cómo zoë kravitz se convirtió en la influencia más sana de hollywood

La actriz, músico y modelo habla con i-D sobre 'Big Little Lies' y su último proyecto: una versión de 'Alta fidelidad' donde interpreta el papel protagonista.

por Jess Cole; fotografías de Gus Van Sant
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06 Septiembre 2019, 1:37pm

El trabajo y la cultura son los tándems de la experiencia humana: trabajamos para llenar nuestras vidas con un propósito y utilizamos la cultura para aliviar esa carga en los sentidos del ser. Pero, ¿cómo se marca el ritmo en un mundo que exige una novedad constante? “A veces necesitamos dar un paso atrás, recordar que estamos aquí y que no lo estaremos por mucho más tiempo”, comienza Zoë Kravitz. “Si solo pensamos en el trabajo, entonces estamos perdidos”. Para Zoë, reducir la velocidad y asimilar la vida es parte integral de una práctica creativa saludable. Tomarse un momento para vivir es esencial para desarrollar nuestra comprensión sobre nosotros mismos y nuestra conexión con la cultura.

Pero ella vive una vida ocupada; además de actuar, es embajadora de belleza para YSL, modelo, cantante, guionista y productora. Ha participado (hasta la fecha) en 28 películas. Recientemente ha acabado con la segunda temporada de la premiada serie Big Little Lies de HBO. Aún así, hay mucha humildad en la vida de Zoë. Vive en un discreto apartamento en Brooklyn, tiene un sentido del humor muy ácido, una ingeniosa cuenta de Instagram y un inmenso afecto público hacia sus padres. Además, se acaba de casar con el también actor Karl Glusman en la casa de Lenny, su padre, en París.

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Zoë lleva ropa Gucci resort 2019. Bandana del estilista. Pendientes de la modelo

Cuando hablamos con ella, se encontraba en un descanso del rodaje de su último proyecto: una adaptación serializada de la novela clásica de 1995 de Nick Hornby, Alta fidelidad. Ella será la protagonista, que ha subvertido la perspectiva masculina de la novela en una femenina. Rob ahora es Robin, pero sigue siendo la chica treinta y tantos años dueña de una tienda de discos obsesionada con el mundo de la cultura y la música pop que no ha acabado de madurar todavía. La premisa es más relevante ahora que nunca.

La serie debería proporcionar una mediación muy necesaria sobre la intersección de la cultura con las relaciones humanas en nuestro mundo digital. Ahora vivimos entre algoritmos y cámaras, y bajo los bucles temporales que han creado; ciberselecciones que nos indican la dirección de las películas que deberíamos ver, la música que deberíamos escuchar y los amigos que deberíamos tener.

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Jersey y pantalones Vetements. Camiseta vintage de What Goes Around Comes Around NY. Collar de la modelo

Rob, por su parte, trata de poner orden en un mundo caótico al incluir compulsivamente todo en las cinco mejores listas de reproducción. Aunque la forma en que consumimos la cultura ha cambiado drásticamente desde mediados de los 90, cuando se escribió la novela, este es un potente recordatorio de cómo usamos la cultura popular para racionalizar nuestros sentidos de la realidad (por cierto, las cinco canciones de Zoë para definir el tiempo en que vivimos son “22 Second Century” de Nina Simone, “Atomic Bomb” de William Onyeabor, “Workin’ Together” de Tina Turner e “It’s ain’t easy” de David Bowie). “El arte y la música se convierten en nuestros mejores amigos”, dice Zoë, "pero es fácil quedarse atrapado en una rutina, como si todo lo que tuviésemos sea esta música, o todo lo que tuviésemos fuese este arte”.

“Necesitamos poder reírnos de nosotros mismos”, añade. “Tenemos que pasar más tiempo observando la naturaleza irónica de estar vivos”. Esto es en parte lo que quiere aportar al proceso de redacción del guión de Alta fidelidad, que también será el primer trabajo de Zoë como productora ejecutiva. La versión cinematográfica del 2000, protagonizada por John Cusack en el papel principal junto a la madre de Zoë, Lisa, trasladó la acción del Londres de Nick Hornby a Chicago, pero eliminó todas las menciones del libro sobre la música afroamericana. Y a pesar de estar ambientado en Chicago, no incluyó ninguna referencia cultural que apuntara hacia la escena house y techno de la ciudad. Es un recordatorio de que la nostalgia por la cultura pop debería venir con una atenta mirada sobre los orígenes y la autenticidad de las narraciones a las que recurrimos.

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Chaqueta Prada resort 2019

Esta vez, la serie se desarrolla en Nueva York y, a través de un esfuerzo colaborativo dirigido por mujeres, representará una realidad mucho más diversa. “La colaboración y el compromiso es una forma de arte en sí misma”, dice Zoë. “Es realmente difícil, pero se trata de encontrar ese equilibrio; se trata de saber cuándo retroceder y cuándo luchar por algo por lo que ves que realmente vale la pena luchar”.

La cultura es, en última instancia, nuestra relación con el mundo. Una forma de comunicar diferentes perspectivas, explorando regalos alternativos y posibles futuros. Pocos han experimentado el poder de la cultura de una forma tan singular como Zoë. Su padre es el músico de rock Lenny Kravitz; su madre es la actriz Lisa Bonet. Menos conocido es el hecho de que su abuela fue Roxie Roker, la primera actriz en retratar un matrimonio interracial en la televisión estadounidense como Helen Willis en la comedia de los 70 The Jeffersons. “Mi familia es muy amorosa”, dice Zoë. “De niña, siempre me hacían preguntas sobre qué tipo de persona quería ser, qué tipo de arte quería hacer”.

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Camisa y pantalón Coach 1941 resort 2019. Camiseta, collar y sombrero Saint Laurent by Anthony Vaccarello resort 2019. Cinturón R13 resort 2019. Zapatos Prada resort 2019

Y, durante la última década, ese “arte” ha visto a Zoë creando nuevas narrativas culturales sobre cómo una mujer de color puede ser percibida en el cine. Independientemente de su apellido, esto no es tarea fácil. Solo el 2,5 por ciento de los personajes que hablaban en las 100 películas más taquilleras del año pasado eran negros.

“Me guía mi intuición”, dice Zoë. “Pero sí digo que no a las historias que no parecen auténticas; como cuando siento que no retratan bien a las mujeres en general ni a las mujeres negras en particular”. Esta consideración hacia la representación de perspectivas femeninas veraces en la pantalla desde su debut en 2007 en Sin reservas ha florecido gradualmente en una variedad de roles más importantes. Pudimos verla en su convincente actuación como la adolescente intimidada Sweetness O'Hara en la película independiente Yelling to the Sky; también interpretar a Leta Lestrange —el papel más importante interpretado por una persona negra en la historia de la franquicia de Harry Potter (para la serie Animales fantásticos)— y ofreciéndonos una actuación fascinante como Bonnie en Big Little Lies.

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Jersey MM6 Maison Margiela resort 2019. Sombrero y collar Saint Laurent by Anthony Vaccarello resort 2019

Bonnie tiene tatuajes, trenzas hasta la cintura y es la única madre negra y joven entre la gran cantidad de madres cuarentonas que habitan el área blanca y acomodada de Monterery, California. Está casada con Nathan (James Tupper), el blanco y rico exmarido de la abeja reina de la zona, Madeline, interpretada por Reese Witherspoon. A pesar de estas circunstancias, la raza de Bonnie nunca es reconocida, ni por los otros personajes blancos, ni por la propia Bonnie. Bonnie existe como muchas mujeres negras lo hacen en espacios predominantemente blancos; emite emociones frías para aplacar el miedo blanco, y los otros maridos de la zona la erotizan. Quizás aprovechando su propia experiencia, Zoë aporta una profundidad emocional impecable y una personalidad convincente al interpretar a Bonnie. El talento de Zoë radica precisamente en eso; en su capacidad para mostrar la profundidad de las actuaciones femeninas, para crear personajes que salen de los límites de los estereotipos y entran en nuevos espacios más desafiantes. El problema es que, a pesar de que hay cada vez más caras negras visibles dentro de la cultura popular, las conexiones que puede hacer la audiencia se frenan a base de guiones que niegan narrativas complejas e intuitivas. “Para algunas personas, la diversidad es una tendencia”, dice Zoë. “Pero para otros es una realidad vivida”.

Parte de expresar esta realidad vivida ha sido a través del continuo viaje de Zoë hasta abrazar su pelo natural. “Siempre tuve la sensación de que tenía que modificar mi pelo para ser aceptada o conseguir trabajo”, confiesa. En los últimos años, el movimiento que reivindica la naturalidad del cabello ha comenzado a enfrentarse a siglos de estigmatización. La mayor muestra de esto proviene de la nueva legislación implementada por los estados de Nueva York y California, que prohíbe la discriminación por llevar el pelo de forma natural. “Ha sido genial aprender a amar mi pelo”, dice Zoë. “A no ponerme un montón de productos químicos y darme cuenta de que puedo decidir cómo quiero verme”.

Aunque se ha ganado mucho terreno, todavía tenemos que lidiar con la idea de que ciertos tipos de cabello afrodescendiente no son “aceptables” en ciertas situaciones sociales. En los últimos años, Zoë ha aparecido en la alfombra roja con una amplia variedad de estilos diferentes. Cada vez que Zoë presenta un nuevo look, se da un paso más hacia la normalización de la presencia del pelo afro. Esto no solo ocurre en espacios privilegiados predominantemente blancos, sino que lo más importante es que lo ven personas negras cuyo pelo ha sido retratado durante mucho tiempo como una anormalidad. “Creo que tengo la responsabilidad de ser yo misma”, dice Zoë. “Siempre digo que no es para inspirar a más personas a ser como yo, sino para que sean más como ellos mismos”.

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Camiseta vintage de What Goes Around Comes Around NY. Pantalón Gucci resort 2019. Gafas de sol Valentino. Zapatos Prada resort 2019
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Toda la ropa Gucci

Créditos


Fotografía Gus Van Sant
Estilismo Alastair McKimm

Peluquería Nikki Nelms de Impaq Beauty con productos Maui Moisture y ghd
Maquillaje Nina Park de Forward Artists con productos YSL Beauté
Uñas Casey Herman de The Wall Group con productos Germanikure
Asistente de fotografía Roy Beeson, Ian Rutter y Alex Hopkins
Técnico digital Andrew Katzowitz
Asistente de estilismo Matusich y Milton Dixon III
Sastre Martin Keehn
Asistente de maquillaje Naoko Kitano
Producción Iconoclast Image
Productor Una Simone Harris
Asistente de producción Devon Davey y Ben Dobson
Retoque 4C Imaging
Fotografiado en Red Hook Labs, agradecimientos a Digital Capture Solutions
Director de casting Samuel Ellis Scheinman para DMCASTING.