todo lo que podemos aprender del cine indie americano

El pasado fin de semana finalizó la cuarta edición del Americana Film Festival de Barcelona, donde pudimos ver grandes películas que probablemente no llegarán a la taquilla española y aprendimos unas cuantas lecciones de cómo hacer buen cine indie.

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10 Marzo 2017, 8:25am

Fotograma de 'Closet Monster'

Nos guste o no, el cine no sería nada sin su eterno y turbulento amante: el comercio. Por mucho que algunos se empeñen, el arte no llega (al menos el 90% de las veces) muy lejos si no va de la mano del lado comercial. Y ahí es donde surge la eterna lucha interior del autor, que se debate entre ser fiel a su instinto artístico o someterse a los límites de lo que demanda el público. Porque todos sabemos cuánto cuesta una película y el riesgo que corres al invertir en ella. Por eso, muy pocos se atreven a apostar por una propuesta que se sale de los cánones, una historia rara o una realidad incómoda, pero resulta que son esas las historias —puede que empachados de varias décadas de cine de la marca Hollywood— las que más interés despiertan en la gente hoy en día.

Curiosamente es ahí cuando un film se desprende de las cadenas de aquel que le da dinero, que goza de una libertad tal que es capaz de construir historias genuinas. Sin embargo, el cine independiente no se caracteriza solo por su presupuesto de producción, sino por una serie de elementos narrativos y estéticos que lo caracterizan. De hecho, se trata de experimentar y alejarse de lo establecido. Hoy en día, las productoras han visto el filón del cine indie y se han lanzado a comercializarlo, y muchos son los directores que han dirigido obras de gran presupuesto pero que siguen considerándose independientes. Esto está pasando, sobretodo en Estados Unidos, con apuestas como Nebraska, Her, Dallas Buyers Club o la reciente Manchester frente al mar en la parrilla de los nominados a los Óscar. 

Fotograma de 'Goat'.

Con todo esto, el cine indie americano en particular ha conseguido calar en el espectador, traspasar las fronteras y convertirse en un referente dentro del cine de culto, ya sea con o sin presupuesto (claro es el ejemplo de Dallas Buyers Club, que ganó un Oscar a mejor maquillaje y caracterización con tan sólo 250 dólares de presupuesto). El pasado fin de semana, El Festival de Cine Independiente Norteamericano de Barcelona homenajeó con su cuarta edición a este género con un buen puñado de nuevas propuestas tanto de directores consagrados como de los que llegan pisando fuerte. Fue allí, en una maratón de cuatro días viendo películas, donde recordamos por qué nos engancha tanto el cine indie de Norteamérica. 

La realidad siempre supera a la ficción
Y lo vimos en Christine. Sabíamos perfectamente el desenlace de esta película, pero aún así no pudimos evitar sudar cuando se acercaba el final. Y nos dejó impactados. El film de Antonio Campos protagonizado por una impresionante Rebecca Hall narra la historia de Christine Chubbuk, una periodista frustrada que se voló la cabeza en pleno directo televisivo. Una nueva demostración de que la realidad supera a la ficción, pero en este caso el séptimo arte lo retrató de una forma tan fiel y efectiva como se merecía. 

El actor de primera división como reclamo 
Y el ejemplo por excelencia es James Franco. Él aparecía en uno de los platos fuertes del festival, Goat, un duro film que cuenta la presión social que sienten muchos estudiantes para entrar en una hermandad del campus. Franco es uno de los actores de primera fila que más apoyan el cine independiente, tanto de actor, como de productor o director. 

Convierte el cine en algo políticamente incorrecto y triunfarás
Las películas que más marcan son aquellas que incomodan, que suenan mal, que levantan heridas y que cuentan cosas de la vida de las que nadie se atreve a hablar. Si hay alguien que sabe reunir todo eso en una misma obra y además convertirlo en una poesía desternillante y teñida de un verde sutil en todos sus fotogramas, ese es Todd Solondz. Él es un genio del indie, y aunque su trayectoria lo ha convertido en un autor de culto, prefiere seguir dirigiendo en la sombra para así poder retratar a sus descarnados personajes de vidas mediocres con total libertad. 

En su último film -que pudimos ver en el Americana- se distancia un poco de los temas más devastadores que han protagonizado su filmografía, para centrarse en personajes desgraciados y un tanto vacíos que tienen en común dos cosas: el conflicto con la muerte y un perro salchicha como mascota. Wiener-dog es emotiva y tronchante pero, sobretodo, una metáfora muy bonita de cómo al final los seres humanos acabamos muriendo solos. Con Danny DeVito, bombas caseras y diarrea canina incluidos. 

Fotograma de 'Weiner-dog'

Las mujeres siguen reivindicando su sitio en el cine 
Lo hacen tanto dentro como fuera. El festival presentó cinco títulos dirigidos por mujeres, y entre ellos, destaca el estreno en España de Certain Women como uno de los platos fuertes del programa. La aclamada Kelly Reichardt firma esta cinta protagonizada por Kristen Stewart, Michelle Williams y Laura Dern, donde se narra la historia de cómo tres mujeres independientes intentan salir adelante en la injusta América rural. Muchos pueden pensar que no ocurre nada, que peca de insulsa y falta de argumento; pero se trata de un sencillo retrato sin grandes artificios, como si de una obra de David Hockney se tratase, de la crudeza del mundo frente al minúsculo tamaño de su existencia. Porque las historias mínimas son increíbles cuando hay talento delante y detrás de la cámara. 

Hurga en lo traumático para construir grandes historias
Óscar es un chico creativo que tiene un hamster y teme que la forma en que mira sus uñas sea demasiado femenina. Lleva años deseando hacerse mayor para salir de su pueblo tejano y que su padre no descubra su verdadera sexualidad, pero enamorarse del chico de la ferretería hará que se tenga que enfrentar a su verdadera identidad. Closet Monster ganó el premio a la mejor película canadiense de Toronto, y lo tiene bien merecido. 

El cine y su eterna lucha por representar el amor verdadero
La directora israelí Alma Har'el se embarcó con LoveTrue en la ambiciosa empresa de intentar explicar con imágenes y sonido (al ritmo de la música de Flying Lotus) cómo el tiempo y la memoria afectan a nuestra percepción del llamado "amor verdadero". Lo hace a través de tres personajes dispares: una stripper de Alaska, un libre pensador de Hawaii y un músico de neoyorquino que canta al desamor. La cinta, a modo de experimento visual, ha sido coronado como mejor documental en Karlovy Vary y nominado en Tribeca y Hot Docs, entre otros. 

Fotograma de 'LoveTrue'

Porque volver a tu pueblo natal siempre es una fuente de inspiración
Peter tiene que volver al pueblo que le vio nacer al morir su abuela, pero está deseando regresar a Washington y dejar aquel sitio que no había pisado en 15 años. Pero después de perder su cartera, se ve obligado a quedarse y acudir a su antiguo mejor amigo, Donald, un personaje extraño que vive al límite y que lo llevará de nuevo a su época adolescente. ¿Te atreverías a enfrentarte con tus fantasmas del pasado? Donald Cried te cuenta lo que podría pasar, y da tantas ganas de reír como de llorar. 

Cómo unas Air Jordan pueden desencadenar una historia maravillosa
Si algo tiene el cine indie, es que sabe desgranar una trama transcendental de un hecho tan nimio como que un niño desee con todas sus fuerzas unas Air Jordan. Kicks lo hace llevándonos a un degradado suburbio de San Francisco para seguir la historia de Brandon y dos amigos que intentan conseguir unas Air Jordan para intentar salir de la triste realidad que les rodea. Entre drogas, violencia y traficantes, destaca una impoluta fotografía y la aparición esporádica de un astronauta imaginario que sirve de abstracción en los momentos más difíciles del protagonista. Devastadora. 

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Texto Raquel Zas