it’s reigning men: tres siglos de menswear

De la uniformidad a la exuberancia, mientras que una nueva exposición abre en el LACMA, nosotros descubrimos las maneras en las que el menswear ha cambiado (y no) a lo largo de los años.

por Dean Kissick
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19 Abril 2016, 5:44pm

El LACMA (Los Angeles County Museum of Art) tiene una de las mejores colecciones de menswear europeo y americano, su última exposición Reigning Men: Fashion in Menswear, 1715 - 2015, es una celebración audaz de tres siglos de atuendos que tiene la intención de mostrar que el menswear es igual de inventivo e igual de importante que el womenswear. Está compuesta casi en su totalidad, por ropa en maniquíes (cientos de ellos), así que visitar esta exposición es como caminar por los aparadores de tus sueños: unos que abarcan más de cincuenta diseñadores contemporáneos y casas de moda, igual que muchas piezas históricas únicas de la época anterior a las marcas, y que se extiende a lo largo de cinco salas temáticas. Se ve increíble, sí, pero también presenta un argumento visual sobre si el camino hacia la fluidez de género en el menswear pudo haber venido de los mismos hombres en lugar del womenswear

Walter Van Beirendonck, conjunto, otoño/invierno 2000

El hombre espléndido
En una sala con una temática que gira alrededor de The Splendid Man, uno de los trajes floreados de Frida Giannini para la colección de Gucci de primavera/verano 2014 exhibido junto a un chaleco de flores de 1780. Ambos son sorprendentemente similares. No fue sino hasta mediados del siglo XIX que este tipo de motivos decorativos floreados se comenzaron a ver como afeminados. Antes de eso había un interés popular por la botánica, motivado por libros de ilustraciones y viajes alrededor del mundo, y un aristócrata podría pedir que le bordaran su ropa con flores como símbolo de su sofisticación, fortuna y jardines espaciosos. A estos dandies de la corte del siglo XVIII les gustaba pavonearse en prendas adornadas con pedrería de vidrio, bordados metálicos, encajes finos, pieles de animales, y colores estridentes, y muchas de estas modas han vuelto a surgir últimamente. Algunos ejemplos memorables de la exposición son el traje de lana con rayas delgadas cubierto de lentejuelas brillantes de los noventa por Franco Moschino para Cheap and Chic y —como una dosis de menswear puramente hollywoodense— un traje de piel de pitón de la colección de otoño/invierno 2007 de Roberto Cavalli. (Esta última pieza pudo haber salido directo del clóset de James Goldstein, el hombre internacional de la moda, y como dato extra, Goldstein acaba de donar su mundialmente famosa casa de concreto y vidrio de forma de nave espacial de John Lautner, la que salió en la película The Big Lebowski, al LACMA).

Bata de Casa, Inglaterra, 1880. Pantufla, China, 1870

Este / Oeste
Así que los estilos masculinos que son considerados femeninos muchas veces vienen de las antiguas sociedades aristócratas en occidente, que a su vez frecuentemente se derivan de culturas exóticas del oriente, y este es uno de los temas del cuarto titulado East/West. Túnicas de bayán del siglo XVIII importadas de India evocan una época en la que los caballeros europeos se relajaban en sus casas vestidos con batas resplandecientes y orientalistas que traían los comerciantes que navegaban alrededor del mundo, como los kimonos japoneses y caftanes de medio oriente. Un siglo más tarde, la tendencia fue las chaquetas de fumar y aquí en Los Ángeles —hogar de Hugh Hefner, quien se pasea por los pasillos de la Mansión Playboy en su conjunto de terciopelo, carmesí oscuro con flores bordadas— una selección de trajes de fumar ingleses y gorras se encuentra en la exposición. Estos comenzaron a ponerse de moda durante la guerra de Crimea (1853-56) cuando los soldados se apropiaron de los hábitos de fumar de sus aliados turco-otomanes, dejando sus pipas a cambio de los cigarros y puros. Así que ese look sórdido de Marc Jacobs como de pijama de día, viene de una cultura de soldados pasando el rato con sus amigos y fumando demasiado.

Jeremy Scott con Adidas, otoño/invierno 2013

Consciencia corporal
Una ciudad asociada de manera cercana al womenswear con consciencia corporal es un buen lugar para comenzar a contar la historia de la consciencia corporal en el menswear, comenzando con el interés revivido por las estéticas de la antigua Grecia y Roma los llevó a una nueva forma ideal para los cuerpos masculinos: hombros amplios y cintura de avispa, muy parecido a como es ahora. Hasta ese momento los cuerpos de los hombres estaban casi siempre cubiertos bajo la ropa, pero después fueron exagerados con técnicas elaboradas de sujetar, moldear, coser y rellenar. Un par de calzoncillos con cordón y una especie de corset franceses de alrededor de 1830 están expuestos junto a un corset de Jean Paul Gaultier de su colección de otoño/invierno 1992 llamada Photography Maniacs, mientras que el ejemplo del siglo XIX es blanco y modesto, y el ejemplo de 1992 es dorado reflejante y llega justo debajo de los pezones, las siluetas son muy similares. Otras perspectivas juguetonas de la tendencia sobre consciencia corporal incluyen un par de pantalones inflables por Naoki Takizawa para Issey Miyake, una chamara inflable de músculos por Walter Van Beirendonck, y una seductora camisa transparente de Helmut Lang para su colección de primavera/verano 2002, Homme Femme. Hoy, con el retorno de la mania corporal del ejercicio y el físiculturismo de los ochenta, es muy probable que veamos mucha más ropa transparente y ropa reveladora, pues los hombres quieren presumir sus cuerpos —por ejemplo, esa selfie en el vestidor de Cristiano Ronaldo y el resto del equipo del Real Madrid.

Con la historia de la vestimenta viene la del desvestirse, y Reigning Men incluye una historia resumida de los trajes de baño desde el cambio de siglo, cuando los hombres estaban casi completamente cubiertos en ropa de baño puritana, a los setenta, cuando apenas traían algo puestos: el ejemplo más memorable de este período es un traje de baño tanga por la obscena y brillante diseñadora Rudi Gernreich, judía-estadounidense nacida en Australia, un proto-maniquí muy adelantado a su época. Otra pieza atemporal de baño en la exposición es la delgada y blanca tanga de Tom Ford para Gucci de 1997 que culmina en una doble G dorada justo sobre la raya del trasero (para esta pieza los curadores han puesto al maniquí descaradamente viendo hacia el lado contrario del público). Cristiano seguramente lo aprobaría.

Comme des Garçons, spring/summer 13

Uniformidad
A lo largo de los años el menswear se ha ido frecuentemente hacia un camino distinto al del womenswear, por ejemplo mucho del menswear tiene sus orígenes en la uniformidad del ejército masculino. Savile Row en Londres, el hogar espiritual de la sastrería, en realidad surgió de la necesidad para uniformes militares a finales del siglo XVIII en Gran Bretaña, en esta pequeña calle de Londres los uniformes fueron modelados, cocidos y planchados en las siluetas idealizadas que deseaban los oficiales militares de la época. Muchos otros ejemplos están en exhibición: un top de marinero de Gaultier de su colección Peace & Love de primavera/verano 2002 está a un lado de uno de la marina francesa del siglo XIX; una gabardina Burberry que fue diseñada originalmente para los oficiales británicos en las trincheras en la Primera Guerra Mundial; la clásica chamarra de caza Rive Gauche de 1968 de Yves Saint Laurent está inspirada en la chamarra Norfolk que usaron los Volunteer Rifle Corps británicos en el siglo XIX. Algo que casi siempre se pasa por alto en el menswear es cuánto de ello fue diseñado para matar. Estas piezas se tratan de mucho más que solo funcionalidad y destreza, contienen una oscura historia de la violencia, y muchas veces fueron diseñadas para el poder y la conquista.

Saco y chaleco, detalle, Francia, 1800

Revolución / Evolución
La primera sala de la exposición Revolution/ Evolution incluye la ropa de los militantes de la revolución francesa de clase trabajadora (1789 - 1799) conocidos como los sans-culottes ("sin calzones cortos") porque se ponían pantalones prácticos y chamarras carmagnole hasta la cadera, los cuales se volvieron el patrón de la vestimenta de diario de los hombres hoy: pantalones cómodos y chamarra. Sin embargo, del otro lado de la moneda, los últimos años de la revolución fue también la época de los ostentosos incroyables ("increíbles"), rayados y extravagantes grupos de aristócratas que se paseaban por las calles con perfumes fuertes a base de almizcle y siluetas extremadamente exageradas. Este look histórico está puesto sobre uno de los maniquíes y, visitando la exposición antes de que la abrieran, se dice que John Galliano la estudió y comentó: "Los detalles son fantásticos ¡bravo al sastre que hizo la peluca! He estudiado este período —mi colección de graduación estuvo inspirada por los incroyables, los sans-culottes y la revolución francesa".

Así que ciertos estilos se continúan repitiendo a través de las épocas. Reigning Men nos muestra cómo, a pesar de que los diseñadores continúan cambiando, las amplias tendencias de vestido continúan recurriendo. También muestra cómo la historia del menswear está mucho más desconectada a la del womenswear de lo que podríamos asumir. La idea de menswear de género fluido quizá prometa un futuro nuevo y brillante, pero también está profundamente entrelazado con el pasado: en la muestra extravagante de riqueza inherente, en el antiguo colonialismo europeo, en la cultura de holgazanería del siglo XIX, y en la suntuosidad agresiva militar.  

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Texto Dean Kissick
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