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fuegos artificiales, desnudos, y besos: entra en el mundo de ryan mcginley

Los épicos viajes de carretera organizados por Ryan McGinley con los jóvenes creativos de Nueva York ya forman parte de la historia de la fotografía.

por i-D Staff y Rory Satran
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28 Agosto 2015, 6:40am

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"Quiero vivir en mis fotografías", dice Ryan McGinley. Y, en cierta forma, lo consigue. Desde las primeras fotos que tomó en la Yashica y que guardaba en el bolsillo (Dash Bombing, Tim Falling, Lissy Jumping) hasta sus recientes desnudos en estudio, Ryan McGinley es el fotógrafo estadounidense que ha retratado a los jóvenes artistas que hacen de Nueva York una ciudad mágica. 

Los expertos le señalan como uno de los fotógrafos vivos más importantes -y solo tiene 37 años-. Y para nada exageran: McGinley lleva 16 años labrando su carrera artística de manera consistente. A los 25 años, fue el artista más joven en protagonizar una exposición individual en el Whitney Museum de Nueva York. Sin embargo, a pesar del éxito, Ryan sigue siendo Ryan. 

Ryan McGinley presenta sus 200 fotografías de desnudos

Todavía te lo puedes cruzar en el metro con su mochila azul y sus Converse blancas sucias; es un pequeño punk afable, atractivo y sincero. Durante estos años ha tenido muchas exposiciones (la más reciente es una retrospectiva de su carrera este verano en Kunsthal KAdE en Holanda) y se han publicado libros sobre su obra, tiene miles de seguidores en Instagram y, básicamente, todo el mundo habla maravillas de él desde esa primera exposición en el Whitney. 

Hoy he ido al estudio de Ryan en Nueva York porque hay un nuevo libro de sus fotografías de los viajes por carretera que hace regularmente con chicos y chicas a lo largo de Estados Unidos. El tomo será publicado por Rizzoli este otoño y Ryan me recibe ultra-preparado, con impresiones ampliadas de las fotografías más impresionantes colgando de las paredes, mientras él está sentado tranquilamente en una mesa con un libro de los dummies.

Sus fotos son simplemente bellas, y muestran los estados más puros de alegría. Es pura juventud sin artificios, poses ni falsa melancolía; reflejan perfectamente esos momentos en los que estás lejos de la ciudad con tus amigos en plena naturaleza. La mayoría de las fotos de viaje de Ryan están hechas en un radio de tres horas en coche desde su casa en Hudson, Nueva York. "Cuando llevo a la gente de viaje al norte del estado llegan a un lugar que les libera y yo accedo a un lugar en ellos que es un tanto infantil", me cuenta.

Los chicos que fotografía son artistas y personajes de Nueva York con talento propio. (La verdad es que ya son hombres y mujeres, pero en las imágenes de Ryan siempre son "chicos"). Aparece la fotógrafa Petra Collins en una piscina, con el reflejo de un árbol que se alza tras sus rizos;aparece la artista de performance India Menuez, acostada en un campo de escarcha. Pero podrían ser cualquier persona, en cualquier momento. Ryan dice que fotografía a sujetos que se parecen a los recuerdos que tiene de sus hermanos y hermanas cuando eran pequeños.

Uno de sus hermanos, Michael, murió de SIDA cuando tenía 33 años; entonces Ryan todavía era adolescente. Describe ese período como algo sombrío, ya que muchos amigos de Michael murieron en un corto período de tiempo antes de la llegada de la medicina antirretroviral. Eso hizo que salir del armario para él fuera mucho más difícil. 

"Cuando era adolescente pensé que si salía del armario me iba a morir", dice. Cuando lo hizo, a los 18 años, "fue increíble". Pero la muerte de su hermano lo hizo híper consciente de la futilidad de la vida. "Su muerte ha afectado y sigue afectando a mis fotos. Cuando alguien que es tan cercano muere, hace que tu sentido de la vida se altere para siempre. Ver cómo el cuerpo de alguien se transforma en un esqueleto; ver todo el proceso de la muerte... Todo es hizo que quisiera vivir con más fuerza que nunca".

La magia de la carrera de Ryan es tener la ética de trabajo de su padre y su propia cualidad romántica y visionaria. Crea su propia realidad -una que extrae los mejores elementos de la juventud-. 

"Mis fotografías no son la vida real, pero se acercan bastante a ella. Siempre quise que parecieran un reportaje. Todos los momentos que estás viendo están sucediendo; todo es un falso documental. Yo elijo el escenario, pero en realidad dejo que la gente haga lo que que quiera hacer. Soy muy flexible al dirigir. Y todo pasa. Las personas corren entre fuegos artificiales, sobre el hermoso campo de flores, y estamos en el fin del mundo. Es difícil, quieres estar en ese mundo todo el tiempo. Pero no es un lugar en el que puedas vivir".

Una de sus mayores influencias es Tina Barney, la fotógrafa que documenta la vida de los estadounidenses adinerados.  Compró su primer libro, Theater of Manners, en un mercado de segunda mano hace años y todavía lo hojea a día de hoy. "Es un regalo que sigue ofreciéndome tributos", dice. "Es como la vida que nunca tuve, una vida elegante muy al estilo de los Westchester y los Hamptons. Casi parece una película de John Hughes, como Pretty in Pink, pero es real". "La vida real" interesante e inspiradora. ¿Te suena familiar?

Después de todos estos años, Ryan está listo para transmitir las claves de su aprendizaje. El año pasado dio un discurso radical de apertura en la Parsons de Nueva York instando a los graduados a "encontrar algo con lo que estar obsesionados, y luego obsesionarse con eso". Y, "recordad: lo que hacemos es realmente romántico. Es importante devolver lo que te han dado. No puedes conservar nada a menos que lo entregues. Esa es la filosofía que siempre ha guiado mi vida".

Ryan continúa aprendiendo de todos, incluso del propietario de una fábrica de servilletas que vive cerca de sus padres en Nueva Jersey: "Hablo con él todas las noches, y me da consejos increíbles sobre cómo llevar mi día a día y no perder la cabeza". Después de tanto tiempo en el mundo del arte, luchando para lograr cada vez mayores éxitos s cada año, Ryan ha aprendido a mantener cierta perspectiva. "He estado haciendo fotos durante 16 años; es una locura. "A veces siento como si todo hubiera sido un largo día".

@ryanmcginleystudios

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Fotografía Ryan McGinley
Texto Rory Satran
Todas las imágenes son cortesía de Ryan McGinley y su equipo (gallery, inc.), Nueva York.

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