney de su firma homónima… A pesar de esto, ocurre en el mundo de la moda, como en el entorno de la alta gastronomía, con el que podríamos hacer un paralelismo, que suelen pesar más y tienen mayor reconocimiento los nombres masculinos que los femeninos.

Esto no significa que las mujeres creativas hayan estado siempre en un segundo plano. Muy al contrario. En los albores de la moda como la conocemos hoy, los nombres de Coco Chanel o Madalaine Vionnet resonaban tan fuerte como los de sus compañeros. Ambas marcaron nuevos caminos en la moda, que siguen hoy otros muchos diseñadores. Sin embargo, eso no ha impedido que a la hora de hacer el cambio de testigo de ciertas casas hayan dominado los diseñadores frente a las diseñadoras. 

Imagen cortesía de Célia Valverde

Ante este panorama, nos hemos planteado si en la actualidad existen ventajas o desventajas para las jóvenes creativas a la hora de crear y desarrollar sus marcas. Y para poner luz en esta cuestión, hemos hablado con Célia Valverde, María Rosenfeldt de Herida de Gato (firma en la que hace tándem con Jacobo Salvador), Pepa Salazar, María Lemus de Maria Ke Fisherman (junto a Víctor Alonso) y Krizia Robustella para que nos den sus puntos de vista.

Todas ellas coinciden en que no han tenido ninguna ventaja para desarrollar su actividad por el hecho de ser mujer. De señalar alguna, nada tiene que ver con una cuestión de sexo, sino con la energía que otorga la juventud, como opina Célia Valverde: "El no tener miedo a invertir toda tu ilusión, creatividad, energía, tiempo y dinero en algo que realmente amas" o, según María Rosenfeldt, "la libertad que te da frente a otras opciones como trabajar para una marca más grande. Haces lo que te gusta y cómo te gusta". Al preguntarles si han recibido algún tipo de ayuda o subvención por ser mujeres, la respuesta mayoritaria vuelve a ser negativa, aunque María Lemus señala: "El único apoyo que tuve por ser mujer fue cuando tenía 25 años, cuando empezamos y me hice autónoma, me dieron una ayuda económica de 5.000 euros. La condición era ser mujer y menor de no sé cuántos años, pero no he recibido nunca otra ayuda más".

Imagen cortesía de Maria Ke Fisherman

A día de hoy, existen aún desventajas para las mujeres en el ámbito laboral, para empezar, debido a la brecha salarial. No así en el campo del diseño de moda. Para Célia Valverde, hablar de desventaja por ser mujer u hombre en este ámbito es "algo absurdo e irreal". Pepa Salazar matiza: "En la industria de la moda hay muchos hombres trabajando como diseñadores. La figura del diseñador que viste a la mujer está bastante extendida, pero yo nunca me he sentido en desventaja por ser mujer. He tenido la suerte de estar en un ambiente donde importa tu profesionalidad, no tu sexo". En este sentido, María Lemus también aporta su propia perspectiva: "Es más común que las chicas nos dediquemos a la moda y creo que hay demasiadas mujeres que 'juegan a ser diseñadoras'. Quizá los chicos que se dedican a esto lo hacen más en serio y también por eso destacan más. Parece que tienen otro concepto de la moda. Lo hacen más de verdad".

Por eso, respecto al apoyo de los medios, la mitad femenina de la firma Maria Ke Fisherman cree que "a veces estamos más acostumbrados a que destaquen diseñadores chicos". En cambio, para la diseñadora Célia Valverde lo que prima para aparecer en los medios es el trabajo de cada uno, no el sexo, algo en lo que coincide Pepa Salazar. Pero sí existe una diferencia a la hora de promocionar su trabajo: "a veces los medios hacen artículos por categoría hombre o mujer y la creatividad no tiene género", señala Pepa. 

Imagen cortesía de Krizia Robustela

En la misma línea, María Rosenfeldt opina que muchas veces se escriben artículos con un sesgo de discriminación positiva, aunque esto no tiene que ver exclusivamente con el hecho de dedicarse a la moda: "Hay muchos reportajes sobre cómo compaginas ser madre y trabajar en algo tan agobiante como la moda; o el día de la mujer trabajadora, y artículos llenos de consejos sobre como no olvidar tus obligaciones de mujer trabajadora. En general, sí se trata diferente a la mujer trabajadora que al hombre trabajador".

Para María Lemus, además: "Cuando aparecemos en alguna entrevista, en nuestro caso somos dos y suele suceder que me toman más en cuenta a mí por el hecho de poder jugar más con tu imagen y ponerte más guapa. En este sentido, creo que dan más importancia a las chicas que a los chicos. O también ocurre que, cuando van a hacer una foto de los diseñadores, me piden que me ponga yo sola, cuando la firma somos los dos".

Imagen cortesía de Pepa Salazar

En definitiva, ¿es más difícil que les tomen en serio a las diseñadoras por el hecho de ser mujeres? La respuesta es no. Krizia Robustella cree que "depende también de cómo seas tú como persona, independientemente de si eres mujer u hombre". Es una circunstancia que, para María Lemus, tampoco depende del sexo. "A la hora de ser empresaria, no es más difícil que nos tomen en serio. Al estar currando no solo como creativa, sino también como empresaria, la gente lo nota", apunta. La única diferencia, según Pepa Salazar, es que ha visto que no le daban suficiente credibilidad por ser joven.

La realidad de las diseñadoras de moda en España actualmente es que no hay diferencia con respecto a sus compañeros masculinos. De hecho, las dificultades son las mismas para todos dado que son jóvenes emprendedores creando un proyecto desde cero, con las mismas ganas e ilusión, pero también con mucho camino por recorrer. Como conclusión, nos quedamos con las palabras de Pepa Salazar: "Nunca me he sentido discriminada en mi trabajo por ser mujer; creo que tengo la suerte de trabajar en un ambiente en el que la sexualidad y el sexo no se juzgan". Amén.

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Texto Daniela del Corte